Los cinco sentidos y la enfermedad de Alzheimer 

Los 5 sentidos y la enfermedad de Alzheimer 

  La vía mediante la cual nos relacionamos y conocemos nuestro entorno son los sentidos, concretamente 5: el olfato, el gusto, la vista, el oído y el tacto. En el Alzheimer, la máquina que recoge toda la información y la interpreta está afectada, el cerebro, por lo cual estos sentidos se verán dañados.


  1. El olfato se ve afectado en fases muy iniciales de la enfermedad, llevando a veces a accidentes domésticos porque no se huele un escape de gas o una comida quemándose. E influyendo en otro de los sentidos también, el gusto, del que hablaremos más adelante.
  2. El gusto, como hemos comentado antes se ve perjudicado por la falta de olfato, una sensación parecida a cuando estamos constipados y con la nariz repleta de mocos que no olemos y las comidas a poco nos saben.  Pero no solo eso, en fases tardías de la enfermedad la persona deja de asociar un alimento con su sabor, justificado por el propio deterioro cognitivo que sufren.
  3. Además de la decadencia normal que sufre la vista con el paso del tiempo el Alzheimer también afecta de manera peculiar, como puede ser por la “ceguera al movimiento” o el cambio de las 3 dimensiones a una vista plana en 2 dimensiones. Debemos sumar a ello el problema que surge con los colores azul y violeta, o con las gamas de colores muy semejantes.
  4. Ahora hablamos del oído, un sentido muy poco investigado en su relación con la enfermedad, por lo que no podemos dar una información certera sobre su deterioro. Lo que si podemos dar es un pequeño consejo para que la comunicación sea más fácil: hablar de frente, en tono adecuado y de forma clara. Eso sí, hay que tener en cuenta si existe un deterioro en este sentido ya que la mayoría de pruebas para conocer el alcance del deterioro cognitivo se realizan de forma oral, así que una mala audición puede falsear un resultado.
  5. Por último vamos a hablar del tacto. También está muy poco investigado a pesar de que se trabaja mucho a través de este sentido, solo algunos estudios aislados nos dicen que un masaje en las manos puede calmar la agitación de una persona con demencia y que es bueno estimular al paciente a comer a través del tacto además de la estimulación verbal. Lo que está claro es que una caricia a veces es más efectiva que un te quiero cuando los sonidos son sordos.
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Los 10 nunca del cuidador Alzheimer 

Los 10 nunca del cuidador de Alzheimer

Nunca discutas con la persona con demencia, ponte de acuerdo con él.

Nunca trates de razonar con él, distrae su atención.

Nunca le avergüences, ensálzalo.

Nunca trates de darle lecciones, serénalo.

Nunca le pidas que recuerde, rememórale las cosas y los hechos.

Nunca le digas “ya te dije”, repíteselo cuantas veces haga falta.

Nunca le digas “tú no puedes”, dile “haz lo que puedas”.

Nunca le exijas u ordenes, pregúntale o enséñale.

Nunca condesciendas, dale ánimos.

Nunca fuerces, refuerza la situación.

Los errores más frecuentes cometidos por cuidadores de enfermos de Alzheimer

Los errores más frecuentes cometidos por cuidadores de enfermos de Alzheimer

Como probablemente sepas ya, atender a una persona con Alzheimer es una tarea tan dura como compleja. Además de conocer al afectado o afectada y manejar información sobre el proceso que está atravesando, son imprescindibles grandes dosis de esfuerzo, paciencia, constancia, capacidad de comprensión… En resumen: necesitaremos lo mejor de nosotros mismos en todos los sentidos. Pero incluso poniendo el máximo de nuestra parte, es casi inevitable cometer errores.

Entre los más comunes están los relacionados con la comunicación. Es obvio que, con frecuencia, resulta difícil tanto comprender lo que siente el enfermo como tener la certeza de que él nos ha entendido. Por eso en ocasiones, a menudo sin pretenderlo, intentamos demostrarles que tenemos razón y que ellos están equivocados a través de razonamientos lógicos, como si fuésemos a encender una luz en sus mentes que súbitamente les hiciese ser conscientes de la realidad que les rodea. Lo único que conseguiremos con esta clase de comportamiento es incrementar su estado de confusión y, lo que es peor, provocar que adopten una actitud defensiva.

Es importante aprender a no utilizar un lenguaje negativo: “no hagas eso”, “no digas eso”, “no tienes razón”, “no es cierto” y fórmulas similares son expresiones a evitar en la mayor parte de los casos. Tampoco debemos ‘forzar’ su memoria, por ejemplo con relatos sobre lo que ‘realmente sucedió’ cuando evoquen eventos pasados y percibamos distorsión en el relato.

Pero entonces… ¿qué hacemos? 

Una de las claves es aprender a comunicarnos más con emociones que con palabras, tanto a la hora de recibir como a la de emitir. Interpretemos el estado de ánimo de la persona que tenemos enfrente más allá de la literalidad de su discurso, busquemos maneras de hacerle sentir bien en lugar de preocuparnos por aclararle nuestra verdad o sus errores. Una forma de conseguir esto es llevar la conversación hacia temas positivos y agradables. También podemos darles muestras sencillas de cariño: en determinado momento, un abrazo o una caricia puede cambiar la irritación por bienestar.

El otro error más habitual es que el cuidador se olvide de sí mismo. Es fundamental mantener la motivación y la autoestima lo más altas posible, encontrar el tiempo y la forma de sentirnos bien a pesar de las dificultades. Recuerda siempre que si tú te dejas ir, habrá dos problemas donde antes había sólo uno. Estas son algunas claves que pueden resultarte de ayuda:

Ni dejar de informarnos, ni empacharnos de datos. Cuando el cuidador tiene vínculos emocionales con el enfermo, es normal que busque información sobre lo que le está pasando. Pero escuchar todo lo que nos dicen, leer todo lo que cae en nuestras manos, puede conducir a un estado de pánico poco justificado. Se trata de encontrar un equilibrio.

Confía en lo que haces. De lo contrario, tu esfuerzo perderá todo el sentido.

No te culpes. No pierdas de vista qué estás haciendo, por qué lo haces y, sobre todo, hasta dónde puedes llegar. No esperes de ti mismo milagros: sólo obtendrás frustraciones.

Aceptar no significa tirar la toalla. Debemos estar preparados para los momentos más duros de la enfermedad y asumir que hay cosas que no podemos revertir. Eso no significa rendirse, ni muchísimo menos.

Guarda tiempo de calidad para ti. Aunque sean diez minutos al día, necesitas reponer con regularidad tu depósito de ánimo. Por mucho que las cosas se tuerzan, no dejes nunca de hacerlo.

¿Qué has aprendido tú? ¿Cuál es tu experiencia personal?.

http://blog.fundacionmontemadrid.es/accion-social/los-errores-mas-frecuentes-cometidos-por-cuidadores-de-enfermos-de-alzheimer/

Qué es el Alzheimer?

La enfermedad de Alzheimer es la causa más habitual de demencia. 

La demencia es un término general que describe un deterioro de la capacidad mental, lo suficientemente grave como para interferir en la vida diaria.
El Alzheimer es una enfermedad cerebral que causa problemas con la memoria, la forma de pensar y el carácter o la manera de comportarse. 

Esta enfermedad no es una forma normal del envejecimiento. Es progresiva. Sus primeras fases se caracterizan por una disminución selectiva de la memoria; sus fases intermedias por confusión, irritabilidad, ansiedad y deterioro del habla; y en sus fases avanzadas el paciente se deteriora hasta el punto de que le resultan difíciles repuestas simples como tragar o controlar la vejiga.
Su diagnóstico definitivo tiene que realizarse a través de la autopsia, ya que no es la única enfermedad que produce demencia. En las autopsias, es frecuente encontrar formaciones de placas amiloides debido a los depósitos de una sustancia de localización extraneuronal llamada proteína β-amiloide y de ovillos neurofibrilares que se deben a la acumulación intraneuronal de la proteína tau hiperfosforilada asociada a los microtúbulos. 

Estas alteraciones se encuentran en todo el encéfalo pero especialmente en la corteza entorrinal, la amígdala y el hipocampo, estructuras que se van atrofiando progresivamente a medida que avanza la enfermedad.
En la actualidad, no existe una cura para la enfermedad de Alzheimer. 

No obstante, existen medicamentos que pueden ayudar a controlar o retrasar sus síntomas durante algún tiempo, especialmente en las primeras etapas de la enfermedad.

Consejos para una buena salud bucal en enfermos de Alzheimer 

Si usted está cuidando a alguien que sufre Alzheimer, aquí hay algunos consejos y técnicas de la Asociación de Alzheimer para ayudar a mantener una buena salud de la boca en estos casos.
1. Cepillar los dientes dos veces al día.

• Para que la limpieza de los dientes sea menos pesada, busque un cepillo de dientes que el paciente pueda manipular y que también sea fácil de usar para usted y otros cuidadores, si la persona necesita ayuda. Un cepillo de dientes eléctrico puede ser una buena opción, si el paciente puede tolerar la sensación de vibración

• Si la pasta dental hace que el proceso sea más difícil, omítala.

• Pregúntele al dentista si el paciente puede usar un gel con flúor o un enjuague para mantener el esmalte dental resistente.
2. Usar hilo dental una vez al día.

• Un portahilo puede facilitar el uso del hilo dental a quienes no son muy hábiles con los dedos. Los palillos especiales son una buena alternativa si el paciente aprieta los dientes.

• Consulte al dentista acerca del uso de una solución antimicrobiana para proteger las encías.
3. Limpiar la boca y la dentadura postiza después de cada comida.

• Algunos pacientes con Alzheimer no tragan bien. Limpie la boca del paciente eliminando cualquier resto de alimento y enjuáguela después de cada comida.

• Saque la dentadura postiza del paciente para limpiarla después de cada comida.

• Usando un cepillo de dientes con cerdas suaves, cepille suavemente las encías y el paladar del paciente.
4. Examinar visualmente los dientes y encías del paciente una vez al mes.

• Consulte al dentista del paciente sobre cualquier punto conflictivo que usted deba vigilar.

• Si las encías sangran o están inflamadas o enrojecidas, el paciente puede tener enfermedad de las encías y tendrá que visitar al dentista.
5. Programar visitas frecuentes al dentista (a partir del diagnóstico).

• Tenga una lista actualizada de los medicamentos del paciente para su dentista y para todos los trabajadores de cuidado de la salud.

• Acuda a un dentista lo antes posible si el paciente tiene dificultad o dolor al masticar o tiene mal aliento.

10 trucos para agilizar el cerebro 

10 trucos para agilizar el cerebro.
Si puedes hacer el crucigrama hasta con los ojos cerrados, es hora de que cambies a un nuevo reto para poder sacarle el mejor rendimiento a tu cerebro.

 

La curiosidad sobre el mundo que te rodea, el cómo funciona y el cómo entenderlo, mantendrá a tu cerebro funcionando a más velocidad y de forma más eficiente. Usa las ideas expuestas bajo estas líneas para emprender tu búsqueda del buen estado mental.

 

1. Usa tu otra mano

 

Pasa el día haciendo cosas con tu mano no dominante. Si eres zurdo abre las puertas con la mano derecha. Si eres diestro intenta usar las llaves con la mano izquierda. Esta sencilla tarea hará que tu cerebro establezca algunas conexiones nuevas y tenga que repensar la forma de realizar las tareas diarias. Ponte el reloj en la mano contraria para que recuerdes el reto del cambio de mano en las tareas.

 

2. Juegos mentales

 

Los juegos son una forma maravillosa de excitar y retar al cerebro. Los sudokus, crucigramas y juegos electrónicos tipo “brain training” son formas estupendas de mejorar la agilidad cerebral y la capacidad de memorizar. Estos juegos se basan en la lógica y en las capacidades verbales, matemáticas, etc. Además son divertidos. Se obtiene más beneficio practicando estos juegos un poquito cada día (15 minutos, más o menos) que haciéndolo durante horas.

 

3. Alimentar al cerebro

 

Tu cerebro necesita que comas grasas saludables. Céntrate en las grasas de pescado como las del salmón salvaje, frutos secos como las nueces, y aceites como el de linaza u oliva. Ingiere más esta clase de alimentos y reduce las grasas saturadas. Elimina por completo los ácidos transgrasos de tu dieta.

 

4. Ir por sitios diferentes

 

En coche, o a pie, busca nuevas rutas para llegar a donde quiera que vayas. Este pequeño cambio en la rutina ayuda al cerebro a practicar con la memoria espacial y las direcciones. Intenta cambiar de acera y altera el orden en que visitas tus tiendas preferidas para así cambiar la rutina.

 

5. Adquiere una nueva habilidad

 

Aprender una nueva habilidad pone a trabajar a múltiples áreas cerebrales. Tu memoria entrará en juego, aprenderás nuevos movimientos y asociarás las cosas de un modo diferente. Lee a Shakespeare, aprende a cocinar o a construir un avión con palillos, todo sirve para retar al cerebro y darte cosas nuevas en las que pensar.

 

6. Romper rutinas

 

Nos encantan las rutinas. Tenemos hobbies y pasatiempos que podemos hacer durante horas. Pero cuanto más nos habituamos a una tarea más se convierte en una naturaleza arraigada y menos trabaja nuestro cerebro al hacerla. Para ayudar de verdad a que tu cerebro se mantenga joven, rétalo. Cambia la ruta hacia el supermercado, usa tu mano contraria para abrir las puertas y cómete primero el postre. Todo esto forzará a tu cerebro a despertarse de sus hábitos y a prestar atención de nuevo.

 

7. Apréndete los números de teléfono

 

Nuestros modernos móviles memorizan todos los números que nos llaman. Nadie ha vuelto a esforzarse en recordar los números de teléfono, pero es una estupenda actividad para ejercitar la memoria. Apréndete un nuevo número de teléfono cada día.

 

8. Elegir un nuevo pasatiempo

 

Encuentra algo que te cautive, que puedas hacer fácilmente en casa y que no cueste demasiado dinero. Haz fotografías con una cámara digital, aprende a dibujar o a tocar un instrumento, practica nuevos estilos de cocina o escribe. Todas estas son buenas elecciones.

 

9. Leer libros distintos

 

Toma un libro que verse sobre un asunto que te sea completamente novedoso. Lee una novela que transcurra en el antiguo Egipto. Aprende algo de economía. Existen multitud de libros populares excelentes que tocan temas de no-ficción y que además de entretener cumplen el cometido de enseñar un montón de cosas sobre un tema concreto. Conviértete cada semana en un experto en algo nuevo.

 

Diversifica un poco tus lecturas, abandona los temas que te son familiares. Si normalmente lees libros de historia, pásate a una novela contemporánea. Lee a autores extranjeros, a los clásicos y elige otros al azar. Tu cerebro no solo se verá beneficiado por tener que trabajar imaginando otros períodos históricos, otras culturas y otras gentes, sino que además obtendrás historias interesantes que contarle a los demás, lo cual te hará pensar y establecer conexiones entre la vida moderna y las palabras.

 

10. Hacer listas

 

Las listas son maravillosas. Hacer listas nos ayuda a asociar unos datos con otros. Haz una lista de los lugares a los que has viajado. Haz una lista de todas las comidas sabrosas que has probado. Haz una lista con los mejores regalos que has recibido. Haz una lista mental diaria para ejercitar a la memoria y para conseguir nuevas conexiones cerebrales.

 

Pero no dependas demasiado de ellas, haz una lista con todo lo que necesitas comprar pero luego trata de no usarla en el supermercado. Usa la lista una vez que hayas metido todos los productos en la cesta simplemente para comprobar tu memoria. Haz lo mismo con tu agenda de quehaceres diarios.

Estrada Douglas 

5 HÁBITOS QUE PUEDES ADQUIRIR PARA EVITAR SUFRIR MAL DE ALZHEIMER EN EL FUTURO 

5 HÁBITOS QUE PUEDES ADQUIRIR PARA EVITAR SUFRIR MAL DE ALZHEIMER EN EL FUTURO
Esta enfermedad cada día se apodera de mayor cantidad de población, generalmente sobre los 65 años.
Desde no recordar en dónde dejaste las llaves hasta olvidar incluso tu propio nombre, el Alzheimer es una enfermedad neurodegenerativa del sistema nervioso central que arrasa con el afectado hasta olvidar todo sobre sí. A pesar de su gravedad, existen hábitos que pueden ayudarte a prevenir este mal.

Esta enfermedad cada día se apodera de mayor cantidad de población, generalmente sobre los 65 años, estimando incluso para Chile aumentar en un 200% los casos posicionándolo como uno con los mayores índices de América Latina.

Entonces, ¿qué medidas se pueden tomar para no padecerlo?, según datos entregados por la Sociedad Española de Neurología al diario online elmundo.es, existen 5 hábitos fundamentales que te ayudarán a prevenir el “desconocido” origen de esta enfermedad en tu cerebro antes que sea demasiado tarde.

1. Cuida tu corazón: no fumes

Los daños producidos por el humo del cigarrillo en el cuerpo son bastantes. De allí provienen enfermedades cardiovasculares como la hipertensión, la diabetes, la obesidad y el colesterol. Al respecto, David Pérez, jefe de Neurología del Hospital Infanta Cristina de Parla, reitera que “hay que poner toda nuestra atención para modificar estos factores a lo largo de los años”.

En tanto, destacando como uno de los factores de riesgo sobre los que hay más evidencia, puesto que el estilo de vida tiene una relación directa, Pedro Cano, responsable del Programa de Atención a Demencia en Sanitas, explica que hay que tener mucho cuidado con el tabaco, ya que el riesgo de demencia es un 45% más alto entre las personas fumadoras.

2. No te quedes sentado todo el día

Tampoco significa que salgas a trotar cada mañana (aunque eso sería lo ideal), pero “camina al menos una media hora al día” recomienda Cano, puesto que “está demostrado que mantenerse activo físicamente reduce la frecuencia de demencias en general y de Alzheimer en particular.

Mantener tu cuerpo activo, idealmente haciendo algún deporte, ayudará a mantener el cerebro ocupado en enviar funciones a cada extremidad.

3. ¡Come frutas!

Si bien no hay muchos estudios sobre la relación directa de los alimentos con el Alzheimer, se han atribuido propiedades protectoras contra la demencia a alimentos como las manzanas, las fresas, la zanahorias, los cítricos, el brócoli, la calabaza, las uvas, los tomates, el pescado y las legumbres.

4. Ejercita tu cerebro: lee

“Quienes han estimulado más su mente tienen menos posibilidades de presentar demencia, y si la tuvieran, ésta aparecería más tarde”, afirma Pérez, “una buena actividad mental está relacionada con una menor disminución del hipocampo, una parte del cerebro fundamental para la memoria que suele ser la primera en verse afectada por la enfermedad de Alzheimer”.

Al respecto se recomienda aprender; ya sea algún idioma o tocar un instrumento, leer habitualmente. Si no, también puedes hacer sudokus y crucigramas. “Es importante concienciar a la gente de que no sólo hay que mantener el cuerpo sano, sino también la mente”, explica Luis García, psicólogo de la Fundación Alzheimer.

5. No te conviertas en un ermitaño, ¡relaciónate!

Los expertos recomiendan mantener constantes relaciones sociales, desde hablar con el cartero a conversar una larga tarde con los tuyos. “Socializar implica muchas cosas: desplazarte a un lugar, conversar con otras personas, escuchar lo que dicen, dar argumentos en un sentido o en otro… con todo esto, sin darte cuenta, mantienes tu mente activa y alerta”, explica Cano señalando como lo más sano “tener una vida social intensa”.

Fuente: lagranepoca.com

Alztivista Alzheimer