¿Fallo de memoria o falta de atención?

¿Fallo de memoria o falta de atención?

La pérdida de memoria es un problema que puede estar causado por muchos factores, no siempre es por una enfermedad. La falta de atención es el más común, así como el estrés. Sin embargo, hay casos en los que sí es aconsejable acudir al médico.

¿Sientes que pierdes la memoria? Es muy probable que no tenga importancia. Aunque hay casos en los que esos pequeños despistes son más alarmantes, como en el caso del alzhéimer. Antes de saber cuándo debes acudir al médico por un problema de retentiva o deterioro cognitivo precoz, te explicamos qué es la memoria.

Se trata de una función del cerebro que permite codificar, almacenar y recuperar los hechos recientes y del pasado. Su misión es la de procesar y guardar gran cantidad de información (palabras, sensaciones, lugares, olores, etc) que consideramos relevante o que nos impacta para que podamos utilizarla en el día a día y en el futuro. Esto nos ayuda a desempeñar las tareas cotidianas, rememorar historias, prevenir situaciones que puedan dañarnos o para construir nuestro yo. Y es que somos nuestra memoria. De ahí la gravedad de enfermedades como el alzhéimer, que no solo hacen que perdamos los recuerdos, sino también la identidad.

¿Por qué perdemos memoria?
Son varias las causas que pueden provocar fallos y no todas tienen que ser por enfermedad. Por ejemplo, lo más común es que se den problemas de pérdida de memoria por ansiedad o estrés. Además, en estas situaciones tendemos a prestar menos atención y solemos tener problemas para concentrarnos o retener información.

El insomnio o tener dificultad para dormir bien durante un largo periodo de tiempo también puede repercutir. Y es que sueño es esencial para la memoria. Mientras dormimos, el cerebro aprovecha para repararse y para procesar la información del día, las emociones, así como para fijar los recuerdos y desechar aquello que no le interesa. “Incluso se puede llegar a eliminar una de las sustancias que están implicadas en el alzhéimer, la proteína amiloide”, indica la doctora Sagrario Manzano, Coordinadora del Grupo de Estudio de Conducta y Demencias de la Sociedad Española de Neurología (SEN).

Algunas enfermedades psiquiátricas, como la depresión, el trastorno bipolar, la esquizofrenia, así como ciertos psicofármacos o los medicamentos derivados de la morfina para combatir el dolor pueden hacer que tengamos problemas para recuperar los recuerdos. El exceso de alcohol, fumar o incluso sufrir obesidad, por su parte, también la perjudican.

Por último, además del deterioro cognitivo o la demencia, como el alzhéimer, hay otras enfermedades que pueden afectarla. Por ejemplo, algunos procesos infecciosos como la meningitis, problemas de corazón, esclerosis múltiple, tumores cerebrales, entre otras. Sufrir un golpe muy fuerte o experimentar una situación traumática también se pueden manifestar con pérdida de memoria.

¿Cómo saber si es algo grave?
Son muchas las situaciones cotidianas en las que se producen olvidos que, por lo general, no son significativos. Por ejemplo, tener algo en la punta de la lengua es algo que nos ocurre a todos. Sin embargo, si se repite con frecuencia, es recomendable consultarlo con el médico. También es habitual que no se recuerde en qué momento se dejó de leer un libro. La fatiga o la concentración del momento influyen en la retención de la historia. “De nuevo, el recuerdo depende de la atención y ésta del interés en una tarea sostenida. Ante la duda, hay que consultarlo con un especialista”, señala la especialista.

Tampoco es preocupante olvidar dónde se han puesto las llaves o el lugar donde se ha aparcado el coche. Lo más probable es que se estén realizando varias tareas al mismo tiempo y esto cause déficit de atención. Por otro lado, no recordar los nombres de las personas de forma puntual no suele ser un síntoma de pérdida de memoria grave, sino algo más bien asociado a la edad. Ahora bien, “si se olvida el de nuestra pareja, hijos, familiares y amigos más cercanos de forma repetitiva, sí hay que acudir al médico”, advierte la especialista de la SEN. Asimismo, no recordar asistir a eventos o citas importantes, perder objetos frecuentemente o mostrar confusión o desorientación en lugares conocidos son señales de alarma.

Así puedes entrenarla
Para frenar o retrasar el deterioro y proteger la memoria, es importante ejercitarla desde jóvenes. Y es que es como un músculo y, como tal, debe entrenarse para que no se atrofie. No es necesario realizar crucigramas o sudokus si no gustan. Se ha demostrado que la vida activa y curiosa también contribuye a entrenarla. Por ejemplo, salir al campo, de viaje, ir al cine, exposiciones, leer, cultivar la vida social e interesarse por los demás.

Además, estos trucos pueden ayudarte a retener mejor los recuerdos y evitar los olvidos:

Haz ejercicio. La actividad física oxigena todo el cuerpo y, por supuesto, el cerebro. Pero además, hacer deporte de manera regular actúa sobre un área que controla la memoria y ayuda a potenciarla, señala un estudio de la Universidad de Münster (Alemania).

Cierra los ojos. Si no consigues recordar dónde has puesto las llaves, prueba a cerrar los ojos. Un estudio de la Universidad de Surrey (Reino Unido) vio que los testigos de un crimen aportaban más detalles si matenían los ojos cerrados.

Repite en voz alta. Cuando quieras recordar algo, repítelo en voz alta. Científicos de la Universidad de Montreal (Canadá) aseguran que ayuda a afianzar el recuerdo.

Cuida la dieta. Tus hábitos alimenticios son esenciales para proteger la memoria. En este sentido, la dieta mediterránea parece frenar el deterioro cognitivo asociado a la edad y la demencia, según varios estudios.

Toma chocolate. Contiene una sustancia, la epicatequina, un flavonoide con propiedades antioxidantes, que mejora la salud general y, también, la memoria, según un estudio publicado en la revista médica Nature Neuroscience.

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Las siete diferencias entre el Alzheimer y la demencia

Las siete diferencias entre el Alzheimer y la Demencia

Tanto la demencia como el Alzheimer se encuentran dentro de las denominadas dolencias neurológicas, siendo ambas irreversibles y degenerativas, lo que implica que las funciones orgánicas dañadas o perdidas del paciente no puedan regenerarse. Pero no son lo mismo, entre sus diferencias destaca que, en el caso del Alzheimer, degenera hasta provocar la muerte de la persona en la mayoría de los casos, mientras que la demencia no es causa directa de fallecimiento. Pero no es la única distinción, existen más. En concreto, destacamos siete.

El Alzheimer es una de las enfermedades que más preocupan a la sociedad y los científicos. Tanto es así, que en lo últimos años se investigan nuevas técnicas para predecir el Alzheimer, una enfermedad que padecen unas 700.000 personas en España y la Organización Mundial de la Salud (OMS) prevé que en 2050 se tripliquen los casos, por lo que el objetivo prioritario es encontrar una cura.

En cuanto a la demencia, es un síndrome que implica el deterioro de la memoria, el intelecto, el comportamiento y la capacidad para realizar actividades de la vida diaria. Aunque afecta principalmente a las personas mayores, la demencia no es consecuencia del envejecimiento. En el mundo hay unos 47 millones de personas que padecen demencia, y cada año se registran 9,9 millones de nuevos casos.

La demencia es una de las principales causas de discapacidad y dependencia entre las personas mayores en el mundo entero. Tiene un impacto físico, psicológico, social y económico en los cuidadores, las familias y la sociedad.

Aunque sean dolencias diferentes, ambas están relacionadas: el Alzheimer es la causa de demencia más común, acapara entre un 60% y un 70% de los casos.

El último Informe Mundial sobre el Alzheimer destaca que en el mundo hay unos 900 millones de personas con 60 años o más y prevé que entre 2015 y 20150 esta cifra aumente a un ritmo considerable.

ALZHEIMER

– Enfermedad neurodegenerativa.
– Es la causa más frecuente de demencia, según un estudio, el Alzheimer representa aproximadamente el 75% de las demencias.
– Puede ser la causa directa de muerte de una persona. Los pacientes suelen vivir 10 años más.
– En cuanto a los síntomas, el Alzheimer hace que se pierda la capacidad para resolver problemas o tomar decisiones. También provoca agresividad, paranoias o alucinaciones, además de una pérdida en la salud física y en las habilidades motoras.
– La edad, ser mujer y la cuestión hereditaria son los principales factores de riesgo.
– Puede aparecer en edades tempranas.
– No tiene cura.

DEMENCIA

– No es una enfermedad, es un síndrome por un deterioro de las capacidades mentales de la persona.
– Puede ser la consecuencia de otras enfermedades.
– No es causa directa de fallecimiento, por lo que el paciente puede vivir muchos años.
– En los síntomas, la demencia hace que se pierda la memoria a corto plazo y la capacidad de sociabilizar o mantener una conversación, pero la capacidad física se mantiene.
– La edad es uno de los principales factores de padecer este síndrome.
– Aparece en pacientes ancianos que pierden sus facultades mentales progresivamente.
– Podría tratarse al paciente.

Fuente: compromiso.atresmedia

Comportamientos en personas con Alzheimer

Comportamientos en personas con Alzheimer

El Alzheimer causa cambios cerebrales que pueden cambiar la forma en que una persona actúa.

Algunos individuos con Alzheimer se ponen ansiosos o agresivos. Otros repiten ciertas preguntas o gestos. Muchos pueden malinterpretar lo que ven y lo que oyen.

Es importante entender que la persona no está actuando de esta forma al propio ni lo está tratando de molestar a usted.

Los comportamientos difíciles pueden interferir con la vida diaria, el dormir y pueden llevar a la frustración y a la tensión.

El secreto de enfrentar los comportamientos difíciles es:

1) determinar cuáles son las causas

2) tener paciencia, responder con calma y apoyar a la persona, y

3) encontrar formas para prevenir que los comportamientos sucedan.

Agresión – El comportamiento agresivo puede ser verbal (gritos, ofensas) o físico (pegar, empujar). Puede ocurrir de pronto, sin ninguna razón aparente, o pueden resultar a causa de una situación frustrante. Cualquiera que sea el caso, es importante tratar de entender qué puede estar causando que la persona esté enojada o disgustada. Las causas del comportamiento agresivo pueden ser cosas como problemas médicos, un ambiente bullicioso, o dolor.

Deambular – Es común que las personas con Demencia deambulen o se pierdan. Generalmente, al deambular, ellos tienen un propósito en mente o una meta como encontrar algún objeto perdido, tratar de cumplir con una tarea de un trabajo que tuvieron anteriormente o “querer ir a casa” aunque estén en casa. Aún así, deambular puede ser peligroso y puede terminar en alguna lesión e inclusive muerte. Ayude a su ser amado a mantenerse seguro inscribiéndolo en el programa de MedicAlert + Alzheimer’s Association Safe Return®. Este es un programa de identificación a nivel nacional diseñado para asistir a que las personas que deambulan y se pierden retornen.

Ansiedad y agitación – Puede que la persona se sienta ansiosa y agitada, o esté inquieta y tenga que moverse y caminar. La persona puede sentirse incómoda o enojada en ciertos lugares o se enfoque en ciertos detalles. Puede que ella se le pegue a un cuidador específico para que le dé atención y la guíe.

Confusión –Puede que la persona no reconozca gente, lugares o cosas con la que está familiarizada. Puede que la persona olvide las relaciones que tiene con otros, llame a las personas por otro nombre o esté confundido de dónde es su casa. A la persona también se le puede olvidar para qué sirven ciertos artículos comunes como una pluma o un tenedor.

Alucinaciones – Cuando las personas con Alzheimer tienen alucinaciones, ellos ven, oyen, huelen, prueban y sienten algo que no está ahí. La persona puede ver la cara de un viejo amigo en la cortina o puede oír a gente hablando. Si la alucinación no causa problemas, usted debe ignorarla. De lo contrario, si esto sucede continuamente, visite a su doctor para determinar si hay alguna otra causa física.

Repetición – La persona con Alzheimer puede repetir lo mismo frecuentemente – como repetir la misma palabra, una pregunta o la misma actividad. En la mayoría de los casos, la persona está buscando calmarse, sentirse seguro, y está buscando la familiaridad. La persona a veces se pasea de un lado a otro o deshace algo que ya estaba terminado. Estas acciones raramente son perjudiciales para la persona con Alzheimer pero pueden ser muy estresantes para el cuidador.

Síndrome vespertino y problemas con el sueño – La persona puede experimentar periodos de mayor confusión, ansiedad y agitación al caer la tarde y puede continuar a través de la noche. Esto se llama “Sundowning” o Síndrome Vespertino también conocido como “Agitación Vesperal”. Los expertos no saben qué lo causa pero hay ciertos factores que contribuyen a este comportamiento como cansancio al final del día o una necesidad de dormir menos de lo que es común en adultos mayores.

Sospecha – La pérdida de memoria y la confusión puede causar que una persona que tiene Alzheimer perciba las cosas de una manera nueva o inusual. Los individuos puede que se vuelvan sospechosos de la gente a su alrededor, y hasta acusar a otros de robarles, de serles infiel e inclusive de comportarse en forma inapropiada. Algunas veces la persona hasta puede malinterpretar lo que ellos ven y oyen.

Fuente: Alz.org

Guía de comunicación para enfermos de Alzheimer u otras demencias

Guía de comunicación para enfermos de Alzheimer u otras demencias

La alteración de la comunicación es una de las manifestaciones más tempranas de la enfermedad de Alzheimer, después de los problemas relacionados con la memoria.

Se estima que alrededor del 40% de los pacientes en fase leve o moderada de la enfermedad presentan estas alteraciones, mientras que la prevalencia en las fases severas es del 100%

Pautas para facilitar la comunicación con enfermos de Alzheimer y otras demencias:

  1. Buscar temas de actualidad para mantener el contacto con la realidad.
  • Buscar temas de interés que lo motiven.
  • Dar tiempo a que intervengan y para que transmita lo que intenta decir.
  • Pedir su opinión sobre las actividades a realizar (ayuda a mantener el sentido de autonomía, independencia y control de la situación).
  • Ofrecer dos alternativas de respuesta (incluso sólo una)
  • Preguntar, incluso si sólo puede responder si/no (¿te gusta la camisa? ¿tienes hambre?)
  • Utilizar todos los sentidos para ayudar a recordar e iniciar una conversación
  • Mostrar fotos antiguas para recordar memorias remotas y situaciones placenteras.
  • Utilizar la música como medio de expresión de sentimientos y para evocar palabras
  • Potenciar lenguaje automático (poesías, canciones…)
  • Utilizar el juego para comunicarse e interaccionar con los demás
  • Intentar enseñarle visualmente lo que se le quiere decir.
  • Decir las cosas de manera sencilla

Poniendo el foco en la comunicación verbal:

  1. Hablar en forma suave y pausada transmite seguridad.
  • Se debe adecuar el lenguaje a las nuevas y constantes limitaciones que impone la enfermedad.
  • Los comentarios hechos con sentido del humor suelen ser más eficaces que el uso de imperativos.
  • A pesar de que la capacidad de entender y de seguir conversaciones disminuye, es importante incluir al enfermo en conversaciones en las que él pueda participar en alguna medida.
  • Ante preguntas o explicaciones sin sentido se debe evitar la discusión. Es mejor cambiar de tema o seguirle la corriente, pero sin añadir elementos que puedan confundirlo más.

La importancia de la comunicación no verbal y del lenguaje corporal:

  1. Hacer que la comunicación verbal y la no verbal coincidan.
  • La mirada y la expresión facial no deben mostrar preocupación
  • Toma mucha más relevancia la comunicación no verbal.
  • Se debe transmitir a la persona enferma sensación de seguridad.
  • Gesticular poco a poco.
  • No se le debe poner nerviosa ni verbal ni físicamente.
  • La persona afectada por esta enfermedad es extremadamente sensible al interpretar el estado
  • El humor de las personas que le rodean tiene un efecto directo sobre el estado de ánimo del enfermo.
  • Tocar con cariño al enfermo, acariciarlo, es una buena manera de transmitirle seguridad, si lo acostumbró antes.
  • Ponerse siempre delante del enfermo, presentarse y mirarle a los ojos.
  • Acercarse a la persona de frente y lentamente.
  • Tocarles antes de hablar, para que no se asusten
  • Transmitir sentimiento de bienestar y calor.
  • El contacto físico ha de ser amable y suave para mostrar amor y cuidado
  • No utilizar la fuerza, ni gritar
  • Mantener el contacto visual

Adecuando nuestra manera de hablar:

  • Hablar lenta y claramente
  • Utilizar lenguaje sencillo y frases cortas.
  • Usar palabras familiares.
  • Utilizar frases concretas y cortas.
  • Usar un vocabulario sencillo
  • La conversación debe ser simple, pero al nivel de adulto (no tratar como si fuese un niño)
  • No levantar el tono de voz
  • Ser positivos. Hablar en positivo
  • Acompañar el habla con gestos ligeramente exagerados y valiéndose de la expresión facial y otros signos de comunicación no verbal.
  • La comunicación verbal y no verbal debe ser coherente

Cómo facilitar la comprensión:

  • Saber escucharlos, observar las expresiones de la cara y los gestos.
  • Repetir la información utilizando otras palabras
  • No fingir que ha entendido el mensaje si no lo ha hecho, puede producir frustración para ambas partes.
  • Observar la respuesta del paciente al contacto físico (aceptación, más reacios…) y adecuar este contacto según la necesidad de cada persona.
  • Potenciar cualquier otro sistema de comunicación (visual, propioceptivo, con sonidos no verbales…)
  • Asegurarnos que nos ha entendido
  • Hacer referencias continuas sobre la persona o el tema del que se está hablando
  • Tratar de orientarles utilizando nombres de los familiares y tipo de parentesco
  • Hablar de temas o sucesos que puedan recordar, o de cosas simples o cotidianas
  • No saltar de un tema a otro de la conversación
  • Poner atención al tono emocional con que habla.
  • Mantener la calma y ser pacientes

Simplificar las actividades:

  • Dar instrucciones paso a paso.
  • Utilizar instrucciones simples y sencillas: “Vamos a preparar la ensalada”, “Coge un tomate”, “Ahora, coge una zanahoria”…
  • Facilitar que participe de la conversación.
  • Hacer las preguntas de una en una.
  • En situaciones sociales, evitar las conversaciones rápidas en las que varias personas hablan a la vez, o se cambia rápidamente de tema.

Cómo actuar ante preguntas repetitivas:

  • Manteniendo la calma.
  • Con respuestas sencillas.
  • Pidiendo participación del paciente (mira el reloj de la pared…).
  • Utilizando mecanismos de distracción: distraiga a la persona enferma con algo distinto para ver, oír o hacer.
  • Escriba la respuesta a las preguntas más frecuentes. Abrácela y demuéstrele cariño, si es apropiado para la persona.

Por último, pero no menos importante: las actitudes

  • Una escucha activa puede ayudarle a responder de forma positiva.
  • Evitar dar informaciones erróneas o hacer falsas promesas.
  • Ayudar y estimularles a ejercitar las tareas que puedan desempeñar.
  • Respetar las cosas que son importantes para el paciente (higiene personal, no hablar de ellos ante otras personas, respetar sus costumbres, creencias…).
  • Expresar los sentimientos con palabras afectuosas y caricias. Estimularlos y ayudarlos a demostrar su afecto.
  • Tener mucha paciencia. Dejarles tiempo suficiente para actuar y/o rectificar.
  • Ser comprensivos y tolerantes.
  • No reñirlos, no avergonzarlos, no hacer comentarios negativos.
  • Participar con ellos en las actividades, supervisarlos y estimularlos.
  • Durante la realización de AVD, descomponer las actividades complejas en varias sencillas, siguiendo siempre los mismos pasos, en el mismo orden y acompañarlo con instrucciones claras y sencillas.
  • Si no responde a instrucciones: imitación.
  • Evitar discusiones sobre ideas falsas o equivocadas.
  • Ser flexibles, adaptarnos a: las necesidades y el ritmo del paciente, los cambios de comportamiento y al estado actual del paciente (modificar nuestro forma de comunicarnos en función de la evolución).
  • Escuche y aprenda a reconocer los sentimientos y emociones, más que las palabras.

Fuente: Dependentia

Signos tempranos de la enfermedad de Alzheimer

Signos tempranos de la enfermedad de Alzheimer

El Alzheimer da señales tempranas de su presencia, pero muchas veces pasan desapercibidas. Conozca cuáles son.

En los estudios llevados a cabos en enfermos de Alzheimer, se pudieron observar factores en común que es importante conocer para poder identificar este mal desde un primer momento.

Estos son:

1. Repetición. Los pacientes de los estudios tendían a repetir sus historias bastante a menudo, pues no podían recordar lo que acababan de decir hace diez minutos, o de preguntar muy recientemente.

2. Problemas para manejar. Los pacientes de los estudios tendían a perderse, incluso en los caminos más familiares. Según los expertos esta es una de las claves, pues es muy clara y precisa: si alguien tiene problemas al manejar en la misma ruta que ha seguido por años, por ejemplo, para ir trabajar, es hora de encender una fuerte luz roja.

3. Problemas para recordar los nombres de los parientes y amigos. Los pacientes muchas veces no recordaban los nombres incluso de los familiares que vivían en su propia casa o de los colegas de trabajo con los que habían compartido muchos momentos.

4. Problemas con la aritmética simple. Los pacientes de los estudios tuvieron dificultades con varios cálculos matemáticos, incluso simples, con el manejo de sus finanzas, con la administración de sus chequeras, etc.

5. Problemas con el razonamiento. Los pacientes del estudio también habían demostrado en su mayoría llevar ropa sucia, olvidarse de bañarse, peinarse, cerrar la puerta de calle o apagar la cocina. De hecho, no eran capaces de completar una tarea sin que alguien los dirigiera, lo cual afectaba sus hábitos de vestimenta, cocina, de compras, y de salud.

6. Pérdida de la memoria a corto plazo. Los pacientes de los estudios eran en su mayoría -por lo menos 80%- incapaces de repetir tres palabras un minuto o dos después de oírlas.

Los síntomas menos comunes de pérdida de memoria, eran el olvido de acontecimientos recientes y de las citas programadas.

Lo cierto es que, muy a menudo, los pacientes llegan a los centros médicos sólo cuándo el Alzheimer está en sus etapas más desarrolladas, es decir cuando los familiares se dan cuenta que la memoria de su ser querido no es normal.

Si bien la evaluación completa para detectar la enfermedad de Alzheimer puede llevar de dos a tres horas, incluyendo una batería de pruebas de memoria y lenguaje, la complejidad de la misma para los pacientes es muy baja, pues el estudio se basa en unas sencillas preguntas, basadas en los puntos formulados anteriormente, que se le realizan al paciente y su familia.

En ese punto, es muy común que exista desde hace un tiempo un gran enojo hacia el enfermo, por parte de sus amigos y familiares, pues esta es una respuesta natural que tiene la gente al ver la errática conducta del enfermo, que a menudo no se relaciona con la enfermedad de Alzheimer.

Pero esa es, justamente, la peor de las reacciones que se podría tener con alguien que sufre la enfermedad de Alzheimer, sobre todo porque al principio de la enfermedad, la mayoría de los pacientes tienen alguna ideal del grado de su déficit, pero se sienten muy confundidos al respecto. De hecho, no es raro que la gente afectada trate de esconder sus primeros problemas de memoria, para evitar reacciones negativas.

Todos estos son síntomas muy comunes en los afectados, pero ellos deberían saber que, antes que ocultar, lo más importante será dar cuenta del problema, pues el progresivo avance de la enfermedad les impedirá, en el futuro, manejar cuestiones más importantes que un nombre, como podrían ser por ejemplo la conducción de sus finanzas, que serán muy importantes para el bienestar de su familia. Pero ya en el momento en que tienen dificultades para acordarse la ruta al manejar, generalmente tendrán la enfermedad muy avanzada.

Otro gran indicio de la enfermedad que podrían tener en cuenta los familiares y amigos, es el hecho de ver más retirado de lo habitual a su ser querido. En estos casos, será común que tarden en responder, o que se entrometan en las conversaciones grupales.

De la misma forma, podrían parecer más apáticos, sin interés en hacer las cosas que solían llevar a cabo para disfrutar. Existen personas que han dejado de jugar al tenis porque no podían seguir la cuenta, o quienes tuvieron que dejar de jugar al truco por no recordar el orden de las cartas.

Otro de los problemas comunes que pueden ser signo del comienzo del Alzheimer, son los problemas para incorporar nueva información, no tanto por el hecho de tardar más tiempo en aprender algo, lo cual puede formar parte del envejecimiento normal, sino por una excesiva incapacidad en donde el repaso de cinco o seis vez la misma cosa no alcanza para que no puedan recordarlo, ni siquiera en un corto plazo. Eso es muy común en las etapas tempranas. Por ejemplo, en una rutina de ejercicios, no pueden recordar que tipos de actividades se les han indicado hace poco tiempo.

De cualquier forma, cuándo los familiares, colegas, y amigos del afectado ven en el él estos signos, especialmente si se trata de alguien joven, a menudo no lo consideran como la posibilidad de estar sufriendo el mal de Alzheimer, sino que piensan que puede ser depresión o estrés. Sin embargo, si ha habido cualquier signo de pérdida temprana de la memoria en sus padres, quienes sufran estos síntomas necesitarían ver a un doctor.

Factores atenuantes

Los expertos creen, igualmente, que aquellas personas que sufren este mal pero que hayan tenido una gran educación formal y hayan llevado a cabo una carrera intelectual, podrían ser capaces de tener más memoria que la mayoría de los pacientes.

Sucede que las investigaciones demostraron que cuanto más educada es una persona, más lento es el progreso de la enfermedad, pues esta educación parecería actuar como una barrera contra la enfermedad de Alzheimer, manteniendo las neuronas del cerebro activadas para contrarrestar el proceso.

Por eso, los especialistas recomiendan -a la gente con antecedentes genéticos o que ya esté afectada, hacer crucigramas, tratar de manejar las cuentas bancarias -sin calculadora, hacer juegos de letra, o juegos que impliquen cálculo y memoria, pues cuanto más actividad tenga el cerebro, mejor responderá antes cualquier afección.

¿Qué es el Deterioro Cognitivo Leve (DCL)?

¿QUÉ ES EL DETERIORO COGNITIVO LEVE (DCL)?

El DCL está considerado como un punto a mitad de camino entre los cambios cognitivos propios del envejecimiento normal y los cambios más importantes causados por una demencia. Sin embargo, el ser diagnosticado de DCL no implica necesariamente que se esté desarrollando demencia, ya sea Alzheimer u otro tipo.

Es cierto que la demencia tipo Alzheimer, que es la más común, se va desarrollando durante años, antes de que se manifiesten los síntomas, que van apareciendo poco a poco, es decir pasan por una fase intermedia en la que todavía no se puede diagnosticar la enfermedad y sí se aprecia deterioro cognitivo; por lo que el diagnóstico de DCL podría ser el preámbulo de ésta u otra demencia, pero no siempre es así, hay casos en los que el DCL puede ser la manifestación de algún trastorno estable o reversible y por lo tanto no progrese a demencia.

¿QUÉ PASA CUANDO SE PADECE DCL?
Cuando se padece DCL se puede ver afectada tanto la memoria como la atención, el lenguaje, el razonamiento, la lectura, la escritura…etc.

En función de qué capacidad o capacidades estén alteradas, se han descrito distintos tipos de DCL. La forma más frecuente de DCL es la que causa problemas de memoria. Este tipo de DCL es el conocido como DCL amnésico y se caracteriza por un tipo de pérdidas de memoria típicas de las fases iniciales de la enfermedad de Alzheimer, pero no llegan a cumplirse todos los criterios diagnósticos requeridos para hablar de dicha enfermedad, como, por ejemplo, no se experimenta desorientación o confusión en las rutinas de la vida cotidiana. Es decir, la persona sigue siendo independiente para llevar a cabo su vida.

¿CUÁLES SERÍAN ALGUNOS DE LOS SIGNOS DE DCL?
• No recordar dónde ha dejado las cosas (antes no le sucedía, o ahora le sucede con mucha más frecuencia).
• Olvidar citas o acontecimientos importantes (una visita médica importante, el cumpleaños o la próxima boda de un ser querido, por ejemplo).
• Tener problemas para encontrar la palabra adecuada en las conversaciones de manera frecuente.
• Dificultad para seguir el hilo en las conversaciones.

Todo esto nos puede suceder de forma puntual a cualquiera y no ser significativo. Los olvidos o fallos de memoria del envejecimiento normal son leves e intrascendentes y no tienen por qué preocuparnos. La característica esencial que debería alertarnos es que suceda de forma muy frecuente, que se convierta en un patrón repetitivo, entonces sí podría ser un síntoma de DCL.

¿CUÁLES SON LOS CRITERIOS DIAGNÓSTICOS DE DCL?
• La persona se queja de que tiene problemas de memoria y esto puede ser corroborado por alguien cercano.
• Disminución del rendimiento en memoria constatado por pruebas cognitivas (test), en comparación con otras personas de edad y nivel educativo similares, para lo que es necesario realizar una evaluación neuropsicológica.
• Su capacidad de juicio, percepción y razonamiento permanecen normales.
• No tiene problemas para desarrollar sus actividades cotidianas.

ALGUNOS FACTORES DE RIESGO
Existen algunos factores de riesgo que pueden hacer que algunas personas sean más susceptibles al mismo:
• Factores genéticos
• Tensión arterial alta y/o diabetes;
• Mantenerse poco activo física, social y mentalmente
• Tener un bajo nivel educativo.

¿QUÉ HACER SI HAY SOSPECHAS?
Una vez detectado que la memoria empeora progresivamente, que se repiten el mismo tipo de olvidos con frecuencia o que se olvidan cosas importantes que antes nunca se hubieran olvidado, es importante acudir a un experto que realice una valoración. Inicialmente se recomienda acudir al médico, quien decidirá si es pertinente o no la consulta a un neurólogo. También a un psicólogo que le hará las pruebas adecuadas para averiguar si existe y en qué grado, deterioro cognitivo. Estos datos serán de utilidad al médico.

Aunque no existe ninguna prueba que pueda confirmar el diagnóstico de DCL, el médico tratará de descartar otros factores que pudieran estar causando sus síntomas. Por ello, puede ser que le realice o solicite la realización de distintas pruebas:
• Exploración neurológica
• Análisis de sangre
• Escáner o una Resonancia Magnética

La evaluación neuropsicológica, realizada por un neuropsicólogo, permite conocer en detalle sus capacidades cognitivas. Sus resultados se compararán con los de personas de edad y nivel educativo similares. Por un lado, este tipo de evaluación aporta información muy útil que ayuda a orientar el diagnóstico y, por otro, sirve de referente de base para poder realizar un seguimiento detallado de su evolución en el tiempo.

RESPECTO AL TRATAMIENTO
El DCL puede derivar de otras alteraciones cuyo tratamiento contribuirá claramente a la reducción de los problemas cognitivos. Por ejemplo, puede ser que una persona con DCL tenga una hipertensión no controlada. La tensión arterial alta puede producir alteraciones en los vasos sanguíneos y en la circulación cerebral, y, como consecuencia, pueden experimentarse problemas de memoria y otras dificultades cognitivas. Con un tratamiento adecuado y un buen control de la tensión arterial es posible minimizar esos síntomas o modificar su progresión.

Es frecuente que muchas personas con DCL padezcan un trastorno depresivo, y la depresión, en sí misma, puede causar problemas de memoria. Por lo tanto, tratar adecuadamente la depresión puede ayudar a mejorar la memoria, a la vez que hacer que resulte más fácil afrontar los cambios en la propia vida.

Si el DCL resulta ser secundario de algún problema médico, tratando dicho problema muchas veces la situación será reversible o mejorará claramente (excepto cuando la causa en cuestión haya provocado alguna lesión cerebral irreversible).

En la actualidad, las medicaciones indicadas en el tratamiento de la enfermedad de Alzheimer no están aprobadas para su prescripción en el DCL. Por otro lado, puede suceder que el médico tenga firmes sospechas de que el DCL es, en realidad, el inicio de la enfermedad de Alzheimer, en ese caso el diagnóstico no será DCL sino Enfermedad de Alzheimer y entonces prescribe el tratamiento apropiado. El tratamiento, en fases muy leves, contribuye a cierta ralentización del proceso. Por otro, hay que saber que existen varios ensayos clínicos en marcha que tratan de frenar el curso de la enfermedad de Alzheimer.

CONSEJOS SOBRE ESTILOS Y HÁBITOS SALUDABLES
El hecho de ser diagnosticado de DCL puede suscitar dos tipos de reacciones: recibirlo con optimismo o con pesimismo. El optimista pensará que aún existe la posibilidad de que su situación no vaya a peor, mientras que el pesimista pensará que, probablemente, está en el inicio de una enfermedad de Alzheimer u otra demencia. En cualquier caso, es necesario convencerse de que, en el momento actual, se es competente y hay que seguir adelante, disfrutar de la vida y tratar de no hacer de los problemas de memoria la preocupación central de su vida, ya que la ansiedad que consiguientemente se genera suele hacer que la memoria empeore. Eso sí, es importante mantener un estilo de vida activo y saludable y cumplir con el seguimiento clínico que el médico recomiende para valorar su progresión.

Todas las personas mayores, con o sin DCL, deberían incorporar en su rutina los siguientes hábitos saludables:
• Evitar el aislamiento. Las personas con una vida social limitada o que pasan mucho tiempo solas pueden tener mayor riesgo de desarrollar una demencia.
• Mantenerse socialmente activo: participar en programas de voluntariado, acudir a reuniones de amigos y/o familiares, salir a realizar la compra, ir al cine o al teatro, etc. Además de combatir la soledad, este tipo de actividades contribuyen a mantener la mente ágil.
• Hacer ejercicio físico puede contribuir a reducir el riesgo de desarrollar problemas de memoria.
• Alimentarse correctamente. La dieta mediterránea, rica en verduras, legumbres, frutas, cereales, pescado y aceite de oliva, y pobre en grasas saturadas ha sido asociada a un menor riesgo de padecer DCL y Alzheimer.
• Dormir bien. A menudo, los problemas de memoria están relacionados con alteraciones del sueño.
• Ejercitar el cerebro. Realizar actividades que impliquen desafíos intelectuales, es decir, ejercitar la mente, ha sido frecuentemente asociado a mejores rendimientos de memoria. En el caso del DCL, puesto que las capacidades cognitivas están relativamente conservadas, es un buen momento para aprender y utilizar estrategias que ayuden a compensar los problemas de memoria.

El amor no se olvida

(dedicado a los pacientes de Alzheimer y sus cuidadores)

Tu mente divaga,
No sabes dónde estás.
De repente me miras extrañada
Como si no me recordaras.

Lo que antes te era tan familiar
Hoy se ha convertido,
En un mundo amenazante.
Lo cotidiano se torna en peligro.

Te sientes insegura,
Formulas continuas preguntas;
“¿Dónde estoy, ¿quién eres?”
Y sientes que te asechan las dudas.

Tu mirada profunda,
Se clava en mi mirada,
Con una lágrima en tus ojos,
Me dices; “No recuerdo nada”.

Y te recuerdo quien eres,
Y te digo estás en casa
Y te recuerdo soy tu hija
Y tú mi madre amada.

No te preocupes si olvidas,
Aquí estoy para ser tu memoria
Para traer a la luz tus recuerdos
Para que revivas tu historia.

Y se te olvida que olvidaste,
Te sientes en un abismo
Yo te sostengo fuertemente.
Te digo “aquí estoy contigo”.

Entre las penumbras del olvido
Me sonríes y abrazas,
Y te vuelvo a llenar de besos,
Cuando me besas con nostalgia.

Porque ha de permanecer
Un sentimiento que no se olvida,
Que ni el ladrón de los recuerdos
Puede borrar, aunque insista

Es el Amor que nos tenemos,
El cual será tu mejor recuerdo.
Y ni la crueldad del Alzheimer,
tuvo poder para romperlo

Libre en el cielo de tu enfermedad,
A mi lado vuelves a estar,
Con un amor tan grande
Que ningún ladrón pudo robar

Aunque te hable de forma espiritual
Estás presente y no me olvidas.
Aun desde el cielo eres mi madre,
Y yo en la tierra sigo siendo tu hija.

Ya no tengo que recordarte quien soy,
Ni donde estás ni donde estoy.
Ahora siempre vas conmigo.
La vida en Dios venció a la muerte
Y el Amor venció al olvido.

Teresa Madera

Tomado de: Teresa Madera