¿De qué te quejas….?

De que te quejas…???

Escuchar decir: “Que triste es comer sin tener hambre…!!!” y mi mente pensó en el momento: “Más triste es no poder comer y tener hambre…”

¿Y Tú qué…?

Tú, que te quejas y reclamas lo que no recibes, ¿has pensado en lo que no das?

Tú, que te lamentas porque sufres, ¿te has dado cuenta de cuánto haces sufrir?

Tú, que acusas a los demás de ignorantes, ¿eres consciente de lo mucho que no sabes?

Tú, que condenas a los que se equivocan y fallan, ¿te das cuenta de tus propios fallos?

Tú, que desconfías de los amigos sinceros, ¿alguna vez te has analizado con sinceridad?

Tú, que te quejas de tus penurias, ¿no eres capaz de ver que tienes mucho más que los demás?

Tú, que criticas al mundo, ¿alguna vez  has hecho algo para mejorarlo?

Tú, que sueñas con el cielo, cuando te enfrentes al infierno ¿qué llevas dentro?

Tú, que te crees tan modesto, ¿no estarás orgulloso de ser tan humilde?

Tú, que constantemente condenas el mal, ¿estás comprometido a difundir el bien a través de tu vida?

Tú, que criticas la indiferencia, ¿siembras la compasión y el amor a tu alrededor?

Tú, que te irritas contra la pobreza, ¿estás usando bien tus recursos?

Tú, que no soportas las espinas, espero que no estés cultivando rosas.

Tú, que tanto lamentas la oscuridad, ¿eres capaz de brillar con luz propia?

Tú, que tanto te ocupas y preocupas por ti mismo, ¿te preocupan también los demás?

Tú, que te sientes tan pequeño, ¿alguna vez has intentado crecer y madurar?

Tú, que te quejas de la soledad, ¿eres una buena compañía?

Tú, que no soportas la enfermedad, ¿qué haces por tu salud?

Tú, que anhelas la unidad, la armonía y la concordia, ¿has combatido la discordia en tu propia vida, en tu propio hogar?

“Tú, que te consideras cristiano, ¿alguna vez le has pedido a Jesús que venga a morar en tu corazón?”

Reflexiones – José Luis Prieto

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Evitar la deshidratación en enfermos de Alzheimer 

Evitar la deshidratación: el agua 
La  necesidad  de  agua  del  organismo  está  en  torno  a  2,5  litros  al  día.  El  agua  es  el nutriente  más  importante  para  el  mantenimiento  de  la  vida.  Interviene  en  la mayoría  de  las  funciones  del  organismo  (digestión,  temperatura,  composición  de  la sangre o reparación de tejidos, entre otras). 

Con  la  edad,  vamos  perdiendo  las  ganas  de  beber  agua.  Aunque  seguimos  necesitando el  agua  no  sentimos  sed,  por  lo  que  debemos  estar  alerta  a  los  síntomas  de  deshidratación  (piel  seca,  pérdida  de  peso,  bajada  de  tensión  arterial  y  del ritmo del corazón). 
✔Para evitar la deshidratación se recomienda:  Ofrecer,  a  la  persona  a  la  que  cuida,  de  seis  a  ocho  vasos  de  líquido al día (agua, infusiones, zumo, caldo…). 

Repartir la cantidad de líquidos a lo largo del día. 

Administrar  los  líquidos  a  una  temperatura  adecuada,  según  preferencia y tolerancia de cada persona.

Si tiene problemas para llevar el vaso a la boca, utilice pajillas. 

En  caso  de  dificultad  para  tragar  líquidos,  puede  utilizar  espesantes  comerciales  o gelatinas para obtener la textura adecuada. 

En  caso  de  vómitos  o  diarreas:  se  recomiendan  la  ingesta  de  sueros  de  rehidratación oral, en pequeños sorbos. 
✔Signos de alerta que indican dificultades en la ingesta de alimentos 

Enfermedades repiratorias frecuentes (Tos, neumonía, bronquitis…) 

Pérdida de peso. 

Fatiga general. 

Fiebre después de las comidas. 

Sensación de hambre después de comer.  

Negación a querer tomar algunos alimentos. 

Negación a la ingesta de líquidos. 

Estado de deshidratación. 

Estado de desnutrición.

12 Pautas para tratar con enfermos de Alzheimer 

12 Pautas para tratar con enfermos de Alzheimer
1. Sigue una rutina diaria. En una cabeza llena de lagunas es necesario tratar de seguir una rutina diaria que permita a la persona sentirse menos insegura y desorientada. Realizar actividades diarias y seguir un mismo horario puede facilitar la confianza en sus cuidadores y ayudar a que esas tareas las haga de una forma más fluida.

Es bueno tratar de incluir a la persona con Alzheimer en el proceso de realizar las actividades diarias como la preparación de la comida, poner la mesa, guardar los platos. Esto puede ayudar a mantener las habilidades funcionales.

También es importante permitirle tener tanta independencia como sea posible, aún si eso significa que las tareas no están hechas a la perfección y aunque a veces tengas que volver a hacerlas tú.
2. Ten visibles objetos y fotos conocidos. El Alzheimer es una enfermedad en la que la pérdida de memoria ocurre en las situaciones cotidianas y más próximas al tiempo presente, por lo que en muchas ocasiones la persona puede recordar historias pasadas, de su infancia, de tiempos lejanos. Por eso si tiene a mano objetos familiares y fotos de personas conocidas, la persona se sentirá más cómoda, confiada y con un mejor estado de ánimo.
3. Nunca dejarla sola. Las personas con esta enfermedad suelen tener momentos de mucha activación, en los cuales no paran de moverse y de buscar o mover objetos. Por eso es necesario tener un control de en qué lugar está la persona en todo momento, para evitar problemas de caídas, salidas a la calle o posibles accidentes.
4. Ayudarle a ejercitar su memoria. Cuando la persona realiza actividades en las que puede ejercitar su memoria los resultados son increíbles. No es necesario realizar ejercicios con gran dificultad, un simple juego de emparejar cartas, las sopas de letras o cantar canciones puede ser de gran utilidad.
5. Incluir la actividad física en su rutina diaria. Una persona con Alzheimer no tiene por qué ser un enfermo postrado en una cama, a no ser que ya su cuerpo no le permita el movimiento. Por eso, para mantener su cuerpo activo, disminuir los problemas físicos típicos de la edad y facilitar el sueño, es importante que todos los días tengan un espacio en el que poder realizar una actividad física. Andar, nadar, bailar suelen ser muy utilizadas.
6. Hacer cosas divertidas. Para el enfermo de Alzheimer es importante reírse y estar alegre, pues les mantiene activos y con un mejor estado de ánimo. Hay muchas formas de hacerlo y muy simples. A veces puede ser viendo un programa de la tele, escuchando música de su época, viendo un álbum de fotos y recordándole sus viejas historias. Sobre todo, y aunque a veces es bastante cansado y repetitivo, es importante dejarlos hablar.
7. Estar con él/ella. Para la persona es muy importante continuar viendo a sus familiares, a los amigos, a los conocidos del barrio. Seguir manteniendo sus relaciones les ayudará a ejercitar su memoria, a sentirse en confianza y a mejorar su estado de ánimo.
8. Dirigirse a la persona con palabras sencillas.Para que la persona comprenda lo que se le dice es necesario utilizar palabras sencillas, frases cortas y un tono de voz amable y tranquilo. A veces es necesario recordarle a la persona quienes somos, si parece que no lo reconoce y no ofendernos si se porta bruscamente o nos responde con malos modos, pues la persona está reaccionando así porque está confundida, es completamente normal.
9. Permítele suficiente tiempo para responder. Es importante respetar su ritmo y no interrumpirle. Y si está luchando por encontrar una palabra o comunicar un pensamiento, debemos tratar de proporcionarle la palabra que está buscando lo más amablemente posible.
10. Reducir las distracciones y el ruido. La televisión o la radio muy altas, reuniones con mucho barullo, mucho movimiento de la gente a su alrededor, o las prisas pueden hacerle sentir nervioso. Por eso, mantener la casa en calma y con poco ruido es bueno para ayudar a la persona a mantenerse tranquila, a no agitarse y confundirse.

Además, es importante ser comprensivo cuando ocurran accidentes, conservar la calma y tranquilizar a la persona si está angustiada y tratar de evitarlos en el futuro.

También es bueno apagar la televisión cuando estén presentando programas violentos o perturbadores, porque es posible que la persona no sea capaz de distinguir entre un programa de televisión y la realidad.

Y cuando llegue la noche, lo más favorable es establecer un tono quieto y tranquilo para alentar el sueño, mantener las luces bajas e incluso poner música relajante si parece que la persona la disfruta.
11. Distraerla ante la agitación. Cuando una persona con Alzheimer parezca presentar agitación o frustración en el curso de la actividad, lo más favorable es ayudarle amablemente a realizar lo que estuviera haciendo o tratar de distraerla orientándola hacia algo diferente. Además, es importante tener paciencia y calma ante los momentos complicados del día, como la hora de la ducha, cuando aparece la desconfianza, ante sus palabras malsonantes, gritos o nerviosismo…

Debemos evitar discutir con la persona sobre lo que ve u oye y tratar de responder a los sentimientos que manifieste.
12. El cuidador debe descansar. Este punto es uno de los más importantes, pues es el que va a ayudar a que todos los puntos anteriores se hagan de la mejor forma posible. Un cuidador no puede estar las 24 horas del día en contacto con el enfermo de Alzheimer. Es importante desconectar de la problemática y descansar, pues el trato con una persona con Alzheimer es muy irritante en muchas ocasiones. Asociarse a un grupo de apoyo para familiares suele ser algo muy útil.