Hablar con alguien que padece Alzheimer 

HABLAR CON ALGUIEN QUE PADECE ALZHEIMER
El Alzheimer es una de las enfermedades más devastadoras que cualquier individuo o familia pueden enfrentar. La enfermedad hace que las personas vivan en un estado continuo de confusión. Nada es familiar para ellos: no reconocen la habitación en que la que duermen, los muebles, sus rutinas diarias, las caras que ven todos los días, incluso sus propios familiares. Pues bien, imagine cómo se sentiría si cuando está conduciendo, se da cuenta de que está perdido. Al principio, se sentiría enojado y frustrado ya que no sabe por donde ir, se puede sentir irritado con el desafortunado copiloto que trata de ayudarle. Y luego, puede que el miedo se apodere de usted debido al camino desconocido que ha cogido y la amenaza de peligro a cada paso que da. Esta es una analogía para alguien con Alzheimer, con la diferencia de que en su caso es real. Los síntomas del Alzheimer son, entre otros, frustración, confusión y miedo, ya que viven en  un mundo lleno de persona extrañas dándoles instrucciones. Por tanto, es lógico pensar que muestren ira o agitación.
Dada esta complicada situación, ¿cómo se puede comunicar con una persona que padece esta terrible enfermedad? ¿Cómo se puede conseguir dejar a un lado el miedo, la ira y la confusión para tener una conversación amorosa?  A continuación se proponen algunas sugerencias que, además, puede compartir con todos los miembros de su familia cuando visiten a alguien en estas circunstancias.
Calma antes de la visita. Su objetivo es conseguir estar emocionalmente preparado y a gusto. Respire profundamente, y trate de relajarse, de esta manera podrá transmitir tranquilidad y  “buen rollo”. Lo mejor es entrar en la sala y saludar diciendo: “Hola papá, soy yo, María, tu hija,” por lo que no tendrá que adivinar quien es  usted y sentirse avergonzado.

La realidad de su ser querido ha cambiado. No debe hacerle ver que  está perdiendo contacto con la realidad. Así, si el enfermo cree que su madre sigue viva o que su hijo es todavía pequeño, usted simplemente debe mostrar que le está escuchando en vez de hacerle ver la realidad.
Tenga paciencia con “la repetición”. Cada vez que le haga una pregunta (aunque se la haya hecho ya tres veces) actúe como si fuera una nueva pregunta para usted. Responda con un tono de voz tranquilizador.
Haga preguntas que tengan una respuesta afirmativa o negativa. Una pregunta abierta como “¿Qué tal va el día, papá?” No es aconsejable, ya que su realidad es el aquí y ahora. Se pretende evitar que las preguntas requieran recuperar información de la memoria y que el enfermo pueda sentirse avergonzado o enfadado consigo mismo por no ser capaz de recordar.
Mensaje general: “No se preocupe por lo que dice o hace su ser querido, esto lo hace todo mucho más difícil. Trate de transmitir amor, respeto y lo mucho que le gusta estar con él.

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