Seguía teniendo las manos frías, esta vez no se me ocurría qué contarle.

Y sin embargo, no me quitaba sus ojos de encima.

Por un momento, tuve la sensación de que sería ella la que me hablaría, la que me contaría cosas,

la que se reiría con cualquier disparate de los míos.

Pero NO, ni una mínima concesión a la esperanza.

¿Quién sabe lo que piensa cuando me mira? ¿Quién sabe lo que siente?

¿Hay alguien que pueda decírmelo?

Sólo me queda abrazarla, besarla y decirle al oido, lo mucho que la echo de menos.

Ha cerrado los ojos y está semidormida. Sigo acariciando sus manos que aún siguen frías, lleva un largo rato así.

Y de pronto, oigo que en sueños pronuncia mi nombre.

Y yo, yo doy gracias a ese habitante que se apodera de todas sus emociones,

por permitirle retener mi nombre aunque sea un instante.

Volverá a su mundo de silencio, pero esa tarde, cuando me despido de ella y cruzo la puerta,

yo misma me doy una concesión a la esperanza, al pensar que ella me siente como algo suyo.

¡Ciertamente!, después de haber tenido que renunciar a tanto, esto me parece un regalo maravilloso.

Y de nuevo toca VOLVER.

Cierro la casa dejando los recuerdos en su sitio. No es mucho pero para mi, lo es TODO.

Atrás queda ese banco que es sólo de él y mío y empieza a pasar rápido el paisaje a través de la ventanilla del coche.

Pero hay un adiós atravesado en mi garganta y una inmensa niebla cubre mis ojos.

Tendré que recorrer unos cientos de kilómetros antes de que pueda disfrutar del luminoso y claro día que ha amanecido hoy.

R. del Burgo

Know Alzheimer

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Al Ladrón de Recuerdos.

Oye tú, pillo intranquilo Escúchame bien, ladrón. Sí quieres llevarte algo Permíteme por favor Decirte desde mi alma Esta breve petición.

Lleva con gusto si quieres Aquel primer desamor Róbate cada segundo De rabia y de frustración.

Despójame de las dudas Hurta en silencio el dolor De aque\nllas tristes ausencias Que me dejó aquel adiós.

Escucha bien ladronzuelo Ponle atención a mi voz Sí quieres, llévate el miedo Que alguna vez me invadió.

Roba si gustas con toda calma La envidia en mi corazón Termínate de llevar Cualquier rastro de rencor Pero mis recuerdos nobles Esos no te los lleves, No. Que con ellos la alegría Me da la respiración.

Llévate en paz mi soberbia Pero deja conmigo a Dios… Secuéstrame las tristezas Pero déjame el amor.

(OAHL @Cunavichero)

Poema escrito por Orlando Augusto Hurtado

La imágen es del Prof. Jesús “Chuna” Paiva E. quien fué atacado por este ladrón, a quien va dedicado el blog “Ladrón de los Recuerdos” de la profesora Elsa de Paiva.

Sí algún día no recuerdo 

Si algún día no recuerdo
Si algún día no recuerdo… Si algún día no recuerdo, mi niña…

Hazme el favor de no olvidar tú.

Recuerda las risas, las miradas, las canciones.
No olvides que un día fuimos una. Y no sólo en esos nueve meses en que me aseguré de darte vida. Hasta que tú me lo permitas, cariño, seremos una.
Mis ojos seguirán mirando por ti, mis manos evitándote peligros, mi cuerpo acoplándose a tus necesidades.
Si notas que se fueron de mi cabeza momentos únicos, abrázame con fuerza. Muy probablemente, tu olor me los devuelva. Y si no ocurre, tráelos tú. Trae los momentos mágicos, los que se grabaron a fuego, y explícamelos. Puede que siga sin recordar, pero volveré a vivirlos, y todo volverá a ser como siempre.
Recuerda las letras de las canciones, los bailes a deshora, los dulces.
Los saltos en los charcos, los abrazos de calma a medianoche, los despertares de cosquillas.
No olvides que siempre te quise más que a mi vida, que tu felicidad fue mi única meta, que toda la vida la viví por ti.
Que diste sentido a las peores pesadillas, y no sé si te lo dije lo suficiente.
Abrázame fuerte y sentiré, a pesar del olvido, que siempre fuiste mi punto de llegada, mi hogar, mi “estar en casa”.
Ojalá no llegue nunca ese momento, vida mía, ojalá cuando sea viejita podamos explicarnos batallas y revivir historias, cogidas de la mano, riendo a carcajadas.
Pero si olvido, pequeña… Si olvido, relee estas líneas, no las pierdas nunca… Y no dudes que te amo como a nada, que eres el motivo de mi sonrisa.
Y vive, mi niña, vive profundamente, ríe y ama como si fueran recursos escasos. Vive para grabar recuerdos.
Y abrázame para traerlos de vuelta.
Carol García 
Tomado de:

La brújula del cuidador 

Yo aprendí 

Yo aprendí a cerrar mis ojos y reflexionar.
Siento que no recuerdes mi cara

Siento que no sonrías como antes

Siento que tus días a veces sean sombríos

Siento que algunas noches tengas miedo a pesar de que te coja de la mano
Siento que no puedas contarle tus cuentos a tus nietos

Siento que no llegues a realizar aquel viaje que tanta ilusión te hacia

Siento que dejes el último libro a medias

Siento que me mires y no me veas
Me duele que poco a poco dejes de ser quien fuiste

Me duele que olvides lo que un día aprendiste y me enseñaste

Me duele solo poder hacerte compañía y aun así que te sientas a solas.

Me duele no verte sonreír cuando me ves

Me duelen tantas cosas que a veces me duele el alma
Lucho cada día por ti, por mí

Lucho ante la impotencia de no admitir que poco a poco te vas

Lucho porque comas, que lleves el pelo como siempre te gusto

Lucho porque camines y leas, aunque sea aquellos cuentos que tú me leías cuando era niña.

Lucho porque no dejes de ser tú misma,

Lucho por no perderte tan deprisa.
Perdóname si muchas veces te riño con o sin motivo. Perdóname si olvido que tú olvidaste que hoy es mi día. Perdóname si te fuerzo más de lo que debo. Perdóname si te pido que me mires. Perdóname si te pido que me oigas. Perdóname si te pido que me llames por mi nombre. Ese nombre que tú me pusiste. Perdóname por mi egoísmo a no aceptar el destino, nuestro destino. Perdóname por tener que decidir por ti.
Gracias por darme la vida, por amamantarme

Gracias por cuidarme cuando me subía la fiebre y lloraba sin parar o sin motivo…

Gracias por llevarme de paseo, por acompañarme el primer día al cole

Gracias por recogerme y cruzarme para que saliese a jugar con los amigos

Gracias por hacerme mi plato preferido, por salir temprano a comprar el pan tierno y ponerme el bocadillo.

Gracias por tratar que nunca me faltase al menos lo imprescindible

Gracias por decirte mil veces no a ti misma en pos de mí

Gracias por curarme las heridas

Gracias por tus cálidos y fuertes abrazos y besos.
Recordaré tus miradas cómplices

Recordaré tu interés por encauzar mi futuro

Recordare la tibieza de tus manos

Recordaré las historias que me contabas

Recordare…que me llevas, que te llevo en mi corazón
Me sentiré orgullosa de llevar tus apellidos

Me sentiré orgullosa de que por mis venas fluya la misma sangre

Me sentiré orgullosa por lo que fuiste, por lo que eres

Me sentiré orgullosa de ser parte de ti y pasare el relevo.
Te perdono tus insultos, tus rabietas, tus amenazas

Te perdono las noches en vela

Te perdono porque tú me enseñaste a perdonar
Me has enseñado mucho, todo.

Me has enseñado a ser paciente, humilde, optimista

Me has enseñado el verdadero sentido de un nuevo día

Me has enseñado a no culpar a nadie, porque nadie tiene la culpa de lo que ocurre, nos ocurre…

Me has enseñado a respetar la vida y no tener miedo a la muerte

Me has enseñado a quererte no por lo que fuiste sino por lo que eres
Cada día es un día menos para ti

Para que dejes de sufrir.
Cada día es un día menos para mí

Para decirte que te extrañaré, pero no te olvidaré

Estés donde estés, aquí,

O si tal vez ya no estas aquí

Quiero que sepas que aunque entre nosotros hubo enfados

Quedaron olvidados, solo recuerdo lo bueno.

Lo demás quedo olvidado.
Te quiero, aunque a veces no te lo llegase a decir

Te quiero, ahora, antes y siempre.
Te agradezco que a pesar de todo lo que hayamos sufrido

Yo haya aprendido a cerrar mis ojos y mirarme por dentro, a reflexionar, a contener las prisas, a caminar despacio junto a ti en tus paseos,…..

-Autor desconocido-

Alztivista Alzheimer 

Carta de un padre a un hijo 

Carta de un padre a un hijo

Amado hijo:

El día que esté viejo y ya no sea el mismo, ten paciencia y compréndeme.

Cuando derrame comida sobre mi camisa y olvide como atarme mis zapatos, tenme paciencia. Recuerda las horas que pasé enseñándote a hacer las mismas cosas.

Si cuando conversas conmigo, repito y repito las mismas palabras y sabes de sobra como termina, no me interrumpas y escúchame. Cuando eras pequeño para que te durmieras, tuve que contarte miles de veces el mismo cuento hasta que cerrabas los ojitos.

Cuando estemos reunidos y sin querer, haga mis necesidades, no te avergüences y comprende que no tengo la culpa de ello, pues ya no puedo controlarlas. Piensa cuantas veces cuando niño te ayude y estuve pacientemente a tu lado esperando a que terminaras lo que estabas haciendo.

No me reproches porque no quiera bañarme; no me regañes por ello. Recuerda los momentos que te perseguí y los mil pretextos que te inventaba para hacerte más agradable tu aseo.

Cuando me veas inútil e ignorante frente a todas las cosas tecnológicas que ya no podré entender, te suplico que me des todo el tiempo que sea necesario para no lastimarme con tu sonrisa burlona.

Acuérdate que fui yo quien te enseño tantas cosas. Comer, vestirte y como enfrentar la vida tan bien como lo haces, son producto de mi esfuerzo y perseverancia.

Cuando en algún momento, mientras conversamos, me llegue a olvidar de que estamos hablando, dame todo el tiempo que sea necesario hasta que yo recuerde, y si no puedo hacerlo no te impacientes; tal vez no era importante lo que hablaba y lo único que quería era estar contigo y que me escucharas en ese momento.

Si alguna vez ya no quiero comer, no me insistas. Sé cuánto puedo y cuando no debo. También comprende que con el tiempo, ya no tengo dientes para morder ni gusto para sentir.

Cuando mis piernas fallen por estar cansadas para andar………dame tu mano tierna para apoyarme como lo hice yo cuando comenzaste a caminar con tus débiles piernitas.

Por último, cuando algún día me oigas decir que ya no quiero vivir y solo quiero morir, no te enfades. Algún día entenderás que esto no tiene que ver con tu cariño o cuanto te ame.

Trata de comprender que ya no vivo sino que sobrevivo, y eso no es vivir. Siempre quise lo mejor para ti y he preparado los caminos que has debido recorrer.

Piensa entonces que con este paso que me adelanto a dar, estaré construyendo para ti otra ruta en otro tiempo, pero siempre contigo.

No te sientas triste, enojado o impotente por verme así. Dame tu corazón, compréndeme y apóyame como lo hice cuando empezaste a vivir.

De la misma manera como te he acompañado en tu sendero, te ruego me acompañes a terminar el mío.

Dame amor y paciencia, que te devolveré gratitud y sonrisas con el inmenso amor que tengo por ti.

Con amor.

Tu padre.

Alztivista 

Poema del Alzheimer

Poema del Alzheimer

No me pidas que recuerde, 

no trates de hacerme comprender, 

sólo te pido: déjame descansar, 

sólo te pido que estés conmigo.

Hazme saber que estas aquí y que me cuidas,  

abraza mi cuello toma mi mano y quédate al lado mio,  

estoy triste, enfermo y perdido, 

necesito que estés conmigo.

Todo lo que sé es que te necesito en estos momentos de mi vida. 

No sé ni como me llamo, 

no sé ni quien soy,

no sé ni quien son mis hijos.  

Sólo te pido no pierdas la paciencia conmigo,

No me grites, no llores, no jures,

No puedo hacer nada con lo que me ocurre,  

No se ni quien soy, no me recuerdo de ti, ni de mi.  

No puedo hacer nada con lo que me ocurre,  

Solo te pido que tengas paciencia conmigo,  

Aunque intento recordar quien soy no lo logro.  

Aun si trato de ser diferente,  

No entiendo, no lo puedo lograr. 

Solo te pido ten paciencia que no se ni quien soy,  

Recuerda te necesito, porque ya no recuerdo nada de mi.  

Que todo lo mejor de mi ya partió, 

No quiero que te vayas porque te necesito,  

No me abandones quédate aquí conmigo.  

Quédate a mi lado porque te necesito, 

ámame hasta el fin de mi vida… 

ALZtivista

Los deseos de un anciano

LOS DESEOS DE UN ANCIANO
Deseo que me hagas sentir que soy amado, que soy útil todavía, que no estoy solo.

Deseo que cuando comamos en la misma mesa me des conversación a pesar de que yo apenas hable.

Deseo que me ames por lo que soy y no por lo que tengo.

Deseo que me des cariño y comprensión en esta mi última etapa.

Deseo que no bromees de mi paso vacilante o de mi mano temblorosa.

Deseo que comprendas mi incapacidad de oír como antes, por eso cuando me hables hazlo despacio y claro pero sin gritar.

Deseo que tengas en cuenta que mis ojos se están nublando y no me eches en cara cuando tropiezo o derramo la taza de café sobre la mesa.

Deseo que tengas tiempo para escucharme sin prisa, aunque lo que yo te diga te importe poco o nada.

Deseo que no me digas! Ya me has contado tres veces lo mismo! Y que me escuches como si fuera la primera vez que te lo cuento.

Deseo que me recuerdes los aciertos y éxitos de mi vida pasada y que no me hables de mis errores y fracasos.

Deseo sentir la caricia de tu mano sobre la mía y escuchar sin agobiarme suaves palabras de ánimo.

Deseo permanecer en mi casa o en la tuya.

Cuando esté al final de mis días háblame entonces de la misericordia de Dios.

Gracias, mil gracias por atender mis deseos.

Un día otros lo harán posiblemente para ayudarte a ti, por que el tiempo pasa muy deprisa…