Los deseos de un anciano

LOS DESEOS DE UN ANCIANO
Deseo que me hagas sentir que soy amado, que soy útil todavía, que no estoy solo.

Deseo que cuando comamos en la misma mesa me des conversación a pesar de que yo apenas hable.

Deseo que me ames por lo que soy y no por lo que tengo.

Deseo que me des cariño y comprensión en esta mi última etapa.

Deseo que no bromees de mi paso vacilante o de mi mano temblorosa.

Deseo que comprendas mi incapacidad de oír como antes, por eso cuando me hables hazlo despacio y claro pero sin gritar.

Deseo que tengas en cuenta que mis ojos se están nublando y no me eches en cara cuando tropiezo o derramo la taza de café sobre la mesa.

Deseo que tengas tiempo para escucharme sin prisa, aunque lo que yo te diga te importe poco o nada.

Deseo que no me digas! Ya me has contado tres veces lo mismo! Y que me escuches como si fuera la primera vez que te lo cuento.

Deseo que me recuerdes los aciertos y éxitos de mi vida pasada y que no me hables de mis errores y fracasos.

Deseo sentir la caricia de tu mano sobre la mía y escuchar sin agobiarme suaves palabras de ánimo.

Deseo permanecer en mi casa o en la tuya.

Cuando esté al final de mis días háblame entonces de la misericordia de Dios.

Gracias, mil gracias por atender mis deseos.

Un día otros lo harán posiblemente para ayudarte a ti, por que el tiempo pasa muy deprisa…

Poesía de los Ancianos 

Poesía de los Ancianos
Que pena es llegar a viejos.

Sin tener quien nos comprenda.

Los Hijos nos ven de lejos.

Los nietos no nos recuerdan.

Y con las piernas arrastras.

Y una terrible ceguera.

Caminamos paso a paso.

Arqueando las caderas.

Yo pido a la providencia.

Haber si de mi se acuerda.

Por que ya no puedo más.

Con esta horribles cadena.

Los hijos ya no nos quieren.

Los nietos ya nos desprecian.

Sin pensar que poco a poco.

Correrán la misma senda.

Nadie nos puede tener.

Tienen la casa pequeña

Pequeño es su corazón.

Y maltrecha su conciencia.

Y si por nosotros preguntan.

Ellos alegres contestan.

Llenos de satisfacción.

Están en la Residencia.

Es nuestra segunda casa.

Puesta por la providencia

En ella vivimos unidos.

En la alegría y la pena.

Esperando una visita.

De cariño que no llega.

Y si llega llega tarde.

Y el reloj parado queda.

Nos vamos para el otro mundo.

Agotados por la pena.
Anónimo 

Amar a un adulto mayor


Amar a un adulto mayor…

Es tener la paciencia de escuchar repetidas ocasiones historias del pasado, de lugares que ya no existengetImage y de costumbres que ya no se practican, porque todo lo demás es difícil de recordar.

Es comprender que escaparon de nuestro mundo, para vivir en uno propio llamado “demencia”.

Es ayudarlos a realizar actividades, que muchas veces ellos(as) hicieron por nosotros cuando eramos niños(as).

Es convertirse en sus manos o sus pies, porque los suyos ya no funcionan como antes.

Es olvidarse de la frase “a mi no me toca” y hacerlo todo con gusto, como si fuera para nosotros(as) mismos(as).

Es comprender que son personas muy valiosas, que son poseedores de algo que ningún ser humano, ni aún con todo el dinero del mundo podría adquirir de un momento a otro si quisiera: “experiencia”.

Que conservan uno de los más grandes tesoros que todos deseariamos de jovenes: “sabiduría”.

Pareja_ancianosQue pueden actuar de una forma inigualable ante las contrariedades de la vida porque tienen algo que muchos añoran y no consiguen: “paciencia”.

Y más que eso, están llenos de algo que le falta al mundo entero y que nos convertiría en mejores seres humanos, si tuvieramos sólo un poco del que ellos y ellas tienen para dar: “amor”.

Amar a un adulto(a) mayor es un mandato divino “amarás a tu prójimo como a ti mismo”, y más aún cuando nuestro prójimo más cercano es uno o una de estos seres excepcionales, que tienen tanto que darnos, si tan solo nos dispusieramos a recibirlo.

Si tan solo pudiéramos comprender que algún día, el tiempo también agregará luces plateadas a nuestros cabellos y se encargará de que vivamos en este mundo, en donde ellos y ellas viven ahora; un mundo que muchas veces está lleno de falta de oportunidades, desprecio, incomprensión e impaciencia por parte de los que les rodean, ese mundo es el que en un futuro no muy lejano, todos y todas nosotros(as) cosecharemos los frutos que estemos sembrando el día de hoy.

Por Lic. Alejandra Marín Jiménez, Enfermera del Grupo Numar, Costa Rica


​No me digas cómo hacerlo .Yo soy la que lo hago.

No me digas cómo se maneja .Yo soy quién maneja la situación.

No me digas cómo se cambia un pañal .Yo soy quien lo cambio.

No me digas cómo bañarle.Yo soy quien lo hace

No me digas cómo alimentarle Yo soy quién le alimenta .

No me digas cómo aplicar el medicamento .Yo soy quién lo aplica .

No me digas a que hora debo acostarle ,o levantarle .Yo tengo mi horario

No me digas que tengo la culpa de sus cambios de conducta .Yo se que es su enfermedad .

No me digas que comprar y que no . Yo se cuánto dispongo.
Cuando todo haya pasado .
NO ME DIGAS CÓMO ARRANCARSE EL REMORDIMIENTO ,PORQUE ESE NO LO CONOZCO YO
 autor Merry Chepin Oc.