Poesía de los Ancianos 

Poesía de los Ancianos
Que pena es llegar a viejos.

Sin tener quien nos comprenda.

Los Hijos nos ven de lejos.

Los nietos no nos recuerdan.

Y con las piernas arrastras.

Y una terrible ceguera.

Caminamos paso a paso.

Arqueando las caderas.

Yo pido a la providencia.

Haber si de mi se acuerda.

Por que ya no puedo más.

Con esta horribles cadena.

Los hijos ya no nos quieren.

Los nietos ya nos desprecian.

Sin pensar que poco a poco.

Correrán la misma senda.

Nadie nos puede tener.

Tienen la casa pequeña

Pequeño es su corazón.

Y maltrecha su conciencia.

Y si por nosotros preguntan.

Ellos alegres contestan.

Llenos de satisfacción.

Están en la Residencia.

Es nuestra segunda casa.

Puesta por la providencia

En ella vivimos unidos.

En la alegría y la pena.

Esperando una visita.

De cariño que no llega.

Y si llega llega tarde.

Y el reloj parado queda.

Nos vamos para el otro mundo.

Agotados por la pena.
Anónimo 

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Amar a un adulto mayor


Amar a un adulto mayor…

Es tener la paciencia de escuchar repetidas ocasiones historias del pasado, de lugares que ya no existengetImage y de costumbres que ya no se practican, porque todo lo demás es difícil de recordar.

Es comprender que escaparon de nuestro mundo, para vivir en uno propio llamado “demencia”.

Es ayudarlos a realizar actividades, que muchas veces ellos(as) hicieron por nosotros cuando eramos niños(as).

Es convertirse en sus manos o sus pies, porque los suyos ya no funcionan como antes.

Es olvidarse de la frase “a mi no me toca” y hacerlo todo con gusto, como si fuera para nosotros(as) mismos(as).

Es comprender que son personas muy valiosas, que son poseedores de algo que ningún ser humano, ni aún con todo el dinero del mundo podría adquirir de un momento a otro si quisiera: “experiencia”.

Que conservan uno de los más grandes tesoros que todos deseariamos de jovenes: “sabiduría”.

Pareja_ancianosQue pueden actuar de una forma inigualable ante las contrariedades de la vida porque tienen algo que muchos añoran y no consiguen: “paciencia”.

Y más que eso, están llenos de algo que le falta al mundo entero y que nos convertiría en mejores seres humanos, si tuvieramos sólo un poco del que ellos y ellas tienen para dar: “amor”.

Amar a un adulto(a) mayor es un mandato divino “amarás a tu prójimo como a ti mismo”, y más aún cuando nuestro prójimo más cercano es uno o una de estos seres excepcionales, que tienen tanto que darnos, si tan solo nos dispusieramos a recibirlo.

Si tan solo pudiéramos comprender que algún día, el tiempo también agregará luces plateadas a nuestros cabellos y se encargará de que vivamos en este mundo, en donde ellos y ellas viven ahora; un mundo que muchas veces está lleno de falta de oportunidades, desprecio, incomprensión e impaciencia por parte de los que les rodean, ese mundo es el que en un futuro no muy lejano, todos y todas nosotros(as) cosecharemos los frutos que estemos sembrando el día de hoy.

Por Lic. Alejandra Marín Jiménez, Enfermera del Grupo Numar, Costa Rica


Pensando en voz alta: A mi abuela…

A mi abuela…

Las personas que dejaron un legado en nuestra vida, nunca estarán ausentes, porque su recuerdo las mantiene presente. No hay que intentar olvidar, para evitar sentir dolor, el dolor solo nos recuerda que nosotros aun estamos vivos, y que por lo tanto debemos sacar fuerzas para seguir adelante, a pesar de no tener a nuestros seres queridos con nosotros. Miro esta fotografía de su rostro, en donde veo una delicada belleza en sus arrugas, y me parece increíble que al verla, en mis labios aun pueda ser perceptible la sensación de darle un beso en su mejilla, y decirle, ¨la amo mucho, abuela¨. De decirle que la que es guapa es guapa. Hoy desaría tanto poder darle muchos besos, sobar su pelo y abrazarla fuertemente y no soltarla nunca. Pero vivo con la confianza que algun día podré hacerlo por la eternidad. ¨La amo mucho, abuela¨ Gracias por todo….

http://douglasestrada.blogspot.com/2016/03/a-mi-abuela.html?m=1
ALZtivista