9 Consejos para Afrontar el Duelo en Navidad 

9 Consejos para Afrontar el Duelo en Navidad 


Cuando estamos en duelo, Navidad nos enfrenta a una multiplicidad de desafíos emocionales. Sé que te gustaría dormir todas estas semanas previas y levantarte para cuando todo haya pasado pero eso no es posible ni saludable. Por eso en este artículo queremos brindarte 9 consejos para que puedas afrontar esta fecha tan especial del mejor modo posible.

9 CONSEJOS PARA AFRONTAR EL DUELO EN NAVIDAD

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Esta Navidad será una fiesta especial cargada de intensas emociones y recuerdos.

Cuando Navidad y Año Nuevo se acercan, los recuerdos de los familiares y seres queridos que ya no están con nosotros florecen, aún cuando nuestros seres amados están alrededor nuestro ayudándonos a celebrar este momento de la mejor manera posible. La Navidad es para muchas personas la época más esperada del año. Nos permite reflexionar, reencontrarnos con familiares que viven lejos y pensamos cómo cumplir los propósitos personales que nos hayamos puesto como meta para el próximo año. Sin embargo, en todas las familias no se vivirá de la misma manera. La pérdida reciente de un ser querido afectará notablemente nuestras ganas de celebrar como lo hacíamos cada año por eso es importante tratar de construir una Navidad diferente incorporando actividades y rituales que nos permitan adaptarnos a esta celebración cargada de dolor, tristeza e impotencia. 

 

Si bien una actitud recurrente es querer suprimir las Navidades, quedarse en la cama y no despertarse hasta que todo esto haya pasado se trata de un alivio inmediato que tan sólo nos lleva a postergar el duelo pero no evitarlo. Por eso aquí te dejamos algunos consejos sobre cómo podemos hacer frente al duelo durante las fiestas:

 

1. Planifica la Celebración.
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Las reuniones familiares pueden causar ansiedad y temor mientras te encuentras especialmente vulnerable a la presión social que estas fechas implican. Por lo tanto, organizar esta reunión así como encargarse de todas sus tareas puede resultar profundamente abrumador. Llama o reúnete con aquellos seres queridos con quienes compartirás esta Navidad y exprésales cuáles son tus expectativas respecto a este día. Comparte con ellos tus emociones e inquietudes siendo honesto respecto a cómo te gustaría hacer las cosas este año ¿Deseo poca decoración en la casa? ¿Haré simplemente una reunión con mis familiares más íntimos? ¿Dedicaremos un momento de la noche para honrar la memoria de quien ha partido? Si tu casa solía ser el encuentro de reunión habitual en Navidad, piensa si este año quieres afrontar esta tarea o bien deseas que otro miembro de la familia sea el encargado. No debes sentirte culpable por negarte a asumir la responsabilidad de esta organización. Procura hacer aquello con lo que te sientas cómodo estableciendo expectativas realistas tanto para ti mismo como para los demás.

 

2. Respeta y Expresa tus Emociones.
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Fechas tan especiales como Navidad son un doloroso recordatorio de esta ausencia física por lo que procura ser paciente con tus emociones. Es usual que experimentes una intensa montaña rusa emocional en este día mientras que los recuerdos de aquellas Navidades en las que estaba tu ser querido vienen insistentemente a tu cabeza. Es que el dolor llega en oleadas… podrás sentirte tranquilo por un rato y repentinamente experimentar una tristeza profunda o un intenso enojo. Sé comprensible y respetuoso de tus emociones. Elimina los “debería” de tu mente para así vivir este día con una menor sensación de incertidumbre y agobio. No te juzgues a ti mismo ni a los demás por cómo reaccionan en este día… Cada persona expresará estos sentimientos de manera diferente. Mientras que algunos experimentarán indiferencia, otros se mostrarán enojados y tristes. Sin embargo, esto no implica que hayan olvidado a la persona fallecida. El duelo es único para cada ser humano al igual que la forma en la que lo manifestamos. Estar acompañado por quienes amamos y nos aman será fundamental durante este momento así como también mantener con ellos una comunicación abierta en un contexto de respeto y escucha sincera.

 

3. Simboliza al Ser Querido Fallecido.
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Es posible que por momentos te sientas abrumado por el dolor de esta ausencia por lo que dedicar una actividad, comida o tradición simple pero significativa a quien ha partido te permitirá honrar su memoria así como también reconocer que las cosas han cambiado irremediablemente. Inclusive puedes crear un nuevo ritual para repetir cada año que permita recordar al ser querido fallecido. Esto nos permitirá sentir que él está junto con nosotros y la familia entera podrá sentirse partícipe de esta actividad. Si lo deseas cuenta anécdotas vividas con el ser querido fallecido, revisa el álbum con fotos, escucha una canción que a él o ella le gustaba, lee un poema o prepara comidas que se solían disfrutar juntos en familia. Al hacer esta actividad es posible que se fundan una multiplicidad de sentimientos… por momentos podrás sentir cómo caen las lágrimas en tu rostro mientras que en otros momentos podrás esbozar una gran sonrisa por una vieja anécdota compartida. Permítete sentir plenamente estas emociones en una fecha que requiere más que nunca de tu absoluta comprensión. 

  

4. Busca Nuevas Tradiciones.
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Piensa en actividades que te resulten consoladoras y regocijantes para esta Navidad excluyendo aquellos rituales que aún pueden causarte dolor y tristeza. Nada está escrito en piedra, sólo tú sabes lo que es mejor para esta etapa emocionalmente exigente en tu vida. En este sentido, es aconsejable que hables con tus familiares sobre estas nuevas actividades que deseas realizar, pregúntales cuáles son sus deseos y/o expectativas al respecto y explícales por qué has decidido hacerlo. Habitualmente este día de fiesta suele ser estresante y agotador para cualquier persona… mucho más aún para un doliente que a ello debe añadirle el intenso dolor de la pena así como el impacto físico y emocional que produce. Por lo tanto, no te sientas obligado a participar en actividades o rituales para los que aún no te sientas preparado… el duelo lleva tiempo y no tienes por qué cargar en ti más preocupaciones o presiones. Muchas familias suelen tomar estas nuevas tradiciones solamente durante la primera Navidad mientras que otras incorporan estas actividades a sus celebraciones de modo permanente. Tú serás quien decida qué es lo mejor para ti.

 

5. Acepta y Solicita Ayuda Práctica.
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Acepta la ayuda práctica que te brinden tus seres queridos para organizar la celebración como, por ejemplo, ofrecer la casa como lugar de encuentro, cocinar, hacer las compras, armar el árbol de Navidad, etc. Ir de compras este año puede ser especialmente difícil. Los comercios desbordan de una felicidad que sólo hace acrecentar nuestro dolor mientras nuestra cabeza no tiene deseos de pensar en otra cosa más que en la tristeza que produce la ausencia de quien ha partido entonces ¿cómo haré para afrontar esta difícil tarea? Con la ayuda de un amigo o familiar realiza el listado de regalos y pídele que te acompañe a comprar estos obsequios. No tienes por qué hacerlo todo en un solo día… si te sientes cansado o abrumado por tus emociones, no te obligues a continuar con esta tarea. No hay prisas… puedes organizar con tu ser querido para seguir con las compras otro día. Piensa qué regalo te hubiese gustado obsequiarle a tu ser querido fallecido y dónalo a un hospital, a un hogar, una ONG, etc. En caso de que no tengas deseos ni fuerzas para hacer estas compras, no te presiones ni te abrumes con más tareas. Tus seres queridos comprenderán que este año será una celebración emocionalmente exigente para ti por lo que hay cosas para las que aún no te sientes preparado.

 

6. Alivia el Estrés de los Días Previos.
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Las semanas previas a Navidad suelen ser más estresantes que el día que se producirá la reunión. No tenemos fuerzas ni deseos de asumir los preparativos de este día… nuestros familiares discuten la preparación de las comidas, preguntan respecto a los regalos de los más pequeños de la casa mientras que nos envían sugerencias para la decoración de la mesa. Es que el mundo sigue girando como siempre mientras que nuestra vida se ha detenido por completo… nuestra mente y cuerpo están totalmente avocados a elaborar el dolor de la ausencia preguntándonos una y otra vez “¿Por qué mi ser querido no puede estar conmigo en estas fiestas?”. Por lo tanto, es posible que tengas algunos síntomas como, por ejemplo, trastornos del sueño y alimentarios, ansiedad, irritabilidad, falta de concentración, etc. No dudes en encontrar pequeños espacios para que tanto tu mente como tu cuerpo se relajen ¿Qué significa esto? Sal a caminar al parque, reúnete con un amigo para conversar, realiza una clase de yoga, escucha música relajante en una habitación alejada de los ruidos de la calle, etc. Serenar tu mente y darle un respiro a tu cuerpo te permitirá no sólo aliviar la sensación de agobio que te invade sino también renovar las energías para los próximos días que debes afrontar.

 

7. No te Automediques ni Consumas Alcohol y/o Drogas.
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Sé que puede ser sumamente tentador adormecer tus emociones hasta que todo haya pasado. Sin embargo, no es nada saludable para tu camino de duelo pretender la no existencia de esta tristeza ya que sólo profundiza y prolonga este dolor en el tiempo afectando a tu salud física y emocional. Por supuesto que esto no significa que en esta Navidad que se aproxima no puedas tomar alcohol… la clave está en no considerarlo como un modo de evadir el dolor que esta celebración genera. En cambio, te propongo que reconozcas este dolor y te des permiso para llorar cuando así lo sientas necesario. Por lo otro lado, cuida tu alimentación así como tu rutina de sueño. Procura una hidratación correcta y una dieta nutritiva y balanceada en la que se eviten la cafeína, la comida chatarra, el alcohol y el tabaco. Incorpora alimentos saludables como, por ejemplo, frutas, verduras, cereales, etc. Si estás preocupado respecto a cómo te has sentido en las últimas semanas, no dudes en hablar con tu médico al respecto. 

  

8. Tómate Respiros Durante la Reunión.
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Durante las fiestas de Navidad es posible que te sientas abrumado por los preparativos así como también por las emociones que afloran durante el encuentro familiar por lo que, cuando el dolor te resulte agobiante, busca un espacio tranquilo de la casa en donde puedas tomarte unos minutos de descanso y disfrutar de efectivas estrategias de relajación. Piensa qué cosas sueles hacer para relajarte cuando los sentimientos te agobian ¿llorar? ¿escuchar música? ¿estar en contacto con la naturaleza? ¿hablar con un ser querido? ¿hacer técnicas de respiración? ¿tomar una infusión? Tómate 10 minutos para expresar lo que sientes y poco a poco aliviar estos pensamientos y emociones que te oprimen el pecho. Inclusive puedes escoger a un ser querido para que pueda acompañarte y escucharte durante esta celebración. De este modo, tendrás un sistema de contención para aquellos momentos del día en los que la angustia te abrume y necesites un cálido abrazo en silencio.

 

9. Refuerza tu Sistema de Creencias.
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Para muchos dolientes la religión se puede convertir en un refugio de paz tras la pérdida de su ser querido por lo que fechas tan especiales como Navidad son una oportunidad para reflexionar y reforzar tu sistema de creencias. Concéntrate en el profundo sentido religioso de la Navidad como una fuente de curación, paz y consuelo que recuerda el nacimiento de Jesús, un niño lleno de esperanzas que ilumina nuestro camino en cada paso que damos. Bríndate la posibilidad de perdonar y recibir el perdón convirtiendo a este día en una gran oportunidad para quitarte esas pesadas mochilas de culpa, rencor y/o arrepentimiento que llevas contigo tras la muerte de tu ser querido. Si tienes deseos de hacerlo, asiste a las misas celebradas en tu ciudad, conversa con el líder religioso más cercano a tu casa y/o enciende una vela en nombre de quien ha partido acompañándolo con una oración.

 

 

No hay una forma correcta o incorrecta de celebrar las fiestas navideñas luego de que hemos perdido a un ser querido. Pero sí podemos hacerte una recomendación especial: no ocultes tus sentimientos o los evadas. No debes vivir estos momentos tan significativos como si nada hubiera pasado, permítete sentirte triste o llorar cuando así lo desees porque ocultar esta pena te provocará mayor daño. En este período, será importante encontrar el apoyo de tus seres amados y tomarte las cosas con tranquilidad, planificando lo que desearás hacer durante estas festividades sin ponerte ninguna exigencia.

 

https://manejodelduelo.com/como-afrontar-el-duelo-en-navidad/

 

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Consejos para el cuidador 

CONSEJOS PARA EL CUIDADOR
Si usted cuida a una persona con Alzheimer, quizás su madre, su padre, abuelo o hermano, le dedicará gran parte de su tiempo y energías. Es posible que tenga momentos de tensión y aún de enorme frustración.

Pero una persona a cargo de un enfermo de Alzheimer, abrumada por la situación o destruida por los nervios, no puede dar apoyo eficaz ni el afecto necesario a su ser querido.
10 formas de reconocer la tensión física, mental y emocional
– Negación sobre la enfermedad y sus efectos en la persona. 

Pensar que la persona “va a mejorar” o que actúa de esa manera “para llamar la atención o para no hacer las cosas”.
-Enfadado contra la persona con Alzheimer u otras personas. 

Enojarse, por ejemplo, si la persona pregunta varias veces lo mismo o descargar en la persona la frustración con su situación.
– Aislamiento de amistades y actividades que antes le gustaban. 

La persona a cargo se siente abrumada y se aleja de sus obligaciones o de sus allegados, y no logra disfrutar de actividades debido a la preocupación.
– Ansiedad de enfrentarse al futuro. 

Angustiarse pensado en qué pasará cuando su ser querido necesite más cuidados.
– Depresión. 

La persona a cargo del cuidado comienza a desalentarse por su frustración de seguir adelante y parece no importarle nada.
– Agotamiento. 

Se hace imposible ejercer los deberes cotidianos. La persona a cargo del cuidado se siente cansada para desempeñar otra tarea.
– Insomnio, causado por una interminable lista de preocupaciones. 

Por ejemplo, no dormir tranquilo por pensar que la persona con Alzheimer puede salir de la casa, caerse o lastimarse.
– Irritabilidad. 

La persona quiere que “la dejen en paz” en todo momento.
– Falta de concentración, que hace más difícil efectuar tareas simples. 

La persona a cargo del cuidado olvida citas, compromisos y otras obligaciones.
– Problemas de salud, físicos o mentales, que empiezan a aparecer. 

La persona no puede recordar la última vez que se sintió bien.

10 formas de reducir la tensión
– Vaya al médico lo antes posible para obtener un diagnóstico y tratamiento.

Los síntomas del Alzheimer pueden aparecer de poco en poco. Si la persona está saludable, los comportamientos poco usuales podrían pasar desapercibidos. Lleve a la persona a un médico cuando se presenten los primeros síntomas de la enfermedad. Una vez que usted conozca el diagnóstico, podrá manejar el presente y planear el futuro.
– Busque apoyo en su comunidad.

Por su propio bienestar y el de la persona que cuida, investigue fuentes de ayuda en su comunidad. Entre otros servicios comunitarios disponibles hay centros de dia, asistencia en el domicilo,…… Recuerde que obtener ayuda significa solamente que no puede hacerlo todo solo; y no que se está desentendiendo de la situación.
– Infórmese y eduque al resto de su familia.

El nivel de cuidado cambia cuando el Alzheimer va avanzando. La Alzheimer’s Association y las AFAS, tienen información para ayudarle a entender mejor los cambios que acompañan a la enfermedad.
– Póngase en contacto con gente.

Hacer todo uno mismo es agotador. El apoyo de la familia, amigos y programas comunitarios represantan una gran ayuda. Si no le ofrecen ayuda, pídala. Si la tensión se vuelve insoportable, solicite ayuda profesional, como las reuniones de los “grupos de apoyo”.
– Cuídese también usted mismo.

Ponga atención a su propia situación: vigile su dieta, haga ejercicio y descanse lo suficiente. Busque tiempo libre para ir de compras, al cine o encontrarse con un amigo. Las personas que tiene cerca, aún su ser querido con Alzheimer, desean que usted se cuide.
– Controle su fatiga.

La fatiga puede causar problemas físicos (vista borrosa, irritación estomacal, alta presión arterial) y cambios del comportamiento (irritabilidad, falta de concentración, pérdida de apetito). Use técnicas de relajación y consulte a su médico.
– Acepte los cambios.

Las personas con Alzheimer cambian y también cambian sus necesidades. A veces requieren cuidados mayores de los que pueda proporcionarle en casa. Debe investigar todas las opciones sobre cuidado de personas, lo cual facilitará esos cambios a medida que se vayan produciendo.
– Planifique asuntos legales y financieros.

Consulte a un abogado y discuta temas relacionados con poderes, testamentos, futura atención médica, vivienda, seguro médico a largo plazo y otras consideraciones. El planear estos asuntos ahora le evitará problemas más tarde. Es recomendable que la persona con Alzheimer y otros miembros de la familia participen.
– Sea realista y no niegue lo obvio.

El cuidado que usted brinde es de suma importancia. Ni usted ni la persona con Alzheimer pueden controlar muchas de las circunstancias y comportamientos relacionados con la enfermedad. Es lógico que usted se sienta invadido por un sentimiento de pérdida y dolor, pero es importante concentrarse en los momentos positivos y disfrutar los buenos recuerdos.
– Reconozca su esfuerzo y no se sienta culpable.

Usted es humano. Ocasionalmente puede perder la paciencia y a veces encontrarse imposiblitado de proporcionar el cuidado necesario. Reconozca su propio mérito: su ser querido lo necesita y usted está allí. Ese es un motivo para sentirse orgulloso. Y si su ser querido pudiera, le daría las gracias.
Extracto Alzheimer’s Association.

Cuidemos los pies de nuestros mayores 

Cuidemos los pies de nuestros mayores

La mala circulación, una mala pedicura o el paso del tiempo pueden afectar a nuestros pies. Si además sufrimos diabetes, deberemos ser especialmente cuidadosos. Veamos algunos consejos para mantener nuestros pies en buen estado.

Algunos factores como la edad, las enfermedades, la mala circulación, una uñas mal cortadas y el uso de zapatos que no ajusten bien pueden, con mucha probabilidad, tener algún efecto negativo en nuestros pies. De hecho, cualquier problema en nuestros pies puede ser el primer síntoma de alguna condición médica más seria, como pueda ser la artritis, la diabetes o trastornos neurológicos o circulatorios.

El paso de los años tiene repercusiones en todo el cuerpo y nuestros pies no son una excepción. Algunos de los problemas habituales son la pérdida de flexibilidad en la piel, el desgaste de nuestra planta, la disminución del tono muscular, la mala circulación y la pérdida de movilidad.

No podemos detener el paso del tiempo, pero sí es posible atenuar sus efectos. Algunos consejos para cuidar los pies de las personas mayores son emplear calcetines de fibras naturales más gruesos para combatir el frío, usar zapatos acolchados o plantillas y parches protectores o hidratar con crema específica para la piel envejecida que mejore la flexibilidad de la piel del pie.

Otra práctica muy saludable para nuestros pies es andar al menos 30 minutos al día, para activar la circulación y mantener la movilidad. Por último, otro factor a tener en cuenta es nuestro zapato, que debe adaptarse al pie, ser suave y flexible y la suela debe dar apoyo firme.

En el caso de los enfermos de diabetes, los valores altos de glucosa en sangre son los causantes del deterioro de los nervios, causando sensación de dolor o la sensibilidad al frío o calor en piernas y pies desaparece. Por tanto, al no tener sensación en estas zonas, una llaga, un corte o una herida puede empeorar sin que la persona se dé cuenta. Por ello, debemos proceder con especial mimo, en su lavado y secado y revisarlos con frecuencia y por supuesto, deberemos informar a nuestro médico de cualquier anomalía en nuestros pies

Los errores más frecuentes cometidos por cuidadores de enfermos de Alzheimer

Los errores más frecuentes cometidos por cuidadores de enfermos de Alzheimer

Como probablemente sepas ya, atender a una persona con Alzheimer es una tarea tan dura como compleja. Además de conocer al afectado o afectada y manejar información sobre el proceso que está atravesando, son imprescindibles grandes dosis de esfuerzo, paciencia, constancia, capacidad de comprensión… En resumen: necesitaremos lo mejor de nosotros mismos en todos los sentidos. Pero incluso poniendo el máximo de nuestra parte, es casi inevitable cometer errores.

Entre los más comunes están los relacionados con la comunicación. Es obvio que, con frecuencia, resulta difícil tanto comprender lo que siente el enfermo como tener la certeza de que él nos ha entendido. Por eso en ocasiones, a menudo sin pretenderlo, intentamos demostrarles que tenemos razón y que ellos están equivocados a través de razonamientos lógicos, como si fuésemos a encender una luz en sus mentes que súbitamente les hiciese ser conscientes de la realidad que les rodea. Lo único que conseguiremos con esta clase de comportamiento es incrementar su estado de confusión y, lo que es peor, provocar que adopten una actitud defensiva.

Es importante aprender a no utilizar un lenguaje negativo: “no hagas eso”, “no digas eso”, “no tienes razón”, “no es cierto” y fórmulas similares son expresiones a evitar en la mayor parte de los casos. Tampoco debemos ‘forzar’ su memoria, por ejemplo con relatos sobre lo que ‘realmente sucedió’ cuando evoquen eventos pasados y percibamos distorsión en el relato.

Pero entonces… ¿qué hacemos? 

Una de las claves es aprender a comunicarnos más con emociones que con palabras, tanto a la hora de recibir como a la de emitir. Interpretemos el estado de ánimo de la persona que tenemos enfrente más allá de la literalidad de su discurso, busquemos maneras de hacerle sentir bien en lugar de preocuparnos por aclararle nuestra verdad o sus errores. Una forma de conseguir esto es llevar la conversación hacia temas positivos y agradables. También podemos darles muestras sencillas de cariño: en determinado momento, un abrazo o una caricia puede cambiar la irritación por bienestar.

El otro error más habitual es que el cuidador se olvide de sí mismo. Es fundamental mantener la motivación y la autoestima lo más altas posible, encontrar el tiempo y la forma de sentirnos bien a pesar de las dificultades. Recuerda siempre que si tú te dejas ir, habrá dos problemas donde antes había sólo uno. Estas son algunas claves que pueden resultarte de ayuda:

Ni dejar de informarnos, ni empacharnos de datos. Cuando el cuidador tiene vínculos emocionales con el enfermo, es normal que busque información sobre lo que le está pasando. Pero escuchar todo lo que nos dicen, leer todo lo que cae en nuestras manos, puede conducir a un estado de pánico poco justificado. Se trata de encontrar un equilibrio.

Confía en lo que haces. De lo contrario, tu esfuerzo perderá todo el sentido.

No te culpes. No pierdas de vista qué estás haciendo, por qué lo haces y, sobre todo, hasta dónde puedes llegar. No esperes de ti mismo milagros: sólo obtendrás frustraciones.

Aceptar no significa tirar la toalla. Debemos estar preparados para los momentos más duros de la enfermedad y asumir que hay cosas que no podemos revertir. Eso no significa rendirse, ni muchísimo menos.

Guarda tiempo de calidad para ti. Aunque sean diez minutos al día, necesitas reponer con regularidad tu depósito de ánimo. Por mucho que las cosas se tuerzan, no dejes nunca de hacerlo.

¿Qué has aprendido tú? ¿Cuál es tu experiencia personal?.

http://blog.fundacionmontemadrid.es/accion-social/los-errores-mas-frecuentes-cometidos-por-cuidadores-de-enfermos-de-alzheimer/

5 HÁBITOS QUE PUEDES ADQUIRIR PARA EVITAR SUFRIR MAL DE ALZHEIMER EN EL FUTURO 

5 HÁBITOS QUE PUEDES ADQUIRIR PARA EVITAR SUFRIR MAL DE ALZHEIMER EN EL FUTURO
Esta enfermedad cada día se apodera de mayor cantidad de población, generalmente sobre los 65 años.
Desde no recordar en dónde dejaste las llaves hasta olvidar incluso tu propio nombre, el Alzheimer es una enfermedad neurodegenerativa del sistema nervioso central que arrasa con el afectado hasta olvidar todo sobre sí. A pesar de su gravedad, existen hábitos que pueden ayudarte a prevenir este mal.

Esta enfermedad cada día se apodera de mayor cantidad de población, generalmente sobre los 65 años, estimando incluso para Chile aumentar en un 200% los casos posicionándolo como uno con los mayores índices de América Latina.

Entonces, ¿qué medidas se pueden tomar para no padecerlo?, según datos entregados por la Sociedad Española de Neurología al diario online elmundo.es, existen 5 hábitos fundamentales que te ayudarán a prevenir el “desconocido” origen de esta enfermedad en tu cerebro antes que sea demasiado tarde.

1. Cuida tu corazón: no fumes

Los daños producidos por el humo del cigarrillo en el cuerpo son bastantes. De allí provienen enfermedades cardiovasculares como la hipertensión, la diabetes, la obesidad y el colesterol. Al respecto, David Pérez, jefe de Neurología del Hospital Infanta Cristina de Parla, reitera que “hay que poner toda nuestra atención para modificar estos factores a lo largo de los años”.

En tanto, destacando como uno de los factores de riesgo sobre los que hay más evidencia, puesto que el estilo de vida tiene una relación directa, Pedro Cano, responsable del Programa de Atención a Demencia en Sanitas, explica que hay que tener mucho cuidado con el tabaco, ya que el riesgo de demencia es un 45% más alto entre las personas fumadoras.

2. No te quedes sentado todo el día

Tampoco significa que salgas a trotar cada mañana (aunque eso sería lo ideal), pero “camina al menos una media hora al día” recomienda Cano, puesto que “está demostrado que mantenerse activo físicamente reduce la frecuencia de demencias en general y de Alzheimer en particular.

Mantener tu cuerpo activo, idealmente haciendo algún deporte, ayudará a mantener el cerebro ocupado en enviar funciones a cada extremidad.

3. ¡Come frutas!

Si bien no hay muchos estudios sobre la relación directa de los alimentos con el Alzheimer, se han atribuido propiedades protectoras contra la demencia a alimentos como las manzanas, las fresas, la zanahorias, los cítricos, el brócoli, la calabaza, las uvas, los tomates, el pescado y las legumbres.

4. Ejercita tu cerebro: lee

“Quienes han estimulado más su mente tienen menos posibilidades de presentar demencia, y si la tuvieran, ésta aparecería más tarde”, afirma Pérez, “una buena actividad mental está relacionada con una menor disminución del hipocampo, una parte del cerebro fundamental para la memoria que suele ser la primera en verse afectada por la enfermedad de Alzheimer”.

Al respecto se recomienda aprender; ya sea algún idioma o tocar un instrumento, leer habitualmente. Si no, también puedes hacer sudokus y crucigramas. “Es importante concienciar a la gente de que no sólo hay que mantener el cuerpo sano, sino también la mente”, explica Luis García, psicólogo de la Fundación Alzheimer.

5. No te conviertas en un ermitaño, ¡relaciónate!

Los expertos recomiendan mantener constantes relaciones sociales, desde hablar con el cartero a conversar una larga tarde con los tuyos. “Socializar implica muchas cosas: desplazarte a un lugar, conversar con otras personas, escuchar lo que dicen, dar argumentos en un sentido o en otro… con todo esto, sin darte cuenta, mantienes tu mente activa y alerta”, explica Cano señalando como lo más sano “tener una vida social intensa”.

Fuente: lagranepoca.com

Alztivista Alzheimer 

El estrés del cuidador de Alzheimer 

El estrés del cuidador de Alzheimer

La enfermedad de Alzheimer no solamente afecta al enfermo sino a toda la familia. La peor carga la lleva usted, el cuidador. El estrés personal y emocional de cuidar a una persona con EA es enorme y Ud. debe planear la manera de manejar la enfermedad en el futuro. El comprender sus propias emociones le ayudará a manejar satisfactoriamente los problemas de la persona y los suyos.

Algunas de las emociones que puede experimentar son: pena, culpa, enojo, vergüenza, soledad y posiblemente otros.

Pena

Esta es una respuesta natural para alguien que haya experimentado una pérdida. Por causa de la EA puede sentir que ha perdido un compañero, un amigo, o uno de los padres y muy a menudo lamentarse por lo que fue esa persona. Justo cuando usted se adapta, Ia persona vuelve a cambiar de nuevo. Puede ser devastador cuando la persona no lo reconoce más. Muchos cuidadores han encontrado que la integración en grupos de autoayuda de Alzheimer es la mejor manera de poder continuar.

Culpa

Es muy común sentirse culpable por sentirse incómodo por el comportamiento de la persona, por enojarse con ella, o por sentir que ya no puede continuar y está pensando en un internamiento. También puede sentirse bien porque cuando el paciente estaba bien no había una buena relación. Puede ser útil hablar con otros cuidadores y amigos sobre estos sentimientos.

Enojo

Su enojo puede estar combinado. Puede estar dirigido a Ia persona, a usted, al médico o a la situación, dependiendo de las circunstancias. Es importante distinguir entre su enojo por el comportamiento de la persona, producto de su enfermedad, y su enojo con la persona. Puede ayudarle el buscar consejos con amigos, familia y grupos de apoyo. A veces, la gente se siente tan enojada que está a punto de lastimar a la persona que está cuidando. Si éste es su sentimiento, debe buscar ayuda profesional.

Puede tener a su cargo varias responsabilidades como pagar cuentas, arreglo de la casa o cocinar. Esta suma de responsabilidades puede resultarle muy estresante. Puede ser útil que lo hable o comparta con otros miembros de la familia o un profesional.

Vergüenza

Usted puede sentir vergüenza cuando la persona tiene un comportamiento inapropiado en público. Su incomodidad puede desaparecer cuando comparta sus sentimientos con otros cuidadores que están pasando por las mismas situaciones. También ayuda el dar explicaciones sobre la enfermedad a amigos y vecinos para que puedan comprender mejor los comportamientos de la persona.

Soledad

Muchos cuidadores terminan apartándose de la sociedad y se limitan a estar con Ia persona enferma en sus casas. Ser un cuidador puede resultarle solitario, puede haber además han perdido la relación “de antes” con la persona que sufre el mal y también es posible haber perdido otros contactos sociales debido a las exigencias de su tarea. La soledad dificulta el sobrellevar los problemas. Es importante mantener las amistades y contactos sociales. Ubique un grupo de soporte y asista a este.

http://www.alzheimerperu.org/estres-pena-culpa-enojo-cuidador-alzheimer.html#

10 Cosas buenas de ser un Cuidador 

10 Cosas Buenas de Ser un Cuidador

1. Significa mucho para mi ser querido seguir siendo parte importante de nuestra familia.

 

2. Cuidar de nuestro ser querido ha unido a nuestra familia.

 

3. Todavía podemos compartir bromas.

 

4. Todavía podemos compartir sueños y metas.

 

5. Estoy enseñando a mis hijos a cómo cuidar de otras personas

 

6. Al cuidar de mi ser querido, estoy aprendiendo lo importante que es cuidar de mí mismo.

 

7. No siempre nos llevábamos bien. Ahora tenemos la oportunidad para tener una buena relación.

 

8. Ahora realmente aprecio a mis amigos/vecinos/compañeros/hijos que me ayudan. Estoy aprendiendo a recibir igual a lo que doy.

 

9. Mis hijos tienen la oportunidad de conocer bien a sus abuelos.

 

10. Su sonrisa bonita

 

 

¿Qué creen ustedes?

 

 

Gracias a :http://www.cuidatecuidador.com/10cosasbuenascuidador.html