¿Por qué los pacientes de Alzheimer sienten miedo? 

¿Por qué los pacientes de Alzheimer sienten miedo?
Cuando un paciente es diagnosticado de Alzheimer, siente miedo porque no conoce de qué manera cambiará su vida. La familia es quien más puede ayudar a los pacientes de Alzheimer a aceptar su condición, seguida por las asociaciones familiares y las empresas que les pueden ayudar, según un informe de la Confederación Española de Asociaciones de Familiares de Personas con Alzheimer y otras Demencias (CEAFA).
Es importante no sólo el miedo que puede sentir un, paciente de Alzheimer sino también la inquietud que sienten sus familiares en el momento en que recibe el diagnóstico. Según detalla el informe, el 66 por ciento de los familiares siente miedo cuando conoce el diagnóstico.
Para solucionar este problema, es fundamental que los familiares se informen mejor sobre los servicios que tienen a su disposición. El 37 por ciento de los familiares no tiene suficiente información sobre las asociaciones de familiares que pueden prestarles ayuda, y el 35 por ciento no conoce los servicios asistenciales y de soporte.

Cómo evitar que el enfermo de Alzheimer sienta miedo
Una persona con Alzheimer puede sentir miedo al cambio y también ansiedad al mezclar el presente con sucesos del pasado. Por ejemplo, estas personas pueden sentir estrés al pensar que sus hijos ya deberían haber llegado a casa del colegio, cuando realmente en la actualidad sus hijos ya son mayores y trabajan.
Las personas que cuidan a estos pacientes pueden sentirse preocupados al no entender por qué la persona con Alzheimer siente miedo. Sin embargo, los familiares y demás cuidadores del enfermo pueden tranquilizarle aunque no conozcan la razón detrás de este miedo, pues solamente es necesario ofrecer cariño y comprensión.
Los  enfermos de Alzheimer también sienten incertidumbre por el futuro, y pueden sentir ansiedad en el caso de sufrir episodios de paranoia o de alucinaciones. Es importante escucharles y hacerles ver que no están solos.

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Hablar con alguien que padece Alzheimer 

HABLAR CON ALGUIEN QUE PADECE ALZHEIMER
El Alzheimer es una de las enfermedades más devastadoras que cualquier individuo o familia pueden enfrentar. La enfermedad hace que las personas vivan en un estado continuo de confusión. Nada es familiar para ellos: no reconocen la habitación en que la que duermen, los muebles, sus rutinas diarias, las caras que ven todos los días, incluso sus propios familiares. Pues bien, imagine cómo se sentiría si cuando está conduciendo, se da cuenta de que está perdido. Al principio, se sentiría enojado y frustrado ya que no sabe por donde ir, se puede sentir irritado con el desafortunado copiloto que trata de ayudarle. Y luego, puede que el miedo se apodere de usted debido al camino desconocido que ha cogido y la amenaza de peligro a cada paso que da. Esta es una analogía para alguien con Alzheimer, con la diferencia de que en su caso es real. Los síntomas del Alzheimer son, entre otros, frustración, confusión y miedo, ya que viven en  un mundo lleno de persona extrañas dándoles instrucciones. Por tanto, es lógico pensar que muestren ira o agitación.
Dada esta complicada situación, ¿cómo se puede comunicar con una persona que padece esta terrible enfermedad? ¿Cómo se puede conseguir dejar a un lado el miedo, la ira y la confusión para tener una conversación amorosa?  A continuación se proponen algunas sugerencias que, además, puede compartir con todos los miembros de su familia cuando visiten a alguien en estas circunstancias.
Calma antes de la visita. Su objetivo es conseguir estar emocionalmente preparado y a gusto. Respire profundamente, y trate de relajarse, de esta manera podrá transmitir tranquilidad y  “buen rollo”. Lo mejor es entrar en la sala y saludar diciendo: “Hola papá, soy yo, María, tu hija,” por lo que no tendrá que adivinar quien es  usted y sentirse avergonzado.

La realidad de su ser querido ha cambiado. No debe hacerle ver que  está perdiendo contacto con la realidad. Así, si el enfermo cree que su madre sigue viva o que su hijo es todavía pequeño, usted simplemente debe mostrar que le está escuchando en vez de hacerle ver la realidad.
Tenga paciencia con “la repetición”. Cada vez que le haga una pregunta (aunque se la haya hecho ya tres veces) actúe como si fuera una nueva pregunta para usted. Responda con un tono de voz tranquilizador.
Haga preguntas que tengan una respuesta afirmativa o negativa. Una pregunta abierta como “¿Qué tal va el día, papá?” No es aconsejable, ya que su realidad es el aquí y ahora. Se pretende evitar que las preguntas requieran recuperar información de la memoria y que el enfermo pueda sentirse avergonzado o enfadado consigo mismo por no ser capaz de recordar.
Mensaje general: “No se preocupe por lo que dice o hace su ser querido, esto lo hace todo mucho más difícil. Trate de transmitir amor, respeto y lo mucho que le gusta estar con él.

Diez mandamientos para una vejez feliz 

DIEZ MANDAMIENTOS PARA UNA VEJEZ FELIZ
1. Cuidarás tu presentación todos los días. Vístete bien, arréglate como si fueras a una fiesta. ¡Qué más fiesta que la vida!.
2. No te encerrarás en tu casa ni en tu habitación. Nada de jugar al enclaustrado/a o al preso voluntario/a. Saldrás a la calle y al campo de paseo. El agua estancada se pudre y la máquina inmóvil se enmohece.
3. Amarás al ejercicio físico como a ti mismo/a. Un rato de gimnasio, una caminata razonable dentro o fuera de casa. Contra inercia, diligencia.
4. Evitarás actividades y gestos de viejo/a derrumbado/a. La cabeza gacha, la espalda encorvada, los pies arrastrándose. ¡No! Que la gente diga un piropo cuando pasas.
5. No hablarás de tu vejez ni te quejarás de tus achaques. Con ello, acabarás por creerte más viejo/a y más enfermo/a de lo que en realidad estás. Y te harán el vacío. Nadie quiere estar oyendo historias de hospital. Deja de auto llamarte viejo/a y considerarte enfermo/a.
6. Cultivarás el optimismo sobre todas las cosas. Al mal tiempo buena cara. Sé positivo, ten buen humor en las palabras, sé alegre de rostro, amable en los ademanes. Se tiene la edad que se ejerce. La vejez no es cuestión de años sino un estado de ánimo.
7. Serás útil a ti mismo y a los demás. No eres un parásito ni una rama desgajada voluntariamente del árbol de la vida. Bástate hasta donde sea posible y ayuda. Ayuda con una sonrisa, con un consejo, un servicio.
8. Trabajarás con tus manos y tu mente. El trabajo es la terapia infalible. Cualquier actitud laboral, intelectual, artística… Medicinas para todos los males, la bendición del trabajo.
9. Mantendrás vivas y cordiales las relaciones humanas. Desde luego que las que anudan dentro del hogar, integrándose a todos los miembros de la familia. Ahí tienes la oportunidad de convivir con todas las edades, niños, jóvenes y adultos, el perfecto muestrario de la vida. Luego ensancharás el corazón a los amigos, con tal que los amigos no sean exclusivamente viejos como tú. Huye del bazar antigüedades.
10. No pensarás que todo tiempo pasado fue mejor. Deja de estar condenando a tu mundo y maldiciendo tu momento. Alégrate de que ser parte del mismo y poder ver muchas cosas lindas y nuevas.

¡No te olvides de reír a menudo para mantener la salud!
Autor desconocido.

Los deseos de un anciano

LOS DESEOS DE UN ANCIANO
Deseo que me hagas sentir que soy amado, que soy útil todavía, que no estoy solo.

Deseo que cuando comamos en la misma mesa me des conversación a pesar de que yo apenas hable.

Deseo que me ames por lo que soy y no por lo que tengo.

Deseo que me des cariño y comprensión en esta mi última etapa.

Deseo que no bromees de mi paso vacilante o de mi mano temblorosa.

Deseo que comprendas mi incapacidad de oír como antes, por eso cuando me hables hazlo despacio y claro pero sin gritar.

Deseo que tengas en cuenta que mis ojos se están nublando y no me eches en cara cuando tropiezo o derramo la taza de café sobre la mesa.

Deseo que tengas tiempo para escucharme sin prisa, aunque lo que yo te diga te importe poco o nada.

Deseo que no me digas! Ya me has contado tres veces lo mismo! Y que me escuches como si fuera la primera vez que te lo cuento.

Deseo que me recuerdes los aciertos y éxitos de mi vida pasada y que no me hables de mis errores y fracasos.

Deseo sentir la caricia de tu mano sobre la mía y escuchar sin agobiarme suaves palabras de ánimo.

Deseo permanecer en mi casa o en la tuya.

Cuando esté al final de mis días háblame entonces de la misericordia de Dios.

Gracias, mil gracias por atender mis deseos.

Un día otros lo harán posiblemente para ayudarte a ti, por que el tiempo pasa muy deprisa…

Consejos para ir de vacaciones con un enfermo de Alzheimer.

La llegada del verano genera inquietud a aquellas personas que conviven con un enfermo de alzhéimer y se encargan de sus cuidados. ¿Podemos irnos de vacaciones? ¿Cuál es el mejor destino? ¿Lo desestabilizaremos? ¿Cómo afrontamos el viaje? ¿Qué necesitará? Los expertos aseguran que lo «ideal» es que el enfermo de alzheimer mantenga siempre la misma rutina, en el mismo entorno. En invierno y en verano. 

Sin embargo, la dureza de la enfermedad, sobre todo para quien se encarga a diario del paciente, obliga al cuidador a «tomar aire, a desconectar y a disfrutar de unos días de vacaciones» para poder afrontar la rutina del año desde otra perspectiva. 

Las vacaciones no deben estar reñidas con el cuidado de un paciente de alzhéimer que puede viajar y disfrutar también de otro entorno diferente siempre que, eso sí, se tengan en cuenta una serie de recomendaciones. Levante-EMV enumera los principales consejos que recomiendan los expertos de la mano de Emili Marmaneu, presidente de la Federación Valenciana de Asociaciones de Familiares de Enfermos de Alzhéimer (Fevafa), entidad que engloba a treinta y dos asociaciones de la Comunitat Valenciana. 

«Es cierto que lo mejor para un enfermo de alzheimer es no salir de su entorno, de su rutina. Pero todos necesitamos vacaciones y si se tienen en cuenta una serie de recomendaciones no tiene por qué haber problemas. Eso sí, si el destino es un lugar conocido para ellos (la casa del pueblo, por ejemplo), mejor. Sin embargo, si el pueblo se encuentra a 800 kilómetros, tal vez sea mejor evitarlo», explica. 

Para el viaje, «mejor en vehículo propio que en autobús o tren; es positivo hacerle partícipe de los preparativos y mantener un poco la rutina (levantarse a la misma hora, desayunar…); y hay que tener en cuenta que es mejor no mostrar prisas ni acelerar su ritmo. Eso sí, si el destino está my lejos o implica un viaje en avión es mejor dejar al familiar en una residencia y explicarle, tantas veces como sea necesario, que solo se quedará unos días porque está de vacaciones». Una vez en el destino, «es mejor ponerse en contacto con una asociación de familiares cercana, usar un método de identificación por si se desorienta y compartir los cuidados del enfermo con otros familiares».

La pregunta se repite todos los veranos en aquellas familias que conviven con un enfermo de alzhéimer. ¿Dónde nos vamos de vacaciones? ¿Será perjudicial? La Federación Valenciana de Asociaciones de Familiares de enfermos de Alzhéimer (Fevafa) detalla una guía con consejos prácticos a tener en cuenta:

Claves a tener en cuenta antes y después del viaje

En coche propio

El viaje, en vehículo particular para realizar las paradas necesarias en sitios sin excesivo bullicio.

Evitar grandes distancias

Un destino conocido para el enfermo (como la casa del pueblo) es lo ideal, aunque si ésta se encuentra a 800 kilómetros no, ya que no se recomiendan largas distancias.

Partícipe de los preparativos

Se recomienda hacer un ejercicio de reminiscencia y recordar cómo ellos preparaban las vacaciones, por ejemplo.

Información a la familia

Quien vaya a estar en contacto con el paciente debe saber las particularidades de la enfermedad.

Métodos de identificación

Con una pulsera o un colgante con su nombre y teléfono del cuidador.

Objeto personal

Puede ser alguna foto, ropa que le guste o una foto a la que esté habituado y se pueda trasladar, para que le de seguridad.

Contacta con asociación de familiares

Las entidades abren en verano y pueden dar consejos o ayudar a resolver situaciones difíciles.

Rutina

Hacer siempre lo mismo, también en verano y mantener la rutina de desayuno, paseo, piscina… (por ejemplo)

Hidratación

Debe seguir una dieta equilibrada y con suficiente líquido para evitar la deshidratación.

Estimulación y cariño

Realizar actividad física y estimular al paciente. Hay que dedicarle tiempo y compartir los cuidados.

Fuente:

http://www.afabaix.org/es/content/consejos-para-ir-de-vacaciones-con-un-enfermo-de-alzheimer?utm_content=bufferb5162&utm_medium=social&utm_source=facebook.com&utm_campaign=buffer