Evitar la deshidratación en enfermos de Alzheimer 

Evitar la deshidratación: el agua 
La  necesidad  de  agua  del  organismo  está  en  torno  a  2,5  litros  al  día.  El  agua  es  el nutriente  más  importante  para  el  mantenimiento  de  la  vida.  Interviene  en  la mayoría  de  las  funciones  del  organismo  (digestión,  temperatura,  composición  de  la sangre o reparación de tejidos, entre otras). 

Con  la  edad,  vamos  perdiendo  las  ganas  de  beber  agua.  Aunque  seguimos  necesitando el  agua  no  sentimos  sed,  por  lo  que  debemos  estar  alerta  a  los  síntomas  de  deshidratación  (piel  seca,  pérdida  de  peso,  bajada  de  tensión  arterial  y  del ritmo del corazón). 
✔Para evitar la deshidratación se recomienda:  Ofrecer,  a  la  persona  a  la  que  cuida,  de  seis  a  ocho  vasos  de  líquido al día (agua, infusiones, zumo, caldo…). 

Repartir la cantidad de líquidos a lo largo del día. 

Administrar  los  líquidos  a  una  temperatura  adecuada,  según  preferencia y tolerancia de cada persona.

Si tiene problemas para llevar el vaso a la boca, utilice pajillas. 

En  caso  de  dificultad  para  tragar  líquidos,  puede  utilizar  espesantes  comerciales  o gelatinas para obtener la textura adecuada. 

En  caso  de  vómitos  o  diarreas:  se  recomiendan  la  ingesta  de  sueros  de  rehidratación oral, en pequeños sorbos. 
✔Signos de alerta que indican dificultades en la ingesta de alimentos 

Enfermedades repiratorias frecuentes (Tos, neumonía, bronquitis…) 

Pérdida de peso. 

Fatiga general. 

Fiebre después de las comidas. 

Sensación de hambre después de comer.  

Negación a querer tomar algunos alimentos. 

Negación a la ingesta de líquidos. 

Estado de deshidratación. 

Estado de desnutrición.

12 Pautas para tratar con enfermos de Alzheimer 

12 Pautas para tratar con enfermos de Alzheimer
1. Sigue una rutina diaria. En una cabeza llena de lagunas es necesario tratar de seguir una rutina diaria que permita a la persona sentirse menos insegura y desorientada. Realizar actividades diarias y seguir un mismo horario puede facilitar la confianza en sus cuidadores y ayudar a que esas tareas las haga de una forma más fluida.

Es bueno tratar de incluir a la persona con Alzheimer en el proceso de realizar las actividades diarias como la preparación de la comida, poner la mesa, guardar los platos. Esto puede ayudar a mantener las habilidades funcionales.

También es importante permitirle tener tanta independencia como sea posible, aún si eso significa que las tareas no están hechas a la perfección y aunque a veces tengas que volver a hacerlas tú.
2. Ten visibles objetos y fotos conocidos. El Alzheimer es una enfermedad en la que la pérdida de memoria ocurre en las situaciones cotidianas y más próximas al tiempo presente, por lo que en muchas ocasiones la persona puede recordar historias pasadas, de su infancia, de tiempos lejanos. Por eso si tiene a mano objetos familiares y fotos de personas conocidas, la persona se sentirá más cómoda, confiada y con un mejor estado de ánimo.
3. Nunca dejarla sola. Las personas con esta enfermedad suelen tener momentos de mucha activación, en los cuales no paran de moverse y de buscar o mover objetos. Por eso es necesario tener un control de en qué lugar está la persona en todo momento, para evitar problemas de caídas, salidas a la calle o posibles accidentes.
4. Ayudarle a ejercitar su memoria. Cuando la persona realiza actividades en las que puede ejercitar su memoria los resultados son increíbles. No es necesario realizar ejercicios con gran dificultad, un simple juego de emparejar cartas, las sopas de letras o cantar canciones puede ser de gran utilidad.
5. Incluir la actividad física en su rutina diaria. Una persona con Alzheimer no tiene por qué ser un enfermo postrado en una cama, a no ser que ya su cuerpo no le permita el movimiento. Por eso, para mantener su cuerpo activo, disminuir los problemas físicos típicos de la edad y facilitar el sueño, es importante que todos los días tengan un espacio en el que poder realizar una actividad física. Andar, nadar, bailar suelen ser muy utilizadas.
6. Hacer cosas divertidas. Para el enfermo de Alzheimer es importante reírse y estar alegre, pues les mantiene activos y con un mejor estado de ánimo. Hay muchas formas de hacerlo y muy simples. A veces puede ser viendo un programa de la tele, escuchando música de su época, viendo un álbum de fotos y recordándole sus viejas historias. Sobre todo, y aunque a veces es bastante cansado y repetitivo, es importante dejarlos hablar.
7. Estar con él/ella. Para la persona es muy importante continuar viendo a sus familiares, a los amigos, a los conocidos del barrio. Seguir manteniendo sus relaciones les ayudará a ejercitar su memoria, a sentirse en confianza y a mejorar su estado de ánimo.
8. Dirigirse a la persona con palabras sencillas.Para que la persona comprenda lo que se le dice es necesario utilizar palabras sencillas, frases cortas y un tono de voz amable y tranquilo. A veces es necesario recordarle a la persona quienes somos, si parece que no lo reconoce y no ofendernos si se porta bruscamente o nos responde con malos modos, pues la persona está reaccionando así porque está confundida, es completamente normal.
9. Permítele suficiente tiempo para responder. Es importante respetar su ritmo y no interrumpirle. Y si está luchando por encontrar una palabra o comunicar un pensamiento, debemos tratar de proporcionarle la palabra que está buscando lo más amablemente posible.
10. Reducir las distracciones y el ruido. La televisión o la radio muy altas, reuniones con mucho barullo, mucho movimiento de la gente a su alrededor, o las prisas pueden hacerle sentir nervioso. Por eso, mantener la casa en calma y con poco ruido es bueno para ayudar a la persona a mantenerse tranquila, a no agitarse y confundirse.

Además, es importante ser comprensivo cuando ocurran accidentes, conservar la calma y tranquilizar a la persona si está angustiada y tratar de evitarlos en el futuro.

También es bueno apagar la televisión cuando estén presentando programas violentos o perturbadores, porque es posible que la persona no sea capaz de distinguir entre un programa de televisión y la realidad.

Y cuando llegue la noche, lo más favorable es establecer un tono quieto y tranquilo para alentar el sueño, mantener las luces bajas e incluso poner música relajante si parece que la persona la disfruta.
11. Distraerla ante la agitación. Cuando una persona con Alzheimer parezca presentar agitación o frustración en el curso de la actividad, lo más favorable es ayudarle amablemente a realizar lo que estuviera haciendo o tratar de distraerla orientándola hacia algo diferente. Además, es importante tener paciencia y calma ante los momentos complicados del día, como la hora de la ducha, cuando aparece la desconfianza, ante sus palabras malsonantes, gritos o nerviosismo…

Debemos evitar discutir con la persona sobre lo que ve u oye y tratar de responder a los sentimientos que manifieste.
12. El cuidador debe descansar. Este punto es uno de los más importantes, pues es el que va a ayudar a que todos los puntos anteriores se hagan de la mejor forma posible. Un cuidador no puede estar las 24 horas del día en contacto con el enfermo de Alzheimer. Es importante desconectar de la problemática y descansar, pues el trato con una persona con Alzheimer es muy irritante en muchas ocasiones. Asociarse a un grupo de apoyo para familiares suele ser algo muy útil.

10 consejos para convivir con personas que padecen Alzheimer

10 consejos para convivir con personas que padecen Alzheimer

Para vivir con una persona con una enfermedad degenerativa como el Alzheimer, hay que estar preparado mentalmente y bien formado en el trato de personas mayores pero no siempre es así, estos 10 consejos son para esas personas que no están bien preparadas pero están dispuestas a hacerlo ya sea por tratarse de un caso familiar o por necesidad. 

Estos son algunos consejos y cosas que te tienes que plantear para poder hacer frente a la situación y que la convivencia se pueda llevar de la mejor forma posible


1.- ¿Crees que eres una persona paciente? 

La primera pregunta que debes hacerte es si tienes esa gran virtud, la paciencia. Ser una persona paciente puede ayudarte mucho a aguantar el día a día y aún así debes tener clara una cosa, los limites de tu paciencia serán probados día si y día también, de diferentes maneras, colores y sabores! A si que volveremos a plantearnos esta pregunta ¿crees que eres una persona muy muy muy paciente? sino es así da la vuelta y corre pues sufrirás tú y sufrirá el enfermo.

2.- El tiempo no lo cura todo

Que no te engañen, el tiempo no lo cura todo, no esto, más bien es al revés, a cada minuto que pasa esta empeorando y si ya estas conviviendo con la persona será difícil que te des cuenta, pero tenlo en la mente, lo que pienses que no puede pasar hoy, puede pasar mañana. Así que vigila todo lo que puedas, cocina, gas, llaves, dinero, higiene… y mil cosas más que hoy no tienes que vigilar y tendrás que vigilar mañana.

3.- Hay una cosa que si hace el tiempo

O mejor dicho la experiencia. Si crees que no sabes nada no te asustes, con el tiempo aprenderás muchos trucos que te facilitaran el día a día y protegerán a la persona que cuidas. La experiencia te hará saber hasta por donde van los tiros por solo un gesto o una cara.

4.- Un santuario, una guarida

Debes tener tu espacio, a ser posible un espacio que no sea compartido y que puedas cerrar. Un sitio donde poder descansar sin tener que estar pendiente de los problemas que ocurren a unos metros (aun que solo sea por unos minutos), un sitio donde puedas guardar las cosas, esas cosas que de no estar bien guardadas desaparecerán misteriosamente.

5.- Un par de ojos más, nunca vienen mal

Tener una persona de confianza cerca es un amuleto, cuídalo y no lo pierdas, una persona que pueda echar un ojo cuando tu no estás o que simplemente tenga una copia de tus llaves, te puede sacar de muchos problemas.


6.- La persona enferma dice la verdad

Cuando una persona enferma de Alzheimer defiende una postura debes saber que para esa persona la única verdad es la que esta en su cabeza, si dice que hace días que no te ve, que no ha hecho esto o aquello, que esa cosa que le repites día si y día también es la primera vez que lo escucha, no intentes convencerla de lo contrario, tiene tanta razón como tú, pues en su cabeza no existe tu versión.

7.- No luches contra algo a lo que no puedes vencer

El desgaste mental que supone pensar que puedes hacerle ver que esta enfermo y que necesita ayuda es enorme, no lo intentes, es inútil, solo servirá para que poco a poco te desgastes, para esa persona no existe ningún problema,  su realidad va a parte de la del resto del mundo. Darle la razón aunque no la tenga puede hacer que te evites muchos quebraderos de cabeza.

Convivir con el alzheimer: consejos

8.- No es la misma persona

Debes hacerte a la idea de que la persona que conocías o que las personas que la conocían te han contado ya no existe o esta muy lejos de parecerse, puede que queden algunos rastrojos de aquello, pero la enfermedad le ha cambiado, es más fácil intentar aceptarlo e intentar darle todo el cariño que puedas, intenta no olvidar que dentro de esa mentalidad de sin sentidos sigue estado una persona, que como cualquier otra, necesita de todo el cariño que le puedas dar.

9.- Las manías valen por dos

Si ya dicen que a las personas mayores las manías se les agravan, no pienses que se va a olvidar de estas, al menos no al principio, parece que las manías están arraigadas en lo mas profundo de su cabeza y es de las últimas cosas que la enfermedad piensa llevarse.

10.- Por último tienes que saber que ¡no es nada personal!

Es importante saber que la mayoría de las cosas que puedan salir por su boca no son personales, sino producto de esa degeneración mental. Si te tomas todo lo que pueda decir de forma personal estas acabado. Le has robado, le has envenenado, te estás intentando quedar con su casa y mas cosas que mi mente ha querido borrar… ya sabes, no lo dice la persona sino la enfermedad

Del libro de Bärbel Wardetzki: No te lo tomes de forma personal

CONSEJOS PARA LOS CUIDADORES DE UN SER QUERIDO Y/O PACIENTE DE ALZHEIMER

CONSEJOS PARA LOS CUIDADORES DE UN SER QUERIDO Y/O PACIENTE DE ALZHEIMER
*  Cuide muy bien su condición física y médica.
*  Evite cosas que no pueda realizar (para usted y para los otros).
*  Si es posible, duerma por lo menos 6 horas cada noche.
*  Aprenda a aceptar ayuda y respetar la forma en que otras personas la dan.
*  Desarrolle y mantenga un plan de diversión para usted como: ir al cine, visitar amistades, paseos, etc., ya sea con familiares o amigos.
*  Nunca se sienta culpable cuando disfrute de algo, aún cuando su ser querido no lo pueda disfrutar también.
*  Busque y cultive el trato con un profesional, por ejemplo una trabajadora social, que sepa exactamente su situación y como está tratando de cuidar a su ser querido.  Póngase en contacto con esta persona y hágale saber sus éxitos, problemas, obstáculos y fracasos.
*  Averigüe qué programas o grupos de apoyo existen en su área y trate de asistir a las reuniones y participar activamente.
*  Aprenda todo lo que pueda acerca de la enfermedad de su familiar y/o paciente.
* Procure estar siempre de buen humor, en sus conversaciones con su sercuidadopersonasmayores querido enfermo.
*  Evite el uso de alcohol como medio para recuperarse de la fatiga.
*  Si hay otros miembros de la familia que pueden ayudarle, hágales saber en términos directos y concretos cuáles son sus necesidades.
*  Si las personas que pueden ayudarle no lo hacen ni comprenden como usted se siente,  no se desgaste enojándose, reprochándoles y culpándolos.  Deje las puertas abiertas siempre por si acaso hay cambios más tarde.
*   Reconozca usted mismo lo que está haciendo. SE LO MERECE!.

Cómo ayudar a la familia de un enfermo de Alzheimer?

Intentar no perder el contacto con los miembros de la familia, aunque sea a través de acciones simples, como una llamada telefónica de vez en cuando o una visita son actos que significan mucho para ellos, aunque no se reciba respuesta de su parte. 

Tener para con ellos, ocasionalmente, pequeños detalles o atenciones.

Ofrecerles ayuda para proporcionarles tiempo libre y el descanso que necesitan, pero una ayuda específica y concreta, no “general” (del tipo ¿necesitas algo?), ya que a las familias les resulta difícil pedir ayuda.

Informarse sobre la enfermedad y sobre los cambios de comportamiento que ocasiona en el enfermo, para poder entender la situación a la que se enfrenta la familia.

Proponerles actividades que les ayuden a salir, relajarse y descansar, incluyendo al enfermo si es posible.

Aprender a escuchar, porque a menudo los enfermos y los cuidadores lo que necesitan es hablar con alguien, sin interrupciones. No es necesario ofrecerles respuestas, ni tampoco cuestionar o juzgar lo que explican. Basta con darles soporte y comprensión.

Preocuparse por el cuidador y animarle a cuidar de sí mismo, procurándole información y ayuda o compañía si es preciso.

Preocuparse de todos los miembros de la familia, incluido el enfermo, ya que agradece las visitas aunque sea incapaz de demostrarlo.

*Extracto de varios folletos, publicados por la Fundación La Caixa, dedicados a conocer mejor la enfermedad de Alzheimer y servir de ayuda e enfermos, familia y cuidadores.

Síndrome de Burnout

​​Síndrome de burn-out o síndrome de “estar quemado” 

Se refiere a un estado de agotamiento emocional, físico y mental grave en el que la persona se derrumba a causa del cansancio psíquico o estrés que surge de la interacción social y ante una rutina laboral.

Acostumbra a presentarse en personas que por su profesión acostumbran a ocuparse de los demás, como por ejemplo enfermer@s, cuidador@s, maestr@s, etc. Se produce una despersonalización, una reducción de su capacidad personal habitual, como si ya no estuvieran tratando con personas.

Esta situación se ha ido produciendo durante un largo periodo de tiempo, y finalmente la persona se encuentra en un estado de incapacidad para seguir trabajando. 

¿Qué le ocurre?

Siente que ya no puede dar más de sí a los demás,
Se siente desbordado por las demandas emocionales de los otros,
Siente que sus recursos emocionales ya están agotados,
Se levanta ya agotado

¿Cuáles son los síntomas?

Distanciamiento afectivo, irritabilidad, atención selectiva, ironía, etc.

Se producen diferentes mecanismos de defensa como racionalización, desplazamiento de afectos, negación de la realidad, etc.

Absentismo laboral, consumo de medicamentos o drogas, aumento de conductas violentas.

Sufre fatiga crónica, dolores de cabeza, problemas del sueño, hipertensión, y diversas enfermedades psicosomáticas.

Factores precipitantes 

Factores ambientales: El contacto continuo con personas gravemente enfermas, a veces con consecuencias de muerte, y con los familiares de éstos que se encuentran angustiados. En estas circunstancias se producen intensos sentimientos de amor, miedo, duelo, etc. que se dan de forma repetitiva.

A la sobrecarga emocional habitualmente se suma una sobrecarga de trabajo, falta de tiempo, de personal, de material, etc. 

Factores personales: Al principio de realizar este tipo de trabajo, aunque sea muy exigente, se acoge con entusiasmo, pero más tarde se produce una sensación de derrota al no percibir los resultados que se esperaban, a pesar el esfuerzo realizado. Se contamina del negativismo y de la frustración, y finalmente aparecen los citados síntomas. 

Factores desencadenantes 

A causa de los síntomas anteriormente citados se producen conflictos dentro de la familia, y dentro del trabajo, con disminución del rendimiento, de la motivación, llegando a ignorar a las otras personas y sus necesidades, comportándose de forma fría o indiferente. 

Si estás afectado por este síndrome ¿Qué deberías hacer? 

Es conveniente que entiendas que para atender a los demás debes estar en condiciones, y para ello debes cuidar de ti mismo, conocerte tu cuerpo y entender sus señales.

Procura realizar un ritmo de trabajo que no sea excesivo, respetando las pausas de comida, descansos, etc.

Cuando te sientas tenso, haz una pausa y procura hacer una pequeña relajación, para luego continuar.

Di “no” cuando te encomienden más tareas de las que puedes realizar.

Procura favorecer el trabajo en equipo e reforzar los aspectos positivos.

Establece fronteras entre tu trabajo y tu vida privada, cuida tu ambiente familiar, haz gimnasia, masajes, relajación.

Apóyate en tu red social: familia, amigos, compañeros… 

Si ves que no consigues tú solo superar la situación y que desaparezcan los síntomas, acude a un profesional de la psicología que te ayude.

Bibliografía recomendada: Maria A. Manassero i altres. “Estrés y burnout en la enseñanza”. Palma: Universidad de les Illes Balears, 2003. Ed. Psicología.3

Dra. Elisa Urbano
Psicóloga, sexóloga y Terapeuta

Fuente: psicoarea.org


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