16 Cosas que nadie te dice sobre perder a un ser querido y que deberías saber

1. Jamás superas la pérdida. Aprendes a vivir con el dolor, pero recordando siempre los buenos momentos.

2. A veces no te agradarán los comentarios que te hagan, pero solo tratan de ayudarte. Nadie quiere hacerte daño.

3. Puede que tus seres queridos se unan, como jamás lo habían hecho antes.

4. No necesitarás que te digan que quienes se marchan se quedan en tu corazón. Lo sentirás así siempre.

5. Jamás sabrás qué habría pasado si todo hubiese sido diferente, pero a veces es mejor que las cosas pasen tal como sucedieron.

6. Nadie te culpa, ni nadie lo hará.

7. Es normal que sientas ira o quieras estar a solas por algunos momentos, tienes todo el derecho a hacerlo.

8. Quédate con los momentos que viviste junto a esa persona y deja de enfocarte en los “si hubiese tenido más tiempo”.

9. La muerte saca a la luz lo mejor de las personas, o lo peor, y hay que estar preparado para. ambos.

10. Te encontrarás con distintas profundidades de amor que jamás habías conocido.

11. Quizá tus prioridades se reordenen y tus expectativas en la vida cambien.

12. A veces tendrás incluso más fuerza que antes para lograr tus sueños, pues tienes un motivo de inspiración.

13. No volverás a ser la misma persona de antes, y eso es normal

14. Aprenderás a vivir desde el corazón y a aprovechar mejor tu tiempo con los que más quieres.

15. Aquello que se siente como el final de todo, en realidad es un nuevo comienzo.

16. Jamás olvides que el amor siempre se mantiene intacto, incluso después de la muerte.

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Luchando contra el Alzheimer: no pienses en el mañana y regala felicidad hoy

Luchando contra el Alzheimer: no pienses en el mañana y regala felicidad hoy

1. No luches contra el olvido, sino por su bienestar

El día a día con las personas enfermas es duro, ya no sólo por lo que pueda ocurrir diariamente sino por que somos conscientes de lo que pasa. Somos conscientes de que algún día, nuestro rostro se borrara de su memoria. Saber que esto acabará ocurriendo puede atormentar a cualquiera ya que nos gustaría que las personas a las que más queremos nunca se olviden de nosotros y nos gustaría formar parte de su vida y de sus pensamientos hasta el final.
Acepta que no se puede luchar contra esto. El reto es su bienestar.

2. Regala afecto y dibuja sonrisas

Desgraciadamente la pérdida de memoria va a ocurrir; aun no hay forma de pararlo. Pero como todo en la vida debemos afrontarlo, así que: ¿no será mejor que intentemos disfrutar con ellos el tiempo que aun se pueda? Dibujar una sonrisa en las personas que mas queremos es un regalo que no se puede comprar con dinero y quizás, sea mas sencillo de lo que pensamos.

Y qué mejor manera de hacer este regalo que haciéndoles un poco de compañía, olvidar los problemas que tengan y simplemente regalar afecto. Hay varias cosas que podemos hacer, que aunque para nosotros sean significantes, en lo más profundo de la persona enferma será un muy preciado regalo.

3. Hacerles copartícipes de las actividades diarias

La mayoría de las personas hacemos actividades diarias que, con un poco de esfuerzo, se pueden convertir en un modo de hacer felices a nuestros mayores.

Por ejemplo leer una novela la podemos leer en compañía de nuestros familiares e incluso haciéndoles participes leyéndola en alto, es posible que el enfermo sea incapaz de seguir la historia, pero piénsalo, esta disfrutando de tu compañía y escuchando tu voz, eso es algo que sin duda le gustará.

4. Recrear el espacio de su memoria feliz todavía vigente

Sentarse con un álbum de fotos recordando los tiempos que, seguramente, la persona recuerde mejor que el día de hoy.

Preguntarles qué hacían de pequeños, aun que hayamos escuchado la historia mil y una veces lo importante es que muestres interés y disfrutes al ver que aun es capaz de recordar cosas. Piensa que poco a poco dejará de hacerlo. No te hace daño escuchar esa historia una vez más, haciendo participe a tu familiar y dejando que se sienta querido y no insignificante.

5. Deja que se expresen sus emociones e instintos nobles

En mi caso mi abuela era una muy buena cocinera, así que porqué no dejar que ella me dé unas “lecciones” de cocina, ella siente que es participe de lo que hago y cree que me está enseñando a cocinar, se siente útil, se siente madre, y sin duda se siente feliz creyendo que esta cuidando a su familia. Este instinto de cuidar a la familia esta arraigado en lo más profundo de cualquier persona así que es mejor permitir que salga y dejar que ella piense que sí, que sigue siendo imprescindible en algunas tareas de casa.

6. Hacer que se sientan importantes

El entretenimiento de mi abuela por ejemplo, es la jardinería, le encanta que le digan que las flores las tiene preciosas, y que le pregunte como hace esto o aquello, para ella el regalo mas valioso que le puedes hacer es algo para su jardín, una flor, una maceta, o un lazo para que el jardín esté más bonito.

Si lo piensas un gesto tan pequeño como una pregunta o un cumplido dibuja una sonrisa el la cara de mucha gente, ¿por qué no va a ser así en nuestros mayores?

7. Trabajar y estar cerca de ellos

Por ultimo, hay cosas que hacemos solos, pero que no supondría ningún cambio hacerlo un poco cerca de ellos, ver un película a su lado para ellos se puede convertir en el mejor momento del día. Con el ordenador por ejemplo, siempre puedes utilizar cinco minutos para enseñarle fotos, videos, canciones de algo que sabes que le gustara, flores, animales, canciones de su infancia…

8. No pienses en el mañana y regala hoy toda la felicidad que puedas

Sabemos que esta enfermedad no cambiará, y es posible pensar que las cosas que hagamos para que estén felices serán borradas de su memoria al día siguiente, pero no pienses en el día de mañana, piensa que aquí, hoy y ahora esa sonrisa es tanto un regalo para ti como para ellos, aunque seguramente sea un regalo que te estés haciendo tú mismo, sabiendo que sin duda alguna, estas regalando felicidad.

Fuente: Euroresidentes

El duelo

El Duelo

Se puede definir el duelo como el conjunto de emociones, representaciones mentales y conductas que aparecen ante la pérdida de un ser querido; es por tanto, una reacción psicológica natural, una respuesta normal y de adaptación del ser humano ante el fallecimiento de un ser querido.

El proceso de elaboración del duelo generalmente comienza con la pérdida y termina con la aceptación de la nueva realidad o situación, y suele pasar por las siguientes fases:

1ª) de impacto o estado de “shock”, que se caracteriza por: aturdimiento, sentimiento de perplejidad y aparente dificultad para captar el alcance de lo ocurrido, nudo en la garganta, vacío en el estómago, sentido de irrealidad, negación, desconfianza, llanto y suspiros e intensa desesperación. También suele aparecer sensación de debilidad, pérdida de apetito, dificultad para respirar, para hablar. Esta fase puede durar desde horas hasta varios días, y puede volver a aparecer a lo largo del proceso de duelo.

2ª) de preocupación, se caracteriza por: rabia, tristeza, insomnio, debilidad, agotamiento, culpabilidad, intensa añoranza e incluso búsqueda de la persona fallecida, sueños y pensamientos sobre el difunto, alteración importante de los hábitos de alimentación, apatía, pérdida de interés por lo que sucede en su entorno e introversión. La realidad de la pérdida comienza ya a establecerse y la sensación de que los recuerdos son sólo eso, produce desasosiego.Esta fase puede durar varios meses e incluso años aunque entonces de una forma más atenuada.

3ª) de resolución; en esta fase comienzan a remitir lo aspectos más dolorosos, la persona en duelo puede empezar ya a recordar aspectos del pasado con una mezcla de tristeza y alegría por los buenos momentos vividos; tiene la sensación de “reincorporarse a la vida”, recupera el interés por otras actividades y su vida ya empieza a tener una nueva rutina laboral y personal. Se internaliza la imagen de la persona fallecida.

A lo largo del proceso de duelo, tiene lugar distintas formas de negación y con frecuencia la persona que experimenta el duelo se comporta o reacciona como si la muerte no se hubiera producido.
Es frecuente la sensación de presencia del fallecido (a veces se tiene la sensación de que ha pedido algo, ha llamado o se ha movido), pero enseguida se percibe que no es real.

Generalmente, todas las personas pasan por las distintas fases del duelo, aunque cada persona lo manifestará de manera muy distinta.

La intensidad y duración del proceso de duelo, sobre todo en la fase inicial, dependerá de las circunstancias más o menos esperadas o inesperadas que provocan el fallecimiento; si éste se produce sin aviso, el “estado de shock” y la incredulidad pueden durar mucho tiempo; si es algo que ya se esperaba desde hacía tiempo (duelo anticipatorio), gran parte del proceso de duelo ya se ha realizado cuando se produce el fallecimiento.

El proceso de duelo normal puede oscilar entre seis meses y un año, pero algunos signos y síntomas pueden persistir mucho más y es posible que algunos sentimientos, conductas y síntomas relacionados con el duelo persistan durante toda la vida.

Por lo general, los síntomas agudos del duelo se van suavizando a partir del primer mes posterior a la pérdida, a partir del cual, y de manera progresiva, la persona vuelve a ser capaz de dormir, comer y realizar sus actividades cotidianas. Esto siempre estará condicionado, como se comentaba anteriormente, por las circunstancias que rodeen al fallecimiento.

El hablar de la persona fallecida sin dolor es un indicador de que el duelo ha terminado.

Duelo anticipatorio
Es el que se expresa por adelantado cuando una pérdida (fallecimiento) se percibe como inevitable y termina cuando se produce la pérdida, con independencia de las reacciones que puedan surgir después.

A diferencia del duelo normal, cuya intensidad disminuye con el paso del tiempo, el duelo anticipatorio puede aumentar o disminuir en su intensidad cuando el fallecimiento parece inminente.
En algunos casos, sobre todo cuando ese momento que se creía inminente se demora, el duelo anticipatorio llega a extinguirse y la persona puede expresar pocas manifestaciones agudas de duelo cuando el fallecimiento se produce.

Duelo patológico
Sucede cuando hay ausencia de duelo o retraso en su aparición, o cuando hay un duelo excesivamente intenso y duradero.
Las personas que tienen un mayor riesgo de sufrir un duelo patológico son aquellas que experimentan una pérdida repentina o en circunstancias catastróficas, los que están aislados socialmente, los que se sienten responsables de la muerte y aquellas que mantenían una relación de intensa ambivalencia o dependencia del fallecido.

Duelo Crónico: es aquel en el que hay una duración excesiva o incluso permanente del duelo y no se llega nunca a cerrar el proceso. Se suele dar en personas con una relación de fuerte dependencia con la persona fallecida.

La persona es absorbida por los recuerdos y es incapaz de reinsertarse en la actividad social y laboral normal.

Se produce, en ocasiones, un “aferramiento” a los objetos del difunto, un afán por dejar todo tal cual estaba, en una persistencia, no consciente, de la idea de que el fallecido puede volver.

Duelo Ausente: se produce cuando hay una prolongación de la fase de embotamiento afectivo inicial del duelo. La persona mantiene una vida aparentemente normal e incluso es socialmente admirado por su “entereza y fortaleza”.
No hay reacciones emocionales visibles como el llanto o la tristeza, y mantiene conductas de evitación hacia el recuerdo de la persona fallecida, evitando hablar de lo sucedido o eliminando rápidamente objetos personales. Pueden aparecer en estas personas, síntomas físicos o somatizaciones como forma de manifestación del duelo.

Duelo Exagerado: la persona manifiesta una intensa reacción emocional que puede manifestarse como depresión severa, ataques de pánico, conductas fóbicas, manías,…. pudiéndose equiparar sus síntomas al trastorno de estrés postraumático.

Duelo Retrasado: es cuando la persona tiene una reacción emocional que no tiene la suficiente intensidad como para iniciar el proceso de duelo y queda como “atascado” en esa situación; los sentimientos se inhiben y pasado el tiempo, motivo de otra pérdida o acontecimiento estresante, aparecen de forma desmesurada. Estas personas evitan pensar en lo sucedido y para ello procuran estar en una actividad constante.

El duelo en el cuidador de una persona con demencia
Las características del duelo en el caso del cuidador y la familia de la persona con demencia, son especiales por tratarse de una enfermedad de curso progresivo y habitualmente larga, lo que hace que el duelo tenga un carácter anticipatorio.
Durante la fase inicial o leve, el cuidador se va adaptando a una nueva situación, y adoptar un nuevo rol dentro de su familia (el de cuidador), a una nueva forma de comunicarse con su familiar.
En estadios moderados, el cuidador inicia un proceso de pérdida al producirse un deterioro de las capacidades de su familiar enfermo, especialmente su progresivo aislamiento emocional, que altera y transforma la relación entre ambos, produciéndose progresivamente un distanciamiento entre ambos.
Durante la fase grave de la enfermedad, cuando la demencia está avanzada, aparecerá la conciencia de pérdida que supone el inicio del proceso de duelo.
Los factores de riesgo que pueden obstaculizar la tarea del duelo anticipatorio son:

La no aceptación de la enfermedad ni de su avance.
La sobrecarga del cuidador.
La carencia de recursos propios de afrontamiento por el tipo de personalidad del cuidador.
La incapacidad para pedir ayuda.
El no saber poner límites a su labor como cuidador.
Y la falta de recursos de apoyo social, entre otros.
El duelo en la persona con enfermedad de Alzheimer u otra demencia
En ocasiones se presenta la circunstancia que es la persona con demencia la que sufre la pérdida de un familiar (cuidador principal, cónyuge, hijo u otra persona con quién mantiene un vínculo especial); en estos casos se da un tipo de duelo llamado “duelo desautorizado” (Payás, 2005), ya que se considera que las personas con demencia no tienen recursos para afrontar la pérdida y por lo tanto exponerles personal y socialmente a la misma sería un riesgo innecesario que complicaría su ya compleja situación; pero está demostrado que las personas con demencia tienen también la necesidad de ser protegidos y acogidos en su dolor y que tienen sus mecanismos emocionales para hacerlo.

Es peor para la persona con demencia vivir un duelo no visible (estar viviendo internamente el duelo sin demostrarlo, a consecuencia de que su familia le haya evitado la situación para protegerlo) que un duelo visible, ya que un duelo enmascarado puede complicar su estado cognitivo-funcional.

Dependerá del estadio en el que se encuentre cada persona, la forma en que el cuidador le ayudará en este proceso de duelo, e incluso puede, durante un tiempo, que viva la fase inicial del duelo cada día como si fuera el primero o puede que no haya una respuesta emocional significativa.

Si usted como cuidador no sabe qué hacer en estas circunstancias, no dude en consultar con el psicólogo.

Aspectos a tener en cuenta en cualquier proceso de duelo
El duelo es una vivencia íntima, un proceso personal; no hay nada malo en sentir dolor, pena y tristeza, pero es importante que usted tenga en cuenta que cada persona debe seguir su propio ritmo, sin forzar el proceso ni las fases del mismo. La persona en duelo necesita espacio para expresar sus emociones; la compañía de familiares y amigos puede ayudarle a sobrellevar la pena pero también es importante disponer de tiempo para estar a solas.

El llanto es una manera de expresar el dolor; llorar más, o menos, no significa que se sienta más o menos la pérdida.

Durante el proceso de duelo se vive una sobrecarga emocional, no es recomendable tomar en ese momento decisiones importantes. Identificar sus sentimientos le ayudará a controlar la angustia. Recuerde que no hay sentimientos “malos o buenos” y que los sentimientos negativos que puedan aparecer no significan que usted haya sido un mal cuidador.

La palabra “Alzheimer” se asocia frecuentemente a muerte y, debido a ello, muchos familiares/cuidadores empiezan a mostrar síntomas de duelo anticipado desde el inicio de la enfermedad.Recuerde que esta enfermedad avanza de una manera distinta en cada persona, no es posible predecir cuándo ni cómo llegará el final.

No sólo la muerte real hace sentir la pérdida, sino también la muerte psíquica. El progresivo deterioro, la pérdida de capacidades, la ausencia de reconocimiento de familiares e incluso de sí mismo, hacen que el cuidador viva un duelo anticipado ante la “muerte psíquica” de su familiar.

Fuente: Afate

¡CREO QUE ES ALZHEIMER!

Cuando aparecen todos los síntomas de Alzheimer en nuestros familiares suele pasar que aceptamos la enfermedad como tal sin antes hacer ver al posible enfermo con un doctor que le diagnostique la enfermedad.

Es entonces cuando cometemos un grave error pues nosotros como cuidadores y/o familiares no podemos diagnosticar a una persona, para ello es necesario y es nuestro deber llevarlo a un doctor para que este le descarte la enfermedad y concluya si es Alzheimer o no. Pues los llamados olvidos que percibimos pueden ser producto de muchas causas como:


  1. Depresión
  2. Ansiedad
  3. Déficit de atención
  4. Fármacos
  5. Deficiencias vitamínicas
  6. Hipotiroidismo
  7. Alzheimer

Por ello no cometamos un error común entre familias que creen tratar con el mal de Alzheimer perjudicando a sus familiares cuando es posible que se enfrente a otra enfermedad o a una demencia senil. Por lo que es crucial que nuestro familiar reciba diagnostico médico para que una vez conocido el mal que padece pueda recibir un tratamiento adecuado y de inmediato.

Recuerda:

No te conformes con un creo o un parece, mejor ve a un especialista que te diga es Alzheimer. 

No es una sugerencia es un deber y necesidad para tu bien y el bien de tu ser querido.


Fuente: Familiares del Alzheimer 

10 MITOS SOBRE SUJECIONES EN RESIDENCIAS


10 MITOS SOBRE SUJECIONES EN RESIDENCIAS


Los motivos que justificaban el uso de sujeciones en residencias no responden a las evidencias científicas de la geriatría y gerontología modernas. Sin embargo algunos falsos mitos hacen que se mantenga el uso de sujeciones en residencias de ancianos.

MOTIVOS POR LOS QUE SE USAN SUJECIONES EN RESIDENCIAS

 
a) Proteger al residente de caídas y accidentes. Se consideran que con ellas los residentes tendrán menor riesgo de caídas y por lo tanto estarán más seguros.
b) Preocupación por las posibles reclamaciones: De los familiares como consecuencia de las posibles caídas que puedan aparecer en los mayores más vulnerables a las caídas y de las posibles demandas judiciales que podrían resultar de las mismas.
c) Como elemento de apoyo postural. En aquellos casos en los que el residente va perdiendo la capacidad de control del tronco.
d) Facilitar tratamientos. Como las sondas nasogástricas u otro tipo de vías.
e) Controlar las conductas agitación. Consideran que es una medida adecuada para aquellas personas con agitación, agresividad o deambulación errante.

 
10 MITOS E IDEAS FALSAS SOBRE SUJECIONES EN RESIDENCIAS

 
1- Previene caídas: Las personas con sujeciones presentan el mismo riesgo, o mayor de caídas que aquellas que no las utilizan. Los Centros donde se utilizan sujeciones experimentan una mayor incidencia de lesiones graves como consecuencia de caídas. El uso de sujeciones aumenta la fragilidad del paciente, aumentando el riesgo de caídas.

 
2- Sirven para corregir posturas: Otro de los mitos, la mejor alternativa para la corrección de posturas es precisamente un mobiliario correctamente diseñado y adaptado a las necesidades del paciente.

 
3- Previenen la deambulación: Lo primero que hay que decir a esto es que la deambulación no tiene por qué ser un problema para nadie si se realizan y diseñan espacios “seguros” Los pacientes a los que se les permite deambular mejoran la potencia muscular, mejoran el equilibrio y “caen mejor” con daños menores.

 
4- Falta más personal: Los centros libres de sujeciones, con los programas de CEOMA o de la Fundación Cuidados Dignos, no han aumentado el personal por el motivo de aplicar el programa de no sujeciones. Lo que si se ha realizado con ellos son actividades de formación y cambios en la organización de las residencias (distribución de auxiliares por plantas y espacios…).

 
5- Es más fácil cuidar con sujeciones: Las sujeciones presentan muchos efectos adversos, por lo que a la larga se crean personas más dependientes y que van a necesitar mucho más recursos por parte del centro para atender a sus necesidades.

 
6- Los familiares pueden denunciar al centro por el No Uso de las Sujeciones: Son pocas las demandas judiciales que se presentan y menos aun las que prosperan. Hay que tener en cuenta que una correcta gestión y documentación del “control de sujeciones” o de su “no uso” protege frente a posibles denuncias. Cada vez son más las comunidades autónomas que comienzan a regular el uso de las sujeciones (Navarra, Madrid, Aragón o País Vasco son algunas de ellas)

 
7- Familias: “Las familias lo piden”. Esta afirmación cae por su propio peso. Cuando una familia decide ingresar en el centro a un familiar, la sujeción es vendida como una herramienta más en el cuidado, como un elemento de seguridad, la familia firma al considerar que es una prescripción médica.

 
8- Son para  momentos puntuales: La realidad es que los momentos puntuales se convierten en días, semanas o meses, donde el residente pasa la mayor parte del tiempo sujeto, con los consiguientes efectos secundarios que ello conlleva.

 
9- No hacen daño: Otro mito en la actualidad hay descritos más de quince efectos secundarios del uso de las sujeciones, que se citaran más adelante, y no hay ninguno beneficioso para el residente.

 
10- El enfermo no se entera: El dolor es una de las últimas funciones que pierde un enfermo de Alzheimer por ello se agitan cuando se la ponen creando vulnerabilidad psicológica, agitación y depresión.

Fuente: Dignitas Vitae

La demencia no es locura

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La demencia no es locura


Es indispensable tener claros varios aspectos a la hora de atender en casa a una persona con demencia.  El primero es que no hay nadie igual, la naturaleza nos ha hecho a todos diferentes; por tanto, si nos enfermamos, todos reaccionariamos de diferente forma ante una misma enfermedad.  Es cierto que las personas que padecen algún tipo de demencia tienen un grupo de conductas que responden a características del tipo de demencia que padece, pero cada una va a tener una reacción diferente.

Nunca una persona con demencia es igual a otra.

No importa cuál sea el método que usted utilice, lo importante es que se facilite la vida, que la relación entre usted y el enfermo sea lo más armoniosa posible y que ambos (cuidador y enfermo) puedan mejorar la calidad de vida.

La demencia es una degeneración de las células cerebrales, de las neuronas; esto es de carácter progresivo y su origen es desconocido.  Ello provoca un deterioro, como confusión, desorientación, alteraciones en la concentración, olvidos, inestabilidad física, caídas, debilidad, ansiedad, temores, ánimo deprimido, insomnio, apatía, cambios en el comportamiento, hostilidad, irritabilidad, violencia física y verbal, descuido físico, cambios de personalidad, dependencia del cuidador.

Esta enfermedad no es locura, pese a que mucha gente cree que la demencia es locura.

Afecta una gran cantidad de personas y no está relacionado con el nivel educativo de las personas.

Es una enfermedad sociosanitaria y es llamada de esta forma porque afecta aún más que las otras enfermedades a la persona  que convive con los afectados.

Los cuidadores suelen presentar deterioro en las áreas físicas y psíquicas.  Existe un síndrome que se llama síndrome del cuidador:  El deterioro se da por fases.

RECOMENDACIONES

Es importante que la familia comprenda la enfermedad.  

Si la persona está todavía trabajando, será conveniente pedir la incapacidad laboral por enfermedad.  Es imprecindible que se explique a la persona que todavía puede comprender por qué se van a hacer los trámites.

Procure que las salidas a la calle sean siempre en compañia de alguna persona para evitar que se pueda extraviar, además es útil colocarle algún tipo de identificación con el nomre, la dirección y el número de teléfono.  Cuando sale con esta persona, trate de nombrarle los sitios por donde pasan, con el fin de ayudarlos a recordar.  Buscando diferentes tipos de excusas, evite que la persona maneje.

Acepte sin protestar los posibles reproches que en muchas ocasiones el enfermo le va a hacer a causa de las pérdidas o extravios generados por la falta de memoria.  Quítele importancia y explíquele que a usted también se le pierden las cosas.

Ayúdelo a que inicie un diario sobre lo que hizo durante el día, de esta manera llevará un reconocimiento del día, del mes y del  año y le fortalecerá la memoria.

Debido a que pierden su concentración con mucha facilidad, escríbale en una pizarra las tareas que debe hacer, desde la hora  de levantarse, baño, vestirse, desayuno, almuerzo, cena, etc., hasta la hora de acostarse.  Si hay un cambio de itinerario, expliqueselo las veces que sea necesario.

Si se molesta por estas medidas, dígale que es para que a usted no se le olvide.  Un calendario bien grande es de mucha utilidad, en donde usted pueda escribir todos los días.

Generalmente preguntan con mucha frecuencia la hora; por esto conviene tener un reloj grande en el área donde permanece más tiempo.

Simplifique las decisiones, ofrézcale una o dos alternativas para comer, vestir, pasear, etc.

Procure distraerlo cuando se irrite porque se da cuenta de que comete muchos errores u olvidos.  No le corrija porque esto hará que se sienta todavía más frustrado.

Háblele siempre en positivo y despacio, procure no recriminarle ni quejarse.

Es útil leerles en voz alta, si esto lo irrita o usted ve que le genera confusión, dígale que le duelen los ojos y que otro día lo hará.

Si nota que le cuesta concentrarse, invitelo a que él lea un poquito.  Si lo hace por varios días consecutivos y esta respuesta es positiva, es importantísimo que se haga una rutina.

El peligro de las caídas es más frecuente que ocurra durante la noche, por eso es importante no hacer cambios en el mobiliario y poner una luz pequeña por la noche.

Si su paciente se levanta durante la noche y se viste, posiblemente es porque ve la ropa en una silla o el closet abierto.  Si es así, procure que no vea la ropa.

Tenga junto al teléfono una lista de los números más útiles y prácticos para usted, el de sus hijos, médico, hospital, bomberos, cerrajero, ambulancia, etc.

Procure no dejar medicinasque esté tomando a su alcance, guárdelas en un cajón cerrado.  Utilice un organizador de medicinas para evitar equivocaciones. Es indispensable que la responsabilidad del cuidado no recaiga solamente en una persona.

No es conveniente cambiarle residencia porque esto hará que se desoriente más.

No oculte que su familiar padece de esta enfermedad.  Es más, comuniquelo a sus vecinos y amigos.  De esta forma no les extrañará su comportamiento y lo tratarán con más consideración y cariño.  También les hará ver que todos somos enfermos en potencia.

Muchas veces, un centro diurno especializado es muy recomendable para el descanso del cuidador y para que la persona tenga otro tipo de estimulación mental.

Por Lic. Jenny Mora, Psicogerontóloga

Guía para ayudar al enfermo de Alzheimer.

Guía para ayudar al enfermo de Alzheimer.


☞ ¿ACTITUDES ANTE LA PERDIDA DE MEMORIA?
– Es fundamental mantener la rutina diaria, evitar la corrección continua, ya que de esta forma vamos a generar un nivel de frustración contraproducente en el enfermo, ante la reiteración desviar la atención. 

– Podemos potenciar la memoria inmediata mediante ejercicios de repetición de series de palabras, imágenes familiares, objetos cotidianos a los que haya mostrado interés. 

– Un tipo de memoria que suele alterarse muy precozmente es la memoria olfatoria, para estimular esta, podemos realizar ejercicio de olfación discriminativa acompañada de reconocimiento visual. 

– Para trabajar la memoria reciente recordar un acontecimiento cotidiano por ejemplo comida efectuada, o bien recordar una información o noticia periodística y evocarla al tiempo. 

– Para trabajar la memoria remota efectuar trabajo de recuerdos cotidianos como nombres de la familia, direcciones y teléfonos.

☞ ¿ACTITUDES Y CUIDADOS ANTE PROBLEMAS DE LENGUAJE?
– Dirigirnos al paciente prestándole la máxima atención y cercanía corporal a fin de poder captar el lenguaje no verbal que a veces utiliza para suplir al verbal. 

– Mantenerse relajado, hablando despacio con tono afectivo, mirándole a los ojos, evitando así las barreras que pudieran existir en la comunicación. 

– Podemos potenciar el lenguaje mediante ejercicios de nominación de objetos, potenciando la capacidad de repetición, ejercitar el lenguaje automático y espontáneo, estimular la compresión verbal, y la fluidez. 

– Para ello le pediremos que nos relate sus viejas historias, potenciar la escritura mediante dictados, escritura de frases, series de palabras.

☞ AYUDA A UN ENFERMO CON DESORIENTACIÓN
– Es fundamental mantener la calma por parte del cuidador, orientarles continuamente tanto temporal como espacialmente, ponerle señales orientadoras en la casa, tales como calendarios, señales para localizar el servicio, la habitación, la cocina, etc.
– Es muy frecuente la desorientación nocturna. Con el fin de evitar accidentes es necesario tener luces nocturnas tenues no deslumbrantes que le ayuden en la orientación espacial en el hábitat. Para evitar pérdidas es necesario tener elementos de identificación personal.

☞ AYUDA A UN ENFERMO CON TRASTORNOS PRÁXICOS Y DÉFICIT EN EL AUTOCUIDADO
– Tener paciencia y dar tiempo para la realización de las tareas.

– No anular al enfermo realizando nosotros la tarea. 

– Proporcionar instrucciones sencillas para que pueda realizar el máximo de actividades por sí solo. 

– Entregar una serie de objetos reales y pedirle que los nombre y nos comente para qué sirven. 

– Para trabajar la apraxia constructiva pedirle que pinte, que dibuje un coche, una casa, un paisaje, 

– Para vestirse, ponerles la ropa en el orden que debe de ponérsela, evitar vestidos con muchos botones o con cremalleras dificultosas.

☞ AYUDA A UN ENFERMO CON TRASTORNOS DE SUEÑO

Esto puede ser debido a cambios de medicación, de ambiente, a la propia enfermedad, a manifestaciones depresivas y al tipo de vida que lleve el enfermo. 
– En estas circunstancias mantenga la tranquilidad. 

– A la hora de dormir demuéstrele seguridad y afectividad, efectúele ejercicios diurnos. 

– En caso de que esté en casa, mantenga una buena iluminación diurna. 

– En la alimentación, procurar cenas ligeras, evitar bebidas excitantes, masaje en la planta de los pies y baño antes de acostarse. 

– Evitar las barreras arquitectónicas que pudieran generar accidentes si se levanta por la noche. 

– Procurar un ambiente confortable en la habitación. 

– Léale algo relajante con voz monótona, o bien efectúe una oración de su infancia por él conocida