CONSEJOS PARA VESTIR Y ARREGLAR A UNA PERSONA CON ALZHEIMER
Todo cuidador de una persona con Alzheimer, se ha enfrentado en alguna ocasión a la difícil tarea de vestir y arreglar al enfermo. Te mostramos en este artículo algunas tareas que puedes realizar para que el enfermo se sienta más orientado.
– Colocar en el armario sólo la ropa de temporada, identificando con dibujos donde se encuentra cada prenda (calcetines, ropa interior o camisas). 
-Elegir con el enfermo que padece Alzheimer la ropa que va a ponerse al día siguiente, dejándola colocada en el orden en que deberá ponérsela.
– Hacer que el enfermo guarde sus cosas siempre en el mismo sitio. Así es más difícil que se le olvide y se evita que crea que se las han robado. Además, conviene tener una copia de los objetos personales más usados y necesarios por si acaso los pierde.
– Cambiar los botones y cremalleras por tiras de velcro y utilizar prendas de una sola pieza elásticas y no ajustadas.
– Es conveniente sustituir los zapatos de cordones por otros con cierre adhesivo, de suela antideslizante, sin tacones y de horma ancha.
– No anticiparse ni meter prisa. Dejar tiempo para que el paciente se vista él mismo y, si no es capaz, primero intentar darle órdenes sencillas sobre lo que debe hacer y recurrir a la imitación.
– No pensar que ya no puede hacer nada. Quizá el enfermo sea capaz de estirar el brazo para meter la manga, pero sólo necesita su indicación.
– Si el enfermo no se sostiene en pie o sentado, ponerle primero la ropa de la parte inferior mientras está en la cama; después, al incorporarle para sentarle en la silla, subirle las prendas. Así ya sólo quedará la ropa de la parte superior.
– Si es posible, terminar de arreglarle ante el espejo, lo que le ayudará a que sea capaz de reconocerse durante más tiempo.


Fuente: Serdomas

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La OMS advierte que para el 2050 se triplicará la cifra de personas que padecen demencia
Con el objetivo de concienciar a la población sobre el creciente problema de salud publica que supone la demencia, la Organización Mundial de la Salud ha editado una infografía en la que se advierte que unos 50 millones de personas que padecen demencia en el mundo, y cada año se registran cerca de 10 millones de nuevos casos, y la previsión es que para el año 2050 la cifra actual se triplique.
De hecho, la demencia supone ya una de las principales causas de discapacidad y dependencia entre las personas mayores en todo el mundo. La Enfermedad de Alzheimer la forma más extendida de demencia (entre el 60% y 70% de los casos), y su impacto tanto en los cuidadores, como en la familia y la sociedad puede afectar a la esfera física, psicológica, social y económica.
Más allá de lo que podría considerarse una consecuencia del envejecimiento normal, la OMS recalca que la demencia se caracteriza por el deterioro de la función cognitiva que afecta, entre otras funciones, a la memoria, el pensamiento, la orientación, la comprensión, el cálculo, la capacidad de aprendizaje, el lenguaje o el juicio. 
La OMS también advierte en esta infografía que el deterioro de la función cognitiva suele ir precedido o acompañado por un deterioro del control emocional, del comportamiento social o de la motivación.
Y pese a todo ello, en la sociedad en general falta concienciación y comprensión hacia las personas que sufren demencia, que pueden llegar a ser víctimas estigmatización, lo que representa un obstáculo añadido para que acudan a los servicios de diagnóstico y atención.
Ante este panorama desde la OMS se establecen siete líneas de actuación y metas:
– La demencia como prioridad de salud pública

– Sensibilización y adaptación a la demencia

– Reducción del riesgo de demencia

– Diagnóstico, tratamiento, atención y apoyo de la demencia

– Apoyo a los cuidadores de las personas con demencia

– Sistemas de información sobre la demencia

– Investigación e innovación sobre la demencia
Por su parte, desde la ONU se advierte que cerca de 700 millones de personas en el planeta tienen ahora más de 60 años, y se prevé que este colectivo llegue a los 2.000 millones en 2050, lo que supone una de cada cinco, más de un 20% de la población mundial. 
Y es que la composición de la población mundial ha cambiado “de manera espectacular” en los últimos decenios, indica la ONU en un reciente estudio, debido fundamentalmente a que la esperanza de vida en todo el mundo ha aumentado de los 46 años de 1950 a los 68 años de 2010, y está previsto que aumente hasta los 81 años a finales de este siglo.
Fuente: Geriatricarea 

Escala de Deterioro Global

Una de las escalas clinicoevolutivas más utilizadas es la Global Deterioration Scale (GDS) (Reisberg, 1982)
GDS 1 Sin deterioro cognitivo/Normalidad

• No hay quejas subjetivas de pérdida de memoria.

• No se objetivan déficit de memoria en la entrevista clínica
GDS 2 Deterioro cognitivo muy leve/Olvido benigno senil

• Hay quejas subjetivas de pérdida de memoria, más frecuentemente en las siguientes áreas: 

a) Olvidos del lugar donde ha dejado objetos familiares.

b) Olvido de nombres familiares. 

• No hay evidencia objetiva de déficit de memoria en la entrevista clínica. 

• No hay déficit objetivo en el trabajo ni en situaciones sociales. 

• Actitud apropiada respecto a su sintomatología.
GDS 3 Deterioro cognitivo leve/Compatible con enfermedad de Alzheimer incipiente

• Primeros déficit claros. Manifestaciones en más de una de las siguientes áreas:

a) Se suele perder cuando viaja a lugares no conocidos.

b) Se evidencia su bajo rendimiento laboral. 

c) Se hace evidente la pérdida de palabras y nombres. 

d) Retiene relativamente poco material cuando lee un párrafo de un libro. 

e) Demuestra una disminución en el recuerdo de nombres de personas que acaba de conocer. 

f) Pierde o extravía objetos de valor. 

g) En la exploración clínica se puede evidenciar un déficit de concentración. 

•  Evidencia  objetiva  de  déficit  de  memoria  que  se  pone  de  manifiesto  en  una  entrevista  exhaustiva. 

• Disminución del rendimiento en las áreas laboral y social. 

• Empieza a negar los déficit. 

• Estos síntomas van acompañados de ansiedad leve o moderada. 

Nota: si  sólo  se  demuestra  alteración  de  memoria:  alteración  amnésica  atribuida  a  la  edad  (AMAE).  

Si  presenta otras  funciones  alteradas  pero  estables: deterioro  cognitivo  atribuido  a  la  edad  (DECAE).  

Si  los  déficit  son  progresivos:  demencia inicial. 
GDS 4 Deterioro cognitivo moderado/Demencia leve 

•  Déficit  evidentes  al  realizar  una  cuidadosa  historia  clínica.  

Los  déficit  son  manifiestos  en  las siguientes áreas: 

a) Disminución en el conocimiento de acontecimientos actuales y recientes. 

b) Puede presentar algún déficit en el recuerdo de su historia personal. 

c) Déficit en la concentración, que se hace evidente en la sustracción de series. 

d) Disminución en la capacidad para viajar, manejar las finanzas, etc. 

• No suele haber déficit en las siguientes áreas: 

a) Orientación en tiempo y persona. 

b) Reconocimiento de personas y caras familiares. 

c) Capacidad para desplazarse a lugares conocidos. 

• Incapacidad para realizar tareas complejas. 

• La negación es el principal mecanismo de defensa. 

• La respuesta afectiva se aplana y el individuo se retrae ante situaciones de mayor exigencia. 
GDS 5 Deterioro cognitivo moderadamente grave/Demencia moderada 

• El paciente ya no puede pasar sin algún tipo de ayuda. 

•  El  paciente  es  incapaz  de  recordar  detalles  relevantes  de  su  vida  actual,  por  ejemplo  su  dirección  o  número  de  teléfono  que  tiene  desde  hace  años,  los  nombres  de  parientes  cercanos  (p.  ej., sus nietos), de su escuela, colegio, instituto o universidad en que se graduó. 

• A menudo presenta desorientación temporal (fecha, día de la semana, estación…) o de lugar. 

•  Una  persona  con  educación  formal  puede  tener  dificultad  al  contar  hacia  atrás  desde  40  de  4  en 4 o desde 20 de 2 en 2. 

•  Las  personas  en  este  estadio  se  acuerdan  de  muchos  datos  importantes  referentes  a  ellos  mismos y a los demás. 

• Invariablemente saben su propio nombre y el de su esposa e hijos. 

•  No  requiere  ayuda  para  el  aseo  ni  para  comer,  pero  puede  tener  alguna  dificultad  en  elegir  qué ropa ponerse.
GDS 6 Deterioro cognitivo grave/Demencia moderadamente grave

• Puede olvidarse ocasionalmente del nombre de su esposo/a, de quien depende del todo. 

• No será consciente de acontecimientos y experiencias recientes. 

• Retiene algún recuerdo de su vida pasada, pero es poco preciso. 

• Generalmente, no es consciente de su entorno, ni en el tiempo ni en el espacio. 

• Tiene dificultad en contar de 10 hacia atrás y, a veces hacia delante.

• Requerirá asistencia en las actividades de la vida diaria, por ejemplo puede ser incontinente, precisará ayuda para desplazarse, pero ocasionalmente mostrará capacidad para trasladarse a lugares conocidos. 

• Frecuente alteración del ritmo diurno. 

• Con frecuencia distingue a las personas conocidas de las desconocidas. 

• Casi siempre recuerda su propio nombre.

• Aparecen cambios emocionales y de la personalidad. 

Éstos son bastante variables e incluyen:

a) Conductas delirantes, como por ejemplo, los pacientes acusan a su esposo/a de ser un impostor, hablan con figuras imaginarias de su entorno, o con su propio reflejo en el espejo. 

b) Síntomas obsesivos, como por ejemplo, la persona continuamente repite sencillas activi-dades de limpieza. 

c) Síntomas de ansiedad, agitación e incluso de conducta violenta que no existía hastaentonces.

d) Abulia cognitiva, como por ejemplo, pérdida de fuerza de voluntad por no poder mantenerla intencionalidad el tiempo suficiente para determinar cómo convertirla en acción. 
GDS 7 Deterioro cognitivo muy severo/Demencia grave

• En el curso de este estadio se perderán todas las habilidades verbales. Al principio de este estadio verbalizará palabras y frases muy concretas. Al final, no hay lenguaje sólo gruñidos. 

• Incontinencia urinaria. Requiere asistencia para el aseo y la alimentación. 

• A medida que avanza el estadio se pierden las habilidades motoras básicas, por ejemplo la capacidad para andar. 

• El cerebro ya no parece capaz de decir al cuerpo lo que debe hacer. Aparecen a menudo signosy síntomas neurológicos generalizados y corticales.
Fuente: Reisberg B y cols. (1982). Modificada por Tárraga L. (1999).

Alztivista

Las preguntas repetitivas en los pacientes con Alzheimer son muy frecuentes, y además son una característica de la enfermedad. El paciente olvida que ha hecho la pregunta y no ha grabado la respuesta, por lo que repite la pregunta.
Esta situación puede sobrecargar al cuidador y ser objeto de malas respuestas que, tras transcurrido el episodio, nos culpabilizarán. A continuación proponemos una serie de consejos ante esta frecuente situación:

1- Controlar el tono de voz al contestar una y otra vez las mismas preguntas, y hacerlo con frases cortas y sencillas.

 
2- Distraerlo con actividades diversas.

 
3- Intente que se sienta seguro; dígale que todo va bien y que usted se está ocupando de todo.

 
4- Dependiendo del paciente, decirle alguna mentirijilla.

 
5- Cantar o rezar con él.

 
6- Mantener la calma y responder a las preguntas pausadamente. Es preferible contestar orientando hacia acciones, hechos o situaciones inmediatas, que hacia referentes temporales o espaciales.

 
7- Hablar a la persona despacio, para que le resulte más sencillo entender y facilitar y que no tenga la necesidad de preguntar constantemente para poder comprender y recordar.

 
8- Responder a las preguntas con claridad, concretando las mismas lo máximo posible, de tal forma que sean lo menos ambiguas posibles.

 
9- Explicar las cosas de distintas maneras, por si alguna de ellas no es comprendida con claridad.

 
10- Tratar de responder sin enfadarse o sin argumentar.

 
11- Es mejor tranquilizar a la persona que intentar razonar o contestar a la misma pregunta varias veces. Se puede decir “no te preocupes, tú tranquila yo me encargo de eso”.

 
12- Proporcionar “ayudas a la memoria”; por ejemplo, tener un calendario a la vista de la persona, tener las cosas por las que la persona suela preguntar a la vista y bien ordenadas, tener escrito en un papel a qué hora hay que tomarse un medicamento o la respuesta a la pregunta que se repite…

 
13- La distracción es la mejor intervención para interrumpir las conductas repetitivas.
Fuente: knowalzheimer

Las cinco reglas para evitar úlceras por presión #UPP

Las cinco reglas para evitar úlceras por presión

Ten en cuenta estos puntos para prevenir correctamente la aparición de las úlceras por presión:

  1. Cuidado de la piel revisar, limpiar e hidratar la piel a diario.
  2. Disminuir la presión: estimular la actividad, hacer cambios posturales frecuentes y usar colchones y cojines especiales.
  3. Nutrición: aportar una dieta equilibrada, con abundantes líquidos y proteínas.
  4. Control de la incontinencia: aplicar productos para controlar la humedad y usar ropa de tejidos naturales.
  5. Apoyo sanitario: infórmese con el personal de enfermería y médico de su centro de salud, hospital o residencia.

Es importante detectar zonas rojas, rozaduras, ampollas y pérdida de la piel. Entre todos podemos prevenir la aparición de las úlceras por presión.

ALZtivista

Qué es la enfermedad de Alzheimer?


La demencia más frecuente es la enfermedad de Alzheimer.

Se trata de una enfermedad neurodegenerativa que se adquiere de forma progresiva provocando desintegración del comportamiento junto con la pérdida de habilidades intelectuales y funcionales llegando a ser una enfermedad completamente irreversible.

Las causas y su curación aún son desconocidas pero se sabe que la enfermedad ataca al cerebro alterando el pensamiento, la memoria y el lenguaje. Esto afecta a la habilidad de recordar, razonar y comunicarse en la persona, produciendo un grave deterioro de sus funciones cognitivas, conductuales y funcionales.

Consiste en la muerte progresiva y rápida de las células cerebrales (neuronas). La conexión de neurotransmisores entre las neuronas (denominada sinapsis) se ve interrumpida y esto impide que la información entre ellas se transmita, provocando, como se ha dicho, alteraciones cognitivas, conductuales y funcionales.

Con frecuencia es confundida con la llamada “demencia senil” pues existe todavía la errónea creencia de que estas enfermedades son una consecuencia natural del envejecimiento. Pero realmente no forman parte del envejecimiento normal, que si bien está ligada a la edad, no es exclusiva sólo de ancianos. Tampoco es contagiosa ni hereditaria, salvo en casos excepcionales no superando el 2% del total.

En la mayoría de las personas afectadas, los síntomas aparecen por primera vez demostrando claras señales de deficiencia en la memoria, el lenguaje y el comportamiento. Normalmente se da después de los 65 años de edad aunque no significa que la persona no haya adquirido anteriormente la enfermedad sino que los síntomas son difíciles de apreciar  en su fase inicial, es decir, que existen personas que antes de los 65 años pueden estar sometidas a la enfermedad sin aún saberlo.

Normalmente, en la enfermedad de Alzheimer se divide en tres fases o estadios, según la aparición de síntomas en relación a su gravedad y al grado de incapacidad que provocan. Debemos tener en cuenta que la evolución de esta enfermedad nunca es idéntica de una persona a otra.

 

¿Cómo se desarrolla?

Podemos dividir todo el proceso de la enfermedad en tres grandes estadios: uno inicial, con una sintomatología ligera o leve, en el que la persona mantiene su autonomía y precisa de una supervisión básica; un estadio intermedio, con síntomas de gravedad moderada, con dependencia de un cuidador para realizar las actividades cotidianas; y un tercer estadio grave, donde la pérdida de la funcionalidad determina una total dependencia.

La enfermedad toma su nombre del Dr. Alois Alzheimer.

En 1906, el Dr. Alois Alzheimer descubrió una serie de cambios en los tejidos del cerebro de una mujer que había muerto de una rara enfermedad mental. Sus síntomas incluían pérdida de la memoria, problemas en el lenguaje y un comportamiento impredecible.Después de morir la mujer, el Dr. Alzheimer examinó su cerebro y descubrió varias masas anormales (actualmente llamadas placas, compuestas de proteína precursoras β-amiloides, APP) y bultos retorcidos de fibras (llamados ovillos o nudos neurofibrilares compuestos de proteína tau).

Las placas y los ovillos en el cerebro son dos de las características principales de esta enfermedad. La tercera característica es la pérdida de las conexiones entre las células nerviosas (las neuronas) en el cerebro.

 

A pesar de que no se sabe aún con exactitud qué inicia el proceso de la enfermedad, sabemos que el daño al cerebro empieza unos 10-20 años antes de que algún problema sea evidente. Los ovillos empiezan a desarrollarse en la parte profunda del cerebro, en un área llamada corteza entorinal, y las placas se forman en áreas del hipocampo y lóbulo frontal. A medida que se van formando más placas y ovillos las neuronas sanas comienzan a funcionar con menor eficacia. Posteriormente pierden su habilidad para comunicarse entre ellas y finalmente mueren. Este proceso se propaga a medida que aumenta las muerte de las neuronas y las regiones afectadas comienzan a encogerse. Cuando la enfermedad se encuentra en su fase final, los daños se han extendido ampliamente y los tejidos del cerebro se han encogido considerablemente.

 

Cuáles son las etapas del Alzheimer?

¿Cuáles son las etapas del Alzheimer?

La enfermedad de Alzheimer empeora con el tiempo. Los expertos han definido unas etapas para describir cómo cambian las habilidades de una persona a medida que avanza la enfermedad. Es importante recordar que las etapas son guías generales y que los síntomas varían mucho. Cada individuo es único, pero aquí se describe lo que le ocurre a la mayoría. Las siete etapas se basan en un sistema desarrollado por el doctor en medicina Barry Reisberg, director del Centro de Investigación de Demencia y Envejecimiento Silberstein de la Escuela de Medicina de la Universidad de Nueva York.

Primera etapa: Ausencia de daño cognitivo y función normal

La persona no experimenta problemas de memoria y no hay síntomas evidentes para los profesionales durante las entrevistas y revisiones médicas.

Segunda etapa: Disminución cognitiva muy leve

Los cambios que se producen en la persona a lo largo de esta etapa pueden ser cambios normales provocados por el envejecimiento o constitur las primeras señales del Alzheimer. El individuo nota ciertas lagunas de memoria, como olvidar palabras conocidas o el lugar donde se colocan objetos de uso diario. Sin embargo, estos problemas no son evidentes durante los exámenes médicos, ni tampoco resultan aparentes para los amigos, familiares o compañeros de trabajo.

Tercera etapa: Disminución cognitiva leve

La etapa temprana del Alzheimer puede ser diagnosticada en algunos individuos que presentan estos síntomas, pero no en todos. Los amigos, familiares o compañeros de trabajo comienzan a notar deficiencias. Los problemas de memoria o concentración pueden medirse por medio de una entrevista médica detallada.
Algunas dificultades comunes en la tercera etapa son:
1. Dificultad notable para encontrar la palabra o el nombre adecuado.

2. Capacidad reducida para recordar nombres al ser presentado a nuevas personas.

3. Mayor dificultad para desempeñar tareas sociales o laborales.

4. Poca retención de lo que uno lee.

5. Pérdida o extravío de objetos.

6. Menor capacidad para planificar y organizar.

Cuarta etapa: Disminución cognitiva moderada

Es la etapa leve o temprana de la enfermedad de Alzheimer. En este punto, una entrevista médica cuidadosa debería poder detectar deficiencias claras en las siguientes áreas:
1. Falta de memoria sobre acontecimientos recientes.

2. Mayor dificultad para realizar tareas complejas, tales como planificar una comida para invitados, pagar las facturas o

administrar las finanzas.

3. Olvido de la historia personal.

4. Estar de humor variable o ausente, sobre todo en situaciones

que representan un desafío social o mental.

Quinta etapa: Disminución cognitiva moderadamente severa

Es la etapa moderada o media de la enfermedad de Alzheimer. Lagunas de memoria y déficit en la función cognitiva son notablemente perceptibles y las personas empiezan a necesitar asistencia con las actividades cotidianas.
En esta etapa, los individuos que padecen de Alzheimer pueden:
1. Ser incapaces de recordar su domicilio actual, su número de teléfono o el nombre de la escuela o colegio al que asistieron.

2. Confundirse del lugar o del día de la semana en el que están.

3. Necesitar ayuda para seleccionar una vestimenta adecuada

para la época del año o para la ocasión. 

4. Por lo general, todavía recuerdan detalles significativos sobre sí mismos y sus familiares.

5. Por lo general, todavía no requieren de ayuda para alimentarse o utilizar el baño.

Sexta etapa: Disminución cognitiva severa

Los problemas de memoria siguen agravándose. Se pueden producir cambios considerables en la personalidad. Los individuos afectados por la enfermedad necesitan de mucha ayuda para desempeñar las actividades de la vida cotidiana.
En esta etapa, el individuo puede:
1. Perder conciencia de las experiencias y hechos recientes, y de su entorno.

2. Recordar su historia personal con imperfecciones, aunque por lo general recuerda su propio nombre.

3. Olvidar ocasionalmente el nombre de su pareja o de la principal persona que lo cuida, pero por lo general puede dis- tinguir las caras conocidas de las desconocidas.

4. Requerir ayuda para vestirse de forma apropiada y, cuando no es supervisado, cometer errores tales como ponerse el pijama sobre la ropa o los zapatos en el pie equivocado.

5. Sufrir alteraciones en su ciclo normal del sueño. Dormir durante el día y volverse inquieto durante la noche.

6. Requerir de ayuda para gestionar asuntos vinculados con el uso del baño (por ejemplo: tirando de la cadena, limpiándo- se o deshaciéndose del papel higiénico de forma correcta).

7. Experimentar episodios de incontinencia urinaria o fecal en aumento.

8. Experimentar cambios significativos en la personalidad y el comportamiento, incluyendo recelos y creencias falsas (por ejemplo: creer que el cuidador es un impostor) o conductas repetitivas y compulsivas, tales como retorcer las manos o romper papeles.

9. Tener una tendencia a deambular y extraviarse.

Séptima etapa: Disminución cognitiva muy severa

Es la etapa severa o tardía de la enfermedad de Alzheimer. En la última etapa de esta enfermedad, los individuos pierden la capacidad de responder a su entorno, de hablar y, eventualmente, de controlar sus movimientos. Es posible que todavía pronuncien palabras o frases. 
En esta etapa, los individuos necesitan ayuda con su cuidado personal diario, incluyendo comer y hacer sus necesidades. Pueden perder la capacidad de sonreír, sentarse sin apoyo y sostener la cabeza. Los reflejos se vuelven anormales y los músculos, rígidos. También se ve afectada la capacidad de tragar.
Fuente: Alzheimer’s Association
Para información más detallada sobre las siete etapas:

http://www.alzheimeruniversal.eu