Los errores más frecuentes cometidos por cuidadores de enfermos de Alzheimer

Los errores más frecuentes cometidos por cuidadores de enfermos de Alzheimer

Como probablemente sepas ya, atender a una persona con Alzheimer es una tarea tan dura como compleja. Además de conocer al afectado o afectada y manejar información sobre el proceso que está atravesando, son imprescindibles grandes dosis de esfuerzo, paciencia, constancia, capacidad de comprensión… En resumen: necesitaremos lo mejor de nosotros mismos en todos los sentidos. Pero incluso poniendo el máximo de nuestra parte, es casi inevitable cometer errores.

Entre los más comunes están los relacionados con la comunicación. Es obvio que, con frecuencia, resulta difícil tanto comprender lo que siente el enfermo como tener la certeza de que él nos ha entendido. Por eso en ocasiones, a menudo sin pretenderlo, intentamos demostrarles que tenemos razón y que ellos están equivocados a través de razonamientos lógicos, como si fuésemos a encender una luz en sus mentes que súbitamente les hiciese ser conscientes de la realidad que les rodea. Lo único que conseguiremos con esta clase de comportamiento es incrementar su estado de confusión y, lo que es peor, provocar que adopten una actitud defensiva.

Es importante aprender a no utilizar un lenguaje negativo: “no hagas eso”, “no digas eso”, “no tienes razón”, “no es cierto” y fórmulas similares son expresiones a evitar en la mayor parte de los casos. Tampoco debemos ‘forzar’ su memoria, por ejemplo con relatos sobre lo que ‘realmente sucedió’ cuando evoquen eventos pasados y percibamos distorsión en el relato.

Pero entonces… ¿qué hacemos? 

Una de las claves es aprender a comunicarnos más con emociones que con palabras, tanto a la hora de recibir como a la de emitir. Interpretemos el estado de ánimo de la persona que tenemos enfrente más allá de la literalidad de su discurso, busquemos maneras de hacerle sentir bien en lugar de preocuparnos por aclararle nuestra verdad o sus errores. Una forma de conseguir esto es llevar la conversación hacia temas positivos y agradables. También podemos darles muestras sencillas de cariño: en determinado momento, un abrazo o una caricia puede cambiar la irritación por bienestar.

El otro error más habitual es que el cuidador se olvide de sí mismo. Es fundamental mantener la motivación y la autoestima lo más altas posible, encontrar el tiempo y la forma de sentirnos bien a pesar de las dificultades. Recuerda siempre que si tú te dejas ir, habrá dos problemas donde antes había sólo uno. Estas son algunas claves que pueden resultarte de ayuda:

Ni dejar de informarnos, ni empacharnos de datos. Cuando el cuidador tiene vínculos emocionales con el enfermo, es normal que busque información sobre lo que le está pasando. Pero escuchar todo lo que nos dicen, leer todo lo que cae en nuestras manos, puede conducir a un estado de pánico poco justificado. Se trata de encontrar un equilibrio.

Confía en lo que haces. De lo contrario, tu esfuerzo perderá todo el sentido.

No te culpes. No pierdas de vista qué estás haciendo, por qué lo haces y, sobre todo, hasta dónde puedes llegar. No esperes de ti mismo milagros: sólo obtendrás frustraciones.

Aceptar no significa tirar la toalla. Debemos estar preparados para los momentos más duros de la enfermedad y asumir que hay cosas que no podemos revertir. Eso no significa rendirse, ni muchísimo menos.

Guarda tiempo de calidad para ti. Aunque sean diez minutos al día, necesitas reponer con regularidad tu depósito de ánimo. Por mucho que las cosas se tuerzan, no dejes nunca de hacerlo.

¿Qué has aprendido tú? ¿Cuál es tu experiencia personal?.

http://blog.fundacionmontemadrid.es/accion-social/los-errores-mas-frecuentes-cometidos-por-cuidadores-de-enfermos-de-alzheimer/

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Consejos para una buena salud bucal en enfermos de Alzheimer 

Si usted está cuidando a alguien que sufre Alzheimer, aquí hay algunos consejos y técnicas de la Asociación de Alzheimer para ayudar a mantener una buena salud de la boca en estos casos.
1. Cepillar los dientes dos veces al día.

• Para que la limpieza de los dientes sea menos pesada, busque un cepillo de dientes que el paciente pueda manipular y que también sea fácil de usar para usted y otros cuidadores, si la persona necesita ayuda. Un cepillo de dientes eléctrico puede ser una buena opción, si el paciente puede tolerar la sensación de vibración

• Si la pasta dental hace que el proceso sea más difícil, omítala.

• Pregúntele al dentista si el paciente puede usar un gel con flúor o un enjuague para mantener el esmalte dental resistente.
2. Usar hilo dental una vez al día.

• Un portahilo puede facilitar el uso del hilo dental a quienes no son muy hábiles con los dedos. Los palillos especiales son una buena alternativa si el paciente aprieta los dientes.

• Consulte al dentista acerca del uso de una solución antimicrobiana para proteger las encías.
3. Limpiar la boca y la dentadura postiza después de cada comida.

• Algunos pacientes con Alzheimer no tragan bien. Limpie la boca del paciente eliminando cualquier resto de alimento y enjuáguela después de cada comida.

• Saque la dentadura postiza del paciente para limpiarla después de cada comida.

• Usando un cepillo de dientes con cerdas suaves, cepille suavemente las encías y el paladar del paciente.
4. Examinar visualmente los dientes y encías del paciente una vez al mes.

• Consulte al dentista del paciente sobre cualquier punto conflictivo que usted deba vigilar.

• Si las encías sangran o están inflamadas o enrojecidas, el paciente puede tener enfermedad de las encías y tendrá que visitar al dentista.
5. Programar visitas frecuentes al dentista (a partir del diagnóstico).

• Tenga una lista actualizada de los medicamentos del paciente para su dentista y para todos los trabajadores de cuidado de la salud.

• Acuda a un dentista lo antes posible si el paciente tiene dificultad o dolor al masticar o tiene mal aliento.

10 trucos para agilizar el cerebro 

10 trucos para agilizar el cerebro.
Si puedes hacer el crucigrama hasta con los ojos cerrados, es hora de que cambies a un nuevo reto para poder sacarle el mejor rendimiento a tu cerebro.

 

La curiosidad sobre el mundo que te rodea, el cómo funciona y el cómo entenderlo, mantendrá a tu cerebro funcionando a más velocidad y de forma más eficiente. Usa las ideas expuestas bajo estas líneas para emprender tu búsqueda del buen estado mental.

 

1. Usa tu otra mano

 

Pasa el día haciendo cosas con tu mano no dominante. Si eres zurdo abre las puertas con la mano derecha. Si eres diestro intenta usar las llaves con la mano izquierda. Esta sencilla tarea hará que tu cerebro establezca algunas conexiones nuevas y tenga que repensar la forma de realizar las tareas diarias. Ponte el reloj en la mano contraria para que recuerdes el reto del cambio de mano en las tareas.

 

2. Juegos mentales

 

Los juegos son una forma maravillosa de excitar y retar al cerebro. Los sudokus, crucigramas y juegos electrónicos tipo “brain training” son formas estupendas de mejorar la agilidad cerebral y la capacidad de memorizar. Estos juegos se basan en la lógica y en las capacidades verbales, matemáticas, etc. Además son divertidos. Se obtiene más beneficio practicando estos juegos un poquito cada día (15 minutos, más o menos) que haciéndolo durante horas.

 

3. Alimentar al cerebro

 

Tu cerebro necesita que comas grasas saludables. Céntrate en las grasas de pescado como las del salmón salvaje, frutos secos como las nueces, y aceites como el de linaza u oliva. Ingiere más esta clase de alimentos y reduce las grasas saturadas. Elimina por completo los ácidos transgrasos de tu dieta.

 

4. Ir por sitios diferentes

 

En coche, o a pie, busca nuevas rutas para llegar a donde quiera que vayas. Este pequeño cambio en la rutina ayuda al cerebro a practicar con la memoria espacial y las direcciones. Intenta cambiar de acera y altera el orden en que visitas tus tiendas preferidas para así cambiar la rutina.

 

5. Adquiere una nueva habilidad

 

Aprender una nueva habilidad pone a trabajar a múltiples áreas cerebrales. Tu memoria entrará en juego, aprenderás nuevos movimientos y asociarás las cosas de un modo diferente. Lee a Shakespeare, aprende a cocinar o a construir un avión con palillos, todo sirve para retar al cerebro y darte cosas nuevas en las que pensar.

 

6. Romper rutinas

 

Nos encantan las rutinas. Tenemos hobbies y pasatiempos que podemos hacer durante horas. Pero cuanto más nos habituamos a una tarea más se convierte en una naturaleza arraigada y menos trabaja nuestro cerebro al hacerla. Para ayudar de verdad a que tu cerebro se mantenga joven, rétalo. Cambia la ruta hacia el supermercado, usa tu mano contraria para abrir las puertas y cómete primero el postre. Todo esto forzará a tu cerebro a despertarse de sus hábitos y a prestar atención de nuevo.

 

7. Apréndete los números de teléfono

 

Nuestros modernos móviles memorizan todos los números que nos llaman. Nadie ha vuelto a esforzarse en recordar los números de teléfono, pero es una estupenda actividad para ejercitar la memoria. Apréndete un nuevo número de teléfono cada día.

 

8. Elegir un nuevo pasatiempo

 

Encuentra algo que te cautive, que puedas hacer fácilmente en casa y que no cueste demasiado dinero. Haz fotografías con una cámara digital, aprende a dibujar o a tocar un instrumento, practica nuevos estilos de cocina o escribe. Todas estas son buenas elecciones.

 

9. Leer libros distintos

 

Toma un libro que verse sobre un asunto que te sea completamente novedoso. Lee una novela que transcurra en el antiguo Egipto. Aprende algo de economía. Existen multitud de libros populares excelentes que tocan temas de no-ficción y que además de entretener cumplen el cometido de enseñar un montón de cosas sobre un tema concreto. Conviértete cada semana en un experto en algo nuevo.

 

Diversifica un poco tus lecturas, abandona los temas que te son familiares. Si normalmente lees libros de historia, pásate a una novela contemporánea. Lee a autores extranjeros, a los clásicos y elige otros al azar. Tu cerebro no solo se verá beneficiado por tener que trabajar imaginando otros períodos históricos, otras culturas y otras gentes, sino que además obtendrás historias interesantes que contarle a los demás, lo cual te hará pensar y establecer conexiones entre la vida moderna y las palabras.

 

10. Hacer listas

 

Las listas son maravillosas. Hacer listas nos ayuda a asociar unos datos con otros. Haz una lista de los lugares a los que has viajado. Haz una lista de todas las comidas sabrosas que has probado. Haz una lista con los mejores regalos que has recibido. Haz una lista mental diaria para ejercitar a la memoria y para conseguir nuevas conexiones cerebrales.

 

Pero no dependas demasiado de ellas, haz una lista con todo lo que necesitas comprar pero luego trata de no usarla en el supermercado. Usa la lista una vez que hayas metido todos los productos en la cesta simplemente para comprobar tu memoria. Haz lo mismo con tu agenda de quehaceres diarios.

Estrada Douglas 

5 HÁBITOS QUE PUEDES ADQUIRIR PARA EVITAR SUFRIR MAL DE ALZHEIMER EN EL FUTURO 

5 HÁBITOS QUE PUEDES ADQUIRIR PARA EVITAR SUFRIR MAL DE ALZHEIMER EN EL FUTURO
Esta enfermedad cada día se apodera de mayor cantidad de población, generalmente sobre los 65 años.
Desde no recordar en dónde dejaste las llaves hasta olvidar incluso tu propio nombre, el Alzheimer es una enfermedad neurodegenerativa del sistema nervioso central que arrasa con el afectado hasta olvidar todo sobre sí. A pesar de su gravedad, existen hábitos que pueden ayudarte a prevenir este mal.

Esta enfermedad cada día se apodera de mayor cantidad de población, generalmente sobre los 65 años, estimando incluso para Chile aumentar en un 200% los casos posicionándolo como uno con los mayores índices de América Latina.

Entonces, ¿qué medidas se pueden tomar para no padecerlo?, según datos entregados por la Sociedad Española de Neurología al diario online elmundo.es, existen 5 hábitos fundamentales que te ayudarán a prevenir el “desconocido” origen de esta enfermedad en tu cerebro antes que sea demasiado tarde.

1. Cuida tu corazón: no fumes

Los daños producidos por el humo del cigarrillo en el cuerpo son bastantes. De allí provienen enfermedades cardiovasculares como la hipertensión, la diabetes, la obesidad y el colesterol. Al respecto, David Pérez, jefe de Neurología del Hospital Infanta Cristina de Parla, reitera que “hay que poner toda nuestra atención para modificar estos factores a lo largo de los años”.

En tanto, destacando como uno de los factores de riesgo sobre los que hay más evidencia, puesto que el estilo de vida tiene una relación directa, Pedro Cano, responsable del Programa de Atención a Demencia en Sanitas, explica que hay que tener mucho cuidado con el tabaco, ya que el riesgo de demencia es un 45% más alto entre las personas fumadoras.

2. No te quedes sentado todo el día

Tampoco significa que salgas a trotar cada mañana (aunque eso sería lo ideal), pero “camina al menos una media hora al día” recomienda Cano, puesto que “está demostrado que mantenerse activo físicamente reduce la frecuencia de demencias en general y de Alzheimer en particular.

Mantener tu cuerpo activo, idealmente haciendo algún deporte, ayudará a mantener el cerebro ocupado en enviar funciones a cada extremidad.

3. ¡Come frutas!

Si bien no hay muchos estudios sobre la relación directa de los alimentos con el Alzheimer, se han atribuido propiedades protectoras contra la demencia a alimentos como las manzanas, las fresas, la zanahorias, los cítricos, el brócoli, la calabaza, las uvas, los tomates, el pescado y las legumbres.

4. Ejercita tu cerebro: lee

“Quienes han estimulado más su mente tienen menos posibilidades de presentar demencia, y si la tuvieran, ésta aparecería más tarde”, afirma Pérez, “una buena actividad mental está relacionada con una menor disminución del hipocampo, una parte del cerebro fundamental para la memoria que suele ser la primera en verse afectada por la enfermedad de Alzheimer”.

Al respecto se recomienda aprender; ya sea algún idioma o tocar un instrumento, leer habitualmente. Si no, también puedes hacer sudokus y crucigramas. “Es importante concienciar a la gente de que no sólo hay que mantener el cuerpo sano, sino también la mente”, explica Luis García, psicólogo de la Fundación Alzheimer.

5. No te conviertas en un ermitaño, ¡relaciónate!

Los expertos recomiendan mantener constantes relaciones sociales, desde hablar con el cartero a conversar una larga tarde con los tuyos. “Socializar implica muchas cosas: desplazarte a un lugar, conversar con otras personas, escuchar lo que dicen, dar argumentos en un sentido o en otro… con todo esto, sin darte cuenta, mantienes tu mente activa y alerta”, explica Cano señalando como lo más sano “tener una vida social intensa”.

Fuente: lagranepoca.com

Alztivista Alzheimer 

Yo aprendí 

Yo aprendí a cerrar mis ojos y reflexionar.
Siento que no recuerdes mi cara

Siento que no sonrías como antes

Siento que tus días a veces sean sombríos

Siento que algunas noches tengas miedo a pesar de que te coja de la mano
Siento que no puedas contarle tus cuentos a tus nietos

Siento que no llegues a realizar aquel viaje que tanta ilusión te hacia

Siento que dejes el último libro a medias

Siento que me mires y no me veas
Me duele que poco a poco dejes de ser quien fuiste

Me duele que olvides lo que un día aprendiste y me enseñaste

Me duele solo poder hacerte compañía y aun así que te sientas a solas.

Me duele no verte sonreír cuando me ves

Me duelen tantas cosas que a veces me duele el alma
Lucho cada día por ti, por mí

Lucho ante la impotencia de no admitir que poco a poco te vas

Lucho porque comas, que lleves el pelo como siempre te gusto

Lucho porque camines y leas, aunque sea aquellos cuentos que tú me leías cuando era niña.

Lucho porque no dejes de ser tú misma,

Lucho por no perderte tan deprisa.
Perdóname si muchas veces te riño con o sin motivo. Perdóname si olvido que tú olvidaste que hoy es mi día. Perdóname si te fuerzo más de lo que debo. Perdóname si te pido que me mires. Perdóname si te pido que me oigas. Perdóname si te pido que me llames por mi nombre. Ese nombre que tú me pusiste. Perdóname por mi egoísmo a no aceptar el destino, nuestro destino. Perdóname por tener que decidir por ti.
Gracias por darme la vida, por amamantarme

Gracias por cuidarme cuando me subía la fiebre y lloraba sin parar o sin motivo…

Gracias por llevarme de paseo, por acompañarme el primer día al cole

Gracias por recogerme y cruzarme para que saliese a jugar con los amigos

Gracias por hacerme mi plato preferido, por salir temprano a comprar el pan tierno y ponerme el bocadillo.

Gracias por tratar que nunca me faltase al menos lo imprescindible

Gracias por decirte mil veces no a ti misma en pos de mí

Gracias por curarme las heridas

Gracias por tus cálidos y fuertes abrazos y besos.
Recordaré tus miradas cómplices

Recordaré tu interés por encauzar mi futuro

Recordare la tibieza de tus manos

Recordaré las historias que me contabas

Recordare…que me llevas, que te llevo en mi corazón
Me sentiré orgullosa de llevar tus apellidos

Me sentiré orgullosa de que por mis venas fluya la misma sangre

Me sentiré orgullosa por lo que fuiste, por lo que eres

Me sentiré orgullosa de ser parte de ti y pasare el relevo.
Te perdono tus insultos, tus rabietas, tus amenazas

Te perdono las noches en vela

Te perdono porque tú me enseñaste a perdonar
Me has enseñado mucho, todo.

Me has enseñado a ser paciente, humilde, optimista

Me has enseñado el verdadero sentido de un nuevo día

Me has enseñado a no culpar a nadie, porque nadie tiene la culpa de lo que ocurre, nos ocurre…

Me has enseñado a respetar la vida y no tener miedo a la muerte

Me has enseñado a quererte no por lo que fuiste sino por lo que eres
Cada día es un día menos para ti

Para que dejes de sufrir.
Cada día es un día menos para mí

Para decirte que te extrañaré, pero no te olvidaré

Estés donde estés, aquí,

O si tal vez ya no estas aquí

Quiero que sepas que aunque entre nosotros hubo enfados

Quedaron olvidados, solo recuerdo lo bueno.

Lo demás quedo olvidado.
Te quiero, aunque a veces no te lo llegase a decir

Te quiero, ahora, antes y siempre.
Te agradezco que a pesar de todo lo que hayamos sufrido

Yo haya aprendido a cerrar mis ojos y mirarme por dentro, a reflexionar, a contener las prisas, a caminar despacio junto a ti en tus paseos,…..

-Autor desconocido-

Alztivista Alzheimer 

Consejos que nos ayudarán a saber cuidar a los mayores

Consejos que nos ayudarán a saber cuidar a los mayores

 

➤ Organiza el tiempo
La falta de tiempo es una de las mayores preocupaciones de los cuidadores: tiempo para sus propias necesidades, para cuidar a su familiar, para atender a otras personas de la familia, para sus responsabilidades laborales, para estar con amigos, etc. Intentar combinar de la mejor manera posible obligaciones, necesidades y horas del día puede ayudar a aprovechar mejor el tiempo y, como consecuencia, a vivir mejor. 

Si quieres organizar el tiempo, ten muy presente qué cosas debes hacer necesariamente cuales puedes evitar y, por supuesto, cuenta con el resto de la familia. También ellos deben implicarse en los trabajos a realizar. 

➤ Duerme
Sin un sueño reparador, llegará falta de atención, la propensión a los accidentes, la irritabilidad, quedarse dormido en situaciones peligrosas, etc. Si hay que atender al familiar de noche, emplea algunos momentos del día para descansar. Si se repite con a un profesional durante algunos días de la semana o turna la vigilancia con otros familiares que vivan en el domicilio. 

➤ Descansa regularmente 
Aunque el familiar requiera atención continua, procura tomarte pequeños momentos de relax entre tarea y tarea. 

➤ Haz ejercicio
Nada mejor que moverte para combatir la depresión y la tensión emocional. Basta con que camines a diario, aprovechando, por ejemplo, el rato destinado a hacer la compra o a hacer alguna gestión. El día que no puedas salir de casa, puedes intentar una tabla de gimnasia o practicar con la bicicleta estática durante un rato.

➤ Planifica una salida de ocio
Ir al cine, cenar con los amigos, visitar un museo… puede hacerse si lo programas bien. Seguramente, algún familiar puede sustituirte durante unas horas al menos una vez a la semana. Si no es así, recurre a los servicios sociales del barrio, al ayuntamiento y/o a asociaciones de voluntarios para solicitar los servicios de ayuda a domicilio, estancias temporales, etc. 

➤ No te aísles
Muchos cuidadores, como consecuencia de un exceso de trabajo, se distancian de sus amigos y familiares cuando la persona a la que cuidan requiere una dedicación intensa. Evita la sensación desagradable de vivir atrapado.

➤ No pierdas tus aficiones y créate otras nuevas
Seguramente ni habrá tiempo ni posibilidades de mantener tus aficiones favoritas, pero procura no perderlas todas. Amolda tus aficiones a las nuevas circunstancias. 

➤ No descuides la atención al resto de la familia 

➤ Pide ayuda
Pídela abiertamente. Pedir ayuda no es un signo de debilidad: es una excelente forma de cuidar de nuestro familiar y de nosotros mismos. Permite que te apoyen otros familiares y recurre sin problemas a organizaciones y asociaciones. Y una vez obtenido el apoyo necesario, adáptate a la ayuda que se ofrezca.

➤ Aprende a decir NO
Es importante saber decir NO cuando el familiar dependiente nos demanda una atención exagerada. Por ejemplo:

– Si se niega a gastar dinero en servicios necesarios (contratar a un auxiliar, enfermera u otra persona para que le cuide, adaptaciones en el hogar).
– Ante quejas infundadas sin motivo aparente. 
– Cuando finge síntomas para captar mayor atención.
– Si culpa al cuidador de su situación o de no atender a todas sus exigencias.
– Rechaza ayudas que facilitan las tareas de cuidado (sillas de ruedas, andadores, muletas, barras asideras en el baño).
– Procura no acceder a todos sus caprichos y mucho menos que se muestre agresivo por no haberlo hecho.

Fuente: Plusesmas.

Carta de un padre a un hijo 

Carta de un padre a un hijo

Amado hijo:

El día que esté viejo y ya no sea el mismo, ten paciencia y compréndeme.

Cuando derrame comida sobre mi camisa y olvide como atarme mis zapatos, tenme paciencia. Recuerda las horas que pasé enseñándote a hacer las mismas cosas.

Si cuando conversas conmigo, repito y repito las mismas palabras y sabes de sobra como termina, no me interrumpas y escúchame. Cuando eras pequeño para que te durmieras, tuve que contarte miles de veces el mismo cuento hasta que cerrabas los ojitos.

Cuando estemos reunidos y sin querer, haga mis necesidades, no te avergüences y comprende que no tengo la culpa de ello, pues ya no puedo controlarlas. Piensa cuantas veces cuando niño te ayude y estuve pacientemente a tu lado esperando a que terminaras lo que estabas haciendo.

No me reproches porque no quiera bañarme; no me regañes por ello. Recuerda los momentos que te perseguí y los mil pretextos que te inventaba para hacerte más agradable tu aseo.

Cuando me veas inútil e ignorante frente a todas las cosas tecnológicas que ya no podré entender, te suplico que me des todo el tiempo que sea necesario para no lastimarme con tu sonrisa burlona.

Acuérdate que fui yo quien te enseño tantas cosas. Comer, vestirte y como enfrentar la vida tan bien como lo haces, son producto de mi esfuerzo y perseverancia.

Cuando en algún momento, mientras conversamos, me llegue a olvidar de que estamos hablando, dame todo el tiempo que sea necesario hasta que yo recuerde, y si no puedo hacerlo no te impacientes; tal vez no era importante lo que hablaba y lo único que quería era estar contigo y que me escucharas en ese momento.

Si alguna vez ya no quiero comer, no me insistas. Sé cuánto puedo y cuando no debo. También comprende que con el tiempo, ya no tengo dientes para morder ni gusto para sentir.

Cuando mis piernas fallen por estar cansadas para andar………dame tu mano tierna para apoyarme como lo hice yo cuando comenzaste a caminar con tus débiles piernitas.

Por último, cuando algún día me oigas decir que ya no quiero vivir y solo quiero morir, no te enfades. Algún día entenderás que esto no tiene que ver con tu cariño o cuanto te ame.

Trata de comprender que ya no vivo sino que sobrevivo, y eso no es vivir. Siempre quise lo mejor para ti y he preparado los caminos que has debido recorrer.

Piensa entonces que con este paso que me adelanto a dar, estaré construyendo para ti otra ruta en otro tiempo, pero siempre contigo.

No te sientas triste, enojado o impotente por verme así. Dame tu corazón, compréndeme y apóyame como lo hice cuando empezaste a vivir.

De la misma manera como te he acompañado en tu sendero, te ruego me acompañes a terminar el mío.

Dame amor y paciencia, que te devolveré gratitud y sonrisas con el inmenso amor que tengo por ti.

Con amor.

Tu padre.

Alztivista